La trayectoria de Sunday Ehindero, ex Inspector General de la Policía de Nigeria, ofrece una mirada sobre el vínculo entre destino, fe y carrera profesional.
Su relato, atravesado por episodios inesperados, reconstruye el camino que lo llevó a ocupar el máximo cargo policial del país sin haberlo planificado desde el inicio.
Desde sus primeros pasos hasta su ascenso a la cúpula institucional, Ehindero sostiene que su historia responde a una intervención divina más que a decisiones personales. Su testimonio combina experiencias cotidianas, momentos de frustración y oportunidades que marcaron su recorrido dentro de la fuerza.
El propio Ehindero afirma que su ingreso a la policía no surgió de una vocación previa. Un incidente con un sargento, que lo retuvo durante horas y le exigió dinero de forma irregular, despertó en él una reacción inesperada.
Aquella experiencia lo llevó a pensar que esa situación no habría ocurrido si él formara parte de la institución. Días después, vio un anuncio de reclutamiento, se presentó y fue seleccionado entre cientos de aspirantes.
A partir de ese punto, su carrera avanzó sin que él buscara influir en los destinos que le asignaban. Sostiene que nunca solicitó un traslado ni intentó modificar su rumbo profesional, ya que consideraba que cada paso debía responder a un propósito superior.
Esa perspectiva marcó decisiones clave en su trayectoria, incluso en momentos de incertidumbre o aparente desventaja frente a sus colegas.
¿Cómo influyó un episodio negativo en su decisión de vida?
El episodio con el sargento no solo generó enojo en Ehindero, sino que se convirtió en el punto de inflexión que redefinió su futuro. Lo que comenzó como una experiencia de abuso de autoridad terminó transformándose en el motor que lo acercó a la policía. Con el tiempo, reinterpretó ese hecho como una señal que orientó su camino.
Según su propio relato, un consejo de su pastor resultó determinante para resignificar lo ocurrido. Le recomendó dejar de lado el resentimiento y agradecer la situación, ya que habría sido el medio a través del cual encontró su vocación. Ese cambio de mirada consolidó su convicción de que los acontecimientos, incluso los adversos, pueden tener un propósito mayor.
En ese proceso, también destacó el carácter excepcional de su ingreso. De los 350 aspirantes evaluados, solo 25 fueron seleccionados, y él fue el único elegido dentro de su grupo. Para Ehindero, ese resultado no respondió al azar, sino a una intervención que definió el inicio de su carrera.
¿Qué papel jugó la fe en su ascenso dentro de la policía?
A lo largo de su trayectoria, Ehindero atribuyó cada avance a lo que considera la voluntad de Dios. Desde sus primeros destinos hasta su nombramiento como Inspector General, mantuvo la idea de que su camino estaba guiado por una fuerza superior. Esa convicción lo llevó a aceptar decisiones institucionales sin cuestionarlas.
Uno de los momentos más complejos ocurrió cuando su confirmación en el cargo máximo se demoró durante nueve meses por objeciones administrativas.
A pesar de la incertidumbre, sostuvo su postura de confianza y finalmente fue ratificado, con una extensión de su mandato incluida. Incluso enfrentó procesos judiciales vinculados a su designación, que terminaron resolviéndose a su favor.
Al repasar su carrera, subraya un dato significativo: de los 25 cadetes con los que inició su formación en 1973, fue el único que alcanzó la jefatura de la policía.
Muchos de sus compañeros fallecieron, se retiraron o abandonaron la profesión. Para él, ese desenlace confirma su creencia central: no se trató de mérito individual, sino de una trayectoria marcada por lo que define como “la gracia de Dios”
El trágico final que cambio su historia para siempre
Si bien su historia suena inspiradora, en 2007 se retiró de la Policía de Nigeria y su trayectoria tomó un giro inesperado. Poco tiempo después, quedó bajo investigación por el presunto desvío de fondos millonarios vinculados a la institución.
Entre las cifras señaladas aparecieron unos 21 millones de nairas, más de 2500 millones correspondientes a cooperativas policiales, cerca de 300 millones de recursos internos y montos destinados a salarios y compra de armamento. (Cerca de 1,66 millones de euros)
Las sospechas también alcanzaron el origen de su patrimonio personal, incluyendo varias propiedades atribuidas a su entorno. La causa derivó en un proceso judicial que incluyó su detención años más tarde, acusado de malversar dinero destinado a agentes policiales y equipamiento.
Aunque obtuvo el derecho a fianza, permaneció en prisión al no cumplir las condiciones exigidas. En 2019, la justicia lo absolvió junto a otros imputados en parte de los cargos, al no comprobarse el uso personal de ciertos fondos, aunque otras acusaciones continuaron bajo análisis.
Así, su historia quedó marcada por un contraste entre el relato de fe que impulsó su carrera y las causas que surgieron tras su salida del poder.