

La forma en que el mundo mide el tiempo cambiará a partir de 2027. La Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM) aprobó el 15 de octubre una resolución que pone fin al sistema de segundos intercalares, utilizado desde 1972 para mantener sincronizado el tiempo oficial basado en relojes atómicos con la rotación de la Tierra.
La decisión se tomó durante la 28.ª reunión de la CGPM, celebrada en Versalles, Francia. Según la resolución definitiva publicada por el Bureau International des Poids et Mesures (BIPM), el Tiempo Universal Coordinado (UTC) funcionará de manera continua desde el 20 de mayo de 2027 y ya no se introducirán segundos intercalares para mantenerlo próximo al tiempo determinado por la rotación terrestre.
El cambio no significa que los relojes atómicos vayan a dejar de funcionar ni que las personas tengan que cambiar la hora de sus relojes. Lo que se modifica es la relación entre el UTC, basado en relojes atómicos, y el UT1, una escala calculada a partir de la rotación de la Tierra. La diferencia entre ambas podrá crecer hasta 3600 segundos, es decir, una hora.
Por qué los relojes atómicos dejarán de ajustarse a la rotación de la Tierra
Los relojes atómicos permiten medir el tiempo con una estabilidad extraordinariamente alta. El segundo está definido a partir de una transición específica del átomo de cesio-133 y corresponde exactamente a 9.192.631.770 períodos de la radiación asociada a esa transición.
La rotación de la Tierra funciona de otra manera. Nuestro planeta no gira siempre a exactamente la misma velocidad, por lo que una rotación no equivale de manera permanente a 86.400 segundos atómicos.
Por eso existen dos referencias diferentes. El UTC es la escala internacional de tiempo que produce el BIPM a partir del tiempo atómico, mientras que el UT1 representa el tiempo calculado a partir de la orientación y rotación de la Tierra. El propio BIPM explica que los segundos intercalares se utilizaban para mantener el UTC aproximadamente de acuerdo con la rotación terrestre.
Hasta ahora, cuando la diferencia entre UT1 y UTC se aproximaba a 0,9 segundos, se incorporaba un segundo intercalar. El mecanismo permitió mantener ambas escalas prácticamente sincronizadas desde 1972. En total se agregaron 27 segundos intercalares, el último de ellos el 31 de diciembre de 2016.
La nueva decisión elimina ese mecanismo. En lugar de modificar periódicamente el UTC para seguir la rotación terrestre, se permitirá que ambas escalas se separen lentamente.

Qué problemas generan los segundos intercalares
El principal problema está en que los segundos intercalares introducen una discontinuidad en una escala temporal que los sistemas tecnológicos necesitan que sea continua.
Cuando se agrega un segundo, un minuto puede tener 61 segundos. Para un reloj convencional esto no representa un inconveniente, pero para determinados sistemas informáticos, redes de telecomunicaciones, sistemas de navegación y otras infraestructuras sincronizadas puede generar errores.
La resolución de 2026 del BIPM señala específicamente que la introducción de segundos intercalares puede provocar anomalías y afectar a infraestructuras críticas, especialmente ante la posibilidad de tener que introducir un segundo intercalar negativo.
Este último escenario es especialmente problemático. La rotación terrestre ha registrado períodos de aceleración y, si se dieran determinadas condiciones, podría llegar a ser necesario quitar un segundo del UTC en lugar de añadirlo. Sería la primera vez que se aplicara un segundo intercalar negativo.
El problema es que ese procedimiento nunca se ha utilizado y numerosos sistemas no están preparados para procesarlo. El documento técnico del BIPM recoge una estimación de los especialistas del CCTF y del IERS según la cual la probabilidad de necesitar un segundo negativo podría alcanzar el 30% en 2035.
Por eso la reforma busca evitar que la infraestructura tecnológica mundial tenga que gestionar este tipo de saltos temporales.
Qué cambiará desde el 20 de mayo de 2027
El 20 de mayo de 2027 comenzará a aplicarse el UTC continuo. Desde esa fecha, ya no se utilizarán segundos intercalares para mantener la diferencia con UT1 por debajo de 0,9 segundos.
La nueva resolución establece un límite de 3.600 segundos, equivalente a una hora, para la diferencia entre ambas escalas. El BIPM considera que este margen permitirá mantener la continuidad del UTC durante varios siglos.
Eso no significa que en 2027 vaya a producirse una diferencia apreciable entre la hora de los relojes y la posición del Sol. La separación se acumulará muy lentamente.
Tampoco desaparecerá el UT1. La rotación de la Tierra seguirá midiéndose y esa información continuará siendo necesaria para disciplinas como la astronomía, la geodesia y determinadas aplicaciones de navegación.
La diferencia es que el UTC ya no tendrá que modificarse cada vez que la rotación terrestre provoque una desviación de unas décimas de segundo.
Por qué Rusia está en contra
La resolución fue aprobada con un único voto en contra: el de Rusia. La principal cuestión relacionada con la posición rusa es su sistema de navegación por satélite GLONASS.
La oposición rusa no es nueva. Le Monde explicó tras la votación que Rusia había mantenido su resistencia al cambio por la necesidad de proteger el funcionamiento de GLONASS, mientras que las negociaciones anteriores sobre el futuro del UTC se habían desarrollado durante años dentro de organismos internacionales de telecomunicaciones.
El motivo técnico es que GLONASS tiene una arquitectura temporal diferente de otros sistemas globales de navegación por satélite, y la eliminación de los segundos intercalares obliga a adaptar la manera en que se gestiona esa referencia temporal.
La cuestión había aparecido también durante la discusión previa a la reforma. Según ORF, Rusia apoyaba en principio eliminar el segundo intercalar, pero pretendía demorar la modificación hasta 2040, debido a las posibles dificultades para GLONASS. Una de las hipótesis planteadas por especialistas es que determinados componentes del sistema ruso tengan soluciones programadas que hagan necesaria una transición más prolongada.
Por eso la posición rusa no implica que el país rechace la necesidad de reformar el sistema en términos generales. Su discrepancia está vinculada principalmente con el momento y las condiciones de implementación.
La decisión finalmente se aprobó y el cambio comenzará en mayo de 2027. Los relojes atómicos seguirán proporcionando la referencia internacional del tiempo, pero el UTC dejará de corregirse mediante segundos intercalares para permanecer pegado a la rotación de la Tierra. A partir de entonces, ambas escalas podrán separarse progresivamente, mientras el mundo tecnológico gana una referencia temporal continua.















