

La última semana de febrero deja un escenario meteorológico cambiante en España. Tras varios días con temperaturas superiores a lo habitual, la atmósfera prepara un viraje marcado por la llegada de frentes atlánticos, posibles lluvias de barro y la amenaza de una DANA en el entorno canario, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y los análisis de Meteored.
Durante el arranque de la semana, amplias zonas de la Península registran máximas entre 18 y 20 grados, con picos que superan los 25 en puntos del Mediterráneo y del Cantábrico oriental.
Ciudades como Bilbao y Oviedo rozan valores propios de abril, mientras Murcia se acerca a los 27 grados. Sin embargo, este episodio templado tiene fecha de caducidad.
En paralelo, Canarias afronta un episodio intenso de calima. La entrada de polvo en suspensión eleva los termómetros por encima de los 30 grados en algunos puntos del archipiélago, reduce la visibilidad y empeora la calidad del aire.
El cambio llegará a partir del día de hoy, miércoles 25 de febrero, cuando los vientos del norte favorezcan la retirada progresiva del polvo y una bajada térmica significativa.
¿Qué tiempo se espera día por día en la Península y Canarias?
El miércoles marca el inicio del cambio más evidente. El frente avanza y reparte precipitaciones en buena parte de Galicia, con mayor intensidad en la mitad occidental. No se descartan lluvias dispersas en Asturias y en el oeste de Castilla y León.

El ambiente se vuelve más fresco en la mitad oeste peninsular, mientras el Mediterráneo experimenta un ligero descenso térmico. En el archipiélago canario, la calima pierde intensidad y las temperaturas regresan a registros normales.
El jueves predomina la estabilidad en la Península, sin lluvias destacadas. En cambio, el norte de Canarias puede registrar chubascos acompañados de tormenta. Las temperaturas suben en el oeste peninsular y siguen altas para finales de febrero, aunque en las islas continúan a la baja.
¿Habrá lluvias de barro y riesgo real de DANA?
Los modelos meteorológicos apuntan a un escenario más inestable a partir del viernes y durante el fin de semana. Un nuevo frente podría atravesar la mitad norte peninsular, con precipitaciones más probables en el tercio septentrional y descenso térmico progresivo.
Las nevadas podrían reaparecer en las principales cordilleras si se consolida la bajada de temperaturas.
La configuración atmosférica favorece además la entrada de vientos del sur en fases previas al frente. Ese flujo puede arrastrar polvo sahariano hacia la Península y generar lluvias de barro en el oeste y en otras zonas donde coincidan precipitaciones y partículas en suspensión. Este fenómeno deja depósitos visibles en vehículos y superficies urbanas.

Existe también la posibilidad de que la vaguada se aisle al suroeste y derive en una DANA que se desplace hacia el entorno de Canarias. En ese caso, se producirían aguaceros localmente intensos en el archipiélago desde el jueves.
No obstante, la incertidumbre aumenta en la recta final de la semana y los escenarios mantienen diferencias. Lo que sí comparten la mayoría de los modelos es un descenso generalizado de las temperaturas que pondrá fin al episodio casi primaveral.












