La economía española mantiene un ritmo de crecimiento superior al de gran parte de Europa, pero las perspectivas para los precios han empeorado. El Banco de España ha decidido mantener sin cambios su previsión de crecimiento económico para 2026, aunque ha revisado al alza la inflación prevista para el próximo año.
La institución atribuye esta revisión al comportamiento de los mercados energéticos y al impacto que ha tenido el conflicto en Oriente Medio sobre las materias primas. Aunque la posibilidad de un acuerdo internacional ha reducido algunos riesgos, la incertidumbre continúa condicionando las previsiones económicas.
El nuevo escenario dibuja una economía que seguirá creciendo, pero que deberá convivir con una inflación más elevada de lo previsto hace apenas unos meses.
El Banco de España mantiene el crecimiento económico pese a la incertidumbre internacional
El Banco de España ha mantenido su previsión de crecimiento económico para 2026 en el 2,3%, la misma cifra que figuraba en sus proyecciones anteriores.
Según explica la entidad en su informe trimestral, la incertidumbre “sigue siendo elevada”, aunque considera que la perspectiva de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán ha contribuido a reducir los riesgos asociados a una nueva escalada de los precios energéticos.
La institución destaca que la economía española mantuvo un “sólido ritmo de crecimiento” durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, también advierte de que comienzan a apreciarse “signos de desaceleración” por la menor fortaleza de la demanda interna.
Para el segundo trimestre, el Banco de España prevé que el producto interior bruto (PIB) avance entre un 0,5% y un 0,6% respecto al trimestre anterior.
La inflación sube hasta el 3,6 % por el impacto de la energía
La principal novedad de las nuevas previsiones afecta a la inflación. El Banco de España ha revisado seis décimas al alza la inflación media prevista para 2026, situándola en el 3,6%.
La entidad explica que este cambio responde al comportamiento de los precios energéticos y también al encarecimiento de los bienes industriales no energéticos y de los servicios.
Según el informe, “la inflación general media prevista para 2026” aumenta por los efectos derivados de los mercados energéticos, mientras que la previsión para 2027 también se incrementa, aunque de forma más moderada, hasta el 2,6 %.
El organismo considera que la menor revisión de 2027 se debe a que espera una caída de los precios energéticos más intensa que la contemplada en sus previsiones de marzo.
Consumo, inversión y exportaciones muestran señales de desaceleración
Las nuevas proyecciones reflejan una moderación de algunos de los principales motores de la economía española. El consumo de los hogares se reduce una décima respecto a las previsiones anteriores y crecerá un 2,6%. El consumo público también pierde fuerza y se situará en el 1,5%.
La inversión mantiene un comportamiento más dinámico y avanzará un 4,1%, aunque el Banco de España también ha ajustado sus previsiones para este indicador.
Las exportaciones muestran una desaceleración más acusada. La entidad espera un crecimiento del 0,8%, lo que supone 1,6 puntos menos que en sus anteriores estimaciones. Por su parte, las importaciones aumentarán un 2,1%.
Empleo, paro y deuda pública: las previsiones para los próximos años
El Banco de España prevé que el mercado laboral continúe evolucionando de forma positiva durante los próximos ejercicios.
La institución espera un ritmo de creación de empleo “robusto” gracias al dinamismo económico y a los flujos migratorios, aunque señala que se producirá una moderación progresiva. El empleo crecería un 2,2% en 2026 y un 1,5% en 2027.
Respecto al desempleo, la tasa de paro bajaría desde el 10,5% registrado en 2025 hasta el 10% en 2026. Para 2027, el organismo proyecta un descenso adicional hasta el 9,8%.
Las previsiones también incluyen una mejora en la deuda pública. El Banco de España estima que se situará en el 98,9 % del PIB en 2026 y en el 97,9 % en 2027, cifras inferiores a las previstas anteriormente.
No obstante, la entidad advierte de que el crecimiento del gasto neto superaría los límites establecidos en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo, aunque recuerda que la activación de la cláusula vinculada al aumento del gasto en defensa evita la necesidad de adoptar nuevas medidas hasta 2027.