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Cuando aparece una situación de incertidumbre global, como una guerra, una pandemia o un problema grave en los sistemas financieros, muchas personas se preguntan si conviene tener dinero en efectivo en casa. La volatilidad de los mercados o las dificultades para acceder a cuentas bancarias pueden generar preocupación.

Disponer de dinero en efectivo en casa puede ofrecer un margen de tranquilidad ante este tipo de escenarios. En momentos de crisis, los sistemas digitales o bancarios pueden sufrir interrupciones temporales y limitar el acceso al dinero depositado.

Un informe del Banco Central Europeo aborda esta cuestión y propone una cifra concreta. El documento analiza cómo funciona el dinero físico cuando la economía, las infraestructuras críticas o la confianza pública atraviesan situaciones de estrés.

Cuánto dinero en efectivo en casa recomienda el Banco Central Europeo

Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE)Fuente: ShutterstockShutterstock

El informe del Banco Central Europeo titulado Keep calm and carry cash: lessons on the unique role of physical currency across four crises sitúa la cantidad recomendada entre 70 y 100 euros por persona.

Esta cifra surge de las recomendaciones realizadas por autoridades de Austria, Finlandia y Países Bajos. Según el documento, ese dinero en efectivo en casa permitiría cubrir necesidades básicas durante un periodo breve de emergencia.

Con esa cantidad sería posible afrontar gastos esenciales como alimentación, medicamentos o transporte durante aproximadamente tres días. Ese periodo se considera suficiente para que los sistemas financieros vuelvan a la normalidad tras una interrupción grave.

Las crisis que analizó el BCE para estudiar el papel del dinero en efectivo

El informe del Banco Central Europeo se basa en el análisis de cuatro crisis recientes que pusieron a prueba el funcionamiento del dinero en efectivo.

Entre ellas aparecen la pandemia de la COVID-19, el inicio de la guerra en Ucrania, el apagón generalizado ocurrido en la península ibérica el año pasado y la crisis de deuda en Grecia.

Según el documento, estas situaciones permiten observar cómo responde la demanda de efectivo cuando existen amenazas sobre la economía o sobre las infraestructuras financieras. El informe destaca:

“Si bien no todos los tipos de crisis generan sistemáticamente una fuerte respuesta de la demanda de efectivo, los casos seleccionados ofrecen una prueba de resistencia de la función del efectivo cuando la economía, las infraestructuras críticas o la confianza pública se ven seriamente amenazadas”

El dinero en efectivo como respaldo frente a apagones o ciberataques

El Banco Central Europeo recuerda que el dinero en efectivo no depende de cajeros automáticos, bancos o sistemas de pago electrónicos. Esa característica le permite mantener su utilidad incluso cuando se producen fallos tecnológicos o cortes de energía.

Un ejemplo reciente se observó durante el apagón sufrido en España en el mes de abril. Durante ese episodio, el comercio electrónico registró una caída del 54% y el uso de tarjetas descendió un 42%.

En ese contexto, el dinero físico siguió funcionando con normalidad. El informe del BCE explica que “este evento transformó el efectivo, que pasó de ser una opción de pago entre muchas a ser el único medio de pago para muchos de quienes lo poseían o podían acceder a él”.

El BCE recomienda complementar el banco con dinero físico en casa

El organismo europeo no plantea sustituir el dinero depositado en el banco por efectivo guardado en el hogar. La recomendación apunta a complementar ambos sistemas para afrontar situaciones excepcionales.

La cantidad de dinero en efectivo en casa puede variar según el número de personas que integren una familia y según las circunstancias particulares de cada hogar. El objetivo es disponer de un respaldo básico ante imprevistos.

El Banco Central Europeo también aconseja guardar ese dinero en un lugar seguro y accesible dentro del hogar. De esta forma, el efectivo puede actuar como una red de seguridad cuando surgen crisis financieras, apagones o problemas en los sistemas de pago digitales.

Las medidas tomadas por el Banco Central Europeo ante el escenario de una guerra arancelaria. (Fuente: archivo)