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La compra de una vivienda puede vincularse con beneficios fiscales cuando el inmueble está destinado a convertirse en la residencia habitual de un propietario.

Sin embargo, cuando una persona decide trasladarse a otra vivienda, ya sea por motivos laborales, familiares o personales, pueden haber consecuencias fiscales si deja de cumplir con los requisitos exigidos por la Agencia Tributaria.

En este sentido, Hacienda establece que el contribuyente debe residir en una vivienda durante un periodo continuo de al menos tres años para que se considere como una vivienda habitual.

Cuándo una vivienda deja de considerarse como habitual para Hacienda

Según explica la Agencia Tributaria, para que un inmueble se considere como vivienda habitual debe cumplir con requisitos vinculados al tiempo de residencia y la ocupación efectiva.

En concreto, el propietario debe haber residido en la vivienda durante al menos tres años de manera continua y haberla ocupado de forma efectiva y permanente en un plazo máximo de doce meses desde su adquisición o desde la finalización de las obras.

No obstante, Hacienda contempla algunas excepciones cuando existen circunstancias que obligan al contribuyente a cambiar de domicilio antes de cumplir el periodo establecido.

Entre estas situaciones se encuentran:

  • La celebración de un matrimonio o separación matrimonial.
  • El traslado laboral.
  • La obtención del primer empleo o un cambio de trabajo.
  • La necesidad de abandonar el inmueble por circunstancias relacionadas con una discapacidad.

Es así como el propietario podrá conservar el reconocimiento fiscal de la vivienda como habitual aunque no haya cumplido los tres años de residencia, en la medida en que se acrediten las condiciones previstas por la normativa.

El propietario podrá conservar el reconocimiento fiscal de la vivienda como habitual aunque no haya cumplido los tres años de residencia.Fuente: ShutterstockShutterstock

Qué consecuencias fiscales tiene dejar de vivir en la vivienda habitual

Una de las principales consecuencias de abandonar la vivienda antes de cumplir los requisitos legales es la posible pérdida del derecho a las deducciones fiscales por su adquisición.

Sin embargo, este beneficio no está disponible para todos los compradores, ya que la deducción estatal general por inversión en vivienda habitual fue suprimida para las adquisiciones realizadas a partir del 1 de enero de 2013.

De esta forma, solo podrán seguir aplicándola los contribuyentes que cumplan las condiciones del régimen transitorio, más allá de las deducciones autonómicas que puedan corresponder.

Una de las consecuencias de abandonar la vivienda antes de cumplir los requisitos legales es la pérdida del derecho a las deducciones fiscales por su adquisición. Magnific

En este contexto, Hacienda establece que cuando un propietario haya aplicado deducciones por la adquisición de su vivienda habitual y posteriormente incumpla los requisitos exigidos, podría verse obligado a devolver las cantidades deducidas de forma indebida.

Por otro lado, la Agencia Tributaria establece en su manual de IRPF que la regularización debe realizarse en la declaración correspondiente al ejercicio en el que se produjo el incumplimiento.

Además, cuando el propietario deja de residir en la vivienda, también puede perder el derecho a seguir aplicando los beneficios fiscales que exigen mantener el inmueble como residencia habitual.