Septiembre puede convertirse en uno de los meses más exigentes para el presupuesto de los hogares españoles. Después de las vacaciones llegan los gastos de la vuelta al colegio, los recibos, la gasolina y las compras habituales, por lo que recurrir a la tarjeta de crédito para pagar el supermercado puede generar un problema si el saldo no se cancela por completo.
La recomendación de los expertos pasa por evitar financiar gastos ordinarios con dinero prestado. El riesgo aumenta cuando la tarjeta permite aplazar el pago o funciona bajo un sistema revolving, ya que la deuda puede acumular intereses durante varios meses. En septiembre de 2026, además, el coste del crédito al consumo mantiene una tendencia al alza.
¿Por qué pagar el supermercado con crédito puede convertirse en un problema?
La compra del supermercado forma parte de los gastos habituales del hogar. Por eso, financiarla con una tarjeta de crédito puede provocar que el consumidor utilice ingresos futuros para cubrir necesidades del presente. Si la totalidad del importe se paga en la fecha establecida y la tarjeta no genera intereses por ese uso, el problema no aparece. La situación cambia cuando se aplaza el pago.
Las tarjetas que permiten fraccionar las compras pueden aplicar intereses elevados. Un ejemplo reciente es el de WiZink, que ofrece una tarjeta con una TAE del 23,17 %, mientras que el interés medio de este tipo de productos se sitúa alrededor del 18 %, según los datos citados por Cinco Días.
El peligro consiste en convertir una compra que se consume en pocos días en una deuda que permanece durante meses. La recomendación de los especialistas es reservar el crédito para situaciones puntuales y evitar utilizarlo como una extensión permanente del salario.
¿Qué recomiendan los expertos para afrontar los gastos de septiembre?
Septiembre concentra numerosos desembolsos después del verano. Material escolar, ropa, energía, carburantes, supermercado y otros gastos pueden coincidir en pocas semanas. La Asociación de Consumidores y Usuarios Vasca EKA aconseja evitar las financiaciones rápidas con intereses elevados y revisar los gastos para ajustar el presupuesto disponible.
Patricia Suárez, presidenta de ASUFIN, también ha advertido sobre el riesgo de financiar gastos ordinarios con crédito. La asociación señala que el volumen de préstamos al consumo en España ronda los 80.000 millones de euros y que estas fórmulas pueden aumentar el riesgo de sobreendeudamiento cuando se utilizan para cubrir gastos cotidianos.
Por eso, antes de utilizar una tarjeta para hacer la compra, conviene comprobar las condiciones del producto y, sobre todo, si el pago será total o aplazado. Si existe capacidad para abonar el saldo completo en la fecha correspondiente, el coste financiero puede evitarse; si no, la compra del supermercado puede terminar siendo bastante más cara de lo previsto.