Escenario desafiante para el oficialismo. Así se puede describir el panorama político que traza el último monitoreo de opinión pública elaborado por la consultora Management & Fit, al que tuvo acceso El Cronista.
Con la administración libertaria frente a una visible caída en sus niveles de aprobación, el electorado que aún respalda al Gobierno envía un mensaje claro de cara a una eventual reelección: su apoyo está condicionado a la implementación de modificaciones en la gestión.
De acuerdo con el estudio, correspondiente al mes de abril, ante un escenario hipotético de elecciones presidenciales, el 42,8% de los encuestados optaría por la continuidad del actual espacio gobernante.
Sin embargo, el dato central es que la gran mayoría de este grupo (un 28% del total) lo haría solo si se producen cambios en algunas políticas, mientras que apenas un 14,8% votaría por una continuidad total.
En la vereda opuesta, un 51,6% se inclinaría por un cambio definitivo de gobierno.
Esta demanda de ajustes va en sintonía con un marcado deterioro en los indicadores. La aprobación de la gestión nacional cayó 9,6 puntos respecto a la medición anterior (febrero 2026) y se ubica en 37,2%. En contrapartida, la desaprobación trepó al 54,3%, lo que la lleva al nivel más alto desde el inicio del mandato libertario.
La figura presidencial no quedó exenta de este desgaste. La imagen positiva de Javier Milei sufrió una retracción de 10 puntos y alcanzó el 29,8%, al mismo tiempo que el nivel de confianza general en su administración descendió del 46,5% al 38,9%. Además, el informe destaca que, por primera vez durante su gestión, la mirada negativa sobre el futuro del país superó a las expectativas de mejora.
Paradójicamente, a pesar del evidente retroceso en las métricas generales, los principales referentes del oficialismo continúan liderando el ranking de imagen de la dirigencia nacional.
La exministra de Seguridad y actual senadora nacional Patricia Bullrich encabeza la nómina con un 30,5% de imagen positiva, seguida de cerca por el propio Milei. Ambos logran mantenerse en la cima de las preferencias, superando a los líderes opositores mejor posicionados, como Axel Kicillof (26,2%) o Cristina Fernández de Kirchner (26,1%).
La caída en la valoración de la actual administración encuentra su explicación, en buena medida, en el impacto de las recientes controversias que golpean a distintos integrantes del esquema oficialista. El sondeo de Management & Fit dedicó un apartado especial a medir el efecto de estos episodios en el humor social: se evidencia un fuerte daño reputacional, es particular por el “caso Adorni”.
La situación del jefe de Gabinete, tras sus recientes imputaciones judiciales, es una de las principales preocupaciones. El 55,1% de los encuestados considera que debería renunciar a su cargo de forma definitiva, mientras que un 23,6% cree que debería tomarse licencia hasta que se aclare su situación.
A la par, la polémica por los créditos hipotecarios millonarios del Banco Nación otorgados a funcionarios genera un rechazo mayoritario: un 67,4% de la sociedad lo percibe como un acto de corrupción o un privilegio inaceptable.

Finalmente, el denominado “Caso $LIBRA”, vinculado a una estafa con criptomonedas, impacta de lleno en la cúpula del poder. El 59% de los consultados atribuye la responsabilidad de lo ocurrido directamente al Presidente o a su entorno más íntimo de gestión.
Como saldo de esta acumulación de crisis, la consultora concluye que seis de cada diez argentinos vieron disminuida su confianza en el Gobierno a partir de estos hechos.
Pesimismo económico y el retorno de la inflación
En el plano estrictamente económico, el humor social también refleja un marcado deterioro. La evaluación positiva sobre la situación general del país sufrió una dura caída de 11,9 puntos respecto a febrero y se ubica en apenas un 15,4%. Como contrapartida, la mirada negativa trepó al 54,9% y la regular alcanzó el 29,5%.
Esta merma en la percepción del presente arrastra consigo las proyecciones a corto plazo: la expectativa de que la economía mejore en el futuro se redujo 8,6 puntos, quedando en un 33,9%. A nivel individual, la tendencia se replica, dado que el 38,5% de los consultados califica su situación económica personal como negativa, frente a un magro 23,2% que la considera positiva.
A la hora de evaluar las urgencias que atraviesa la Argentina, la inflación volvió a consolidarse como el principal problema del país. Con un salto de 5,5 puntos respecto a la medición anterior, el alza de precios acapara el 28,3% de las menciones, relegando al segundo y tercer lugar a la corrupción (15,9%) y la desocupación (15,4%).
Esta inquietud macroeconómica tiene su correlato directo en el bolsillo diario: la “dificultad para llegar a fin de mes” se mantiene como la mayor preocupación personal y sigue en aumento, alcanzando el 25,2%.
El impacto de la crisis es tan profundo que, si se suman todas las problemáticas de índole financiera y de ingresos, las preocupaciones económicas representan el 77,1% de las angustias cotidianas de los argentinos.




