

- El descubrimiento del <i>Foskeia pelendonum</i> en Burgos reescribe parte de la historia evolutiva
- Qué hace único a este dinosaurio del tamaño de un perro
- Qué implicaciones científicas tiene este descubrimiento para la paleontología
- Cómo cambia este hallazgo la visión sobre los dinosaurios herbívoros europeos
La paleontología en España vive un momento inédito. Tras décadas de trabajos en campo y laboratorio, un equipo internacional de científicos ha identificado una nueva especie de dinosaurio con características que desafían décadas de suposiciones sobre cómo los ornitisquios herbívoros evolucionaron durante el Cretácico Inferior.
Se trata del Foskeia pelendonum, un dinosaurio que vivió hace aproximadamente entre 125 y 120 millones de años, en lo que hoy es la provincia de Burgos. El mismo fue publicado en la revista científica Papers in Palaeontology.
Lo sorprendente de este hallazgo no es sólo su antigüedad, sino que su tamaño se compara con el de un perro pequeño. Esta complejidad en su anatomía ha llevado a los investigadores a reconsiderar teorías evolutivas largamente aceptadas.

El descubrimiento del Foskeia pelendonum en Burgos reescribe parte de la historia evolutiva
El nombre científico Foskeia pelendonum define a un ornitisquio herbívoro bípedo de dimensiones inusualmente reducidas para su grupo, descubierto en restos fósiles extraídos durante campañas que datan de finales del siglo XX y que recién ahora han podido ser descritos formalmente.
Los fósiles representan al menos cinco individuos de diferentes edades y tamaños, todos ellos recuperados en estratos de la Formación Castrillo de la Reina, cerca de la localidad de Vegagete en Burgos.
El análisis detenido de huesos craneales y postcraniales ha permitido confirmar que, a pesar de su tamaño, no se trataba de individuos jóvenes de otra especie más grande sino de una especie distinta, completamente desarrollada.
El paleontólogo Fidel Torcida Fernández-Baldor señaló que “desde el principio supimos que estos huesos eran excepcionales por su tamaño diminuto” y que el estudio “pone patas arriba ideas globales sobre la evolución de los ornitisquios”.
Qué hace único a este dinosaurio del tamaño de un perro
Aunque el tamaño del Foskeia pelendonum es pequeño en comparación con otros dinosaurios herbívoros conocidos, que a menudo alcanzaban varios metros de longitud, su anatomía craneal es altamente especializada. El dinosaurio presentaba características que, según los investigadores, sugieren una adaptación evolutiva compleja.
Los estudios detallados de la estructura ósea indican que, a pesar de su longitud de medio metro, el Foskeia tenía un cráneo “altamente derivado”, con innovaciones anatómicas inesperadas para un dinosaurio de ese tamaño. Según palabras de los propios científicos, “su anatomía es rara en precisamente la clase de forma que reescribe los árboles evolutivos”.
Además, el examen microscópico de los huesos sugiere que estos animales tenían un metabolismo rápido similar al de aves o pequeños mamíferos, un dato que aporta nuevas piezas al rompecabezas de cómo vivían y crecían estos dinosaurios pequeños en ecosistemas antiguos.
Qué implicaciones científicas tiene este descubrimiento para la paleontología
El hallazgo del Foskeia pelendonum no solo aporta una nueva especie al registro fósil, también abre debates relevantes en paleontología. Tradicionalmente, los estudios de dinosaurios se han centrado en especies de gran tamaño, pero el descubrimiento de un dinosaurio tan pequeño y evolucionado sugiere que la diversidad de formas corporales y nichos ecológicos fue mayor de lo pensado.
Los investigadores destacan que este descubrimiento contribuye a llenar un vacío de aproximadamente 70 millones de años en el registro evolutivo de los ornitisquios, conectando líneas evolutivas que hasta ahora habían sido difíciles de rastrear. Thierry Tortosa resumió este impacto al afirmar que el Foskeia “ayuda a llenar un enorme capítulo perdido”.
También se ha reavivado el debate sobre la importancia de considerar especies pequeñas en los estudios paleontológicos, pues su ausencia en el registro fósil histórico puede deberse tanto a sesgos de preservación como a dificultades de detección en campo. Este punto de vista ya había sido sugerido por estudios previos y ahora cobra nueva relevancia con evidencias concretas.
Cómo cambia este hallazgo la visión sobre los dinosaurios herbívoros europeos
El impacto de este descubrimiento va más allá de Burgos o de una simple especie más en el árbol evolutivo. La identificación del Foskeia pelendonum ofrece una nueva lente para examinar la evolución de los ornitisquios en Europa y otros continentes.
Al integrar esta especie en modelos filogenéticos ampliados, los científicos han encontrado conexiones inesperadas con otros dinosaurios como el australiano Muttaburrasaurus, sugiriendo vínculos biogeográficos entre diferentes regiones del mundo antiguo.

Este hallazgo también alimenta la discusión sobre cómo los pequeños dinosaurios pudieron adaptarse y diversificarse en distintos hábitats del planeta hace más de 100 millones de años, rompiendo con la idea de que los grandes herbívoros dominaban por completo esos ecosistemas.
Con cada nuevo fósil y análisis detallado, la historia de los dinosaurios sigue expandiéndose en complejidad y matices, recordando que incluso las criaturas más pequeñas pueden tener un impacto profundo en la comprensión científica del pasado.














