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El Gobierno de Javier Milei tiene por delante uno de sus principales desafíos financieros de los próximos meses, ya que en 2027 deberá afrontar vencimientos de deuda mientras busca sostener la acumulación de reservas y mantener bajo control las variables que condicionan al mercado cambiario.

Un problema adicional aparece en un contexto internacional que tampoco termina de ayudar, con la inflación de Estados Unidos volvió a ubicarse por encima de lo esperado y mantiene abierta la posibilidad de tasas de interés relativamente altas durante más tiempo.

A eso hay que sumar los resultados electorales que puedan darse en los próximos días y semanas tanto en el país norteamericano y en Brasil, lugares en los que Milei juega sus propias apuestas.

A nivel local, además, el riesgo país continúa por encima de los 600 puntos básicos, iniciando la semana con una escalada que lo dejó más cerca de los 700. Con ese nivel de riesgo, el costo de una nueva emisión de deuda resulta elevado.

En ese contexto aparece el pronóstico de Martín Guzmán y su equipo de Suramericana Visión y, según el informe semanal de la consultora, “para cerrar el Programa Financiero de 2027 hay una alta probabilidad de que el Gobierno necesite recurrir a fuentes de no mercado”.

El problema no es solamente cuánta deuda tiene que pagar argentina en 2027

Argentina tiene vencimientos de capital e intereses importantes durante 2027. Pero tener que pagar una determinada cantidad no significa necesariamente necesitar ese mismo monto en efectivo. Una parte de la deuda puede refinanciarse.

El problema aparece cuando el mercado no está dispuesto a renovar los vencimientos a una tasa que el Gobierno considere sostenible.

Si los inversores exigen una tasa demasiado elevada para comprar nuevos bonos, salir al mercado puede solucionar el problema de liquidez de corto plazo pero generar otro problema hacia adelante por el costo de la deuda. Ese es precisamente el escenario que describe Suramericana.

El mercado local tampoco está ofreciendo una salida barata

El informe señala que el riesgo país se mantiene alrededor de los 600 puntos básicos y que esa situación ya está afectando la posibilidad de conseguir financiamiento incluso dentro del mercado argentino.

Como referencia, el Bonar 2029 rendía 11,7% al cierre de la jornada del jueves. Para Suramericana, ese nivel “hace insostenible una emisión”. La situación se ve también en la última licitación del Tesoro.

El Gobierno consiguió colocar $6,61 billones frente a vencimientos por $4,85 billones, con un rollover de 136,1%. Además, logró extender el plazo promedio de los instrumentos emitidos hasta 535 días, muy por encima de los 153 días de septiembre. Pero esa mejora tiene un límite.

La licitación fue en pesos y no resolvió el problema de conseguir financiamiento en dólares.

De hecho, Suramericana señala que los instrumentos emitidos con vencimiento en 2028 y 2029 concentraron algo más del 59% de los fondos adjudicados, mientras que el Gobierno continúa sin colocar deuda en dólares en el mercado local.

Por qué aparecen los organismos internacionales como dadores de crédito

La expresión utilizada por Suramericana es que Argentina necesitará recurrir a “fuentes de no mercado”. En términos prácticos, se refiere a financiamiento multilateral o bilateral oficial.

Cuando un Gobierno emite un bono en el mercado, depende de que inversores privados estén dispuestos a comprar esa deuda y de la tasa que exijan. En cambio, los organismos internacionales o los acuerdos bilaterales constituyen otra fuente de financiamiento.

El informe no identifica una operación concreta que el Gobierno ya esté negociando para cubrir el faltante. Lo que plantea es una probabilidad basada en las condiciones actuales del programa financiero y del mercado.

Por otra parte, si el mercado no presta, las reservas del Banco Central adquieren mayor importancia.

Suramericana viene señalando que, cuanto mayor sea la dificultad para colocar deuda en moneda extranjera, más relevante será la capacidad del BCRA para comprar divisas en el mercado oficial.

En octubre, esa acumulación mejoró. Según el informe, el BCRA compró u$s 915 millones durante la primera quincena del mes, frente a 474 millones durante todo septiembre. En lo que va de 2026, las compras acumulaban 15.495 millones, el mayor registro desde 2003 si se excluye 2024.

Las reservas brutas, por su parte, llegaron a 50.040 millones al cierre del jueves 15. Ese dato funciona como una de las variables que pueden aliviar el problema, pero no elimina la necesidad de financiamiento.

El propio informe plantea que, para cerrar el programa financiero, el Gobierno necesita resolver simultáneamente las necesidades fiscales y las de acumulación de reservas.r

Un contexto internacional que puede complicar la estrategia

La dificultad para acceder a los mercados tampoco se explica exclusivamente por factores argentinos. La inflación estadounidense de septiembre llegó a 3,7% interanual, por encima del 3,6% esperado. La inflación núcleo se ubicó en 2,6%.

El dato generó inicialmente un salto en las expectativas de tasas de la Reserva Federal y llevó al Treasury a diez años a niveles de hasta 5,30%-5,33%.

Aunque posteriormente las tasas largas retrocedieron hacia la zona de 5,1%, el escenario sigue siendo menos favorable para los activos de riesgo. Y Argentina parte desde una posición particularmente sensible.

Y el problema financiero ocurre además mientras la economía muestra una recuperación desigual. Los datos del SIPA citados por Suramericana muestran que en julio se perdieron 15.500 puestos de trabajo registrados respecto del mes anterior y que la caída acumulada durante 2026 llegó a 100.300 empleos.

Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada alcanza unos 611.500 puestos, mientras que el salario real también continúa bajo presión.

En julio, el salario bruto promedio del sector privado registrado cayó 0,4% real frente al mes anterior y 3,3% interanual. Suramericana calcula una caída acumulada de 3% en términos reales durante 2026.

Para la consultora, sin una mejora de los salarios reales será difícil sostener una recuperación del consumo y estabilizar la mora de los créditos de hogares e individuos.

Es una variable que importa para el programa financiero porque muestra que la necesidad de financiamiento no ocurre en una economía que se mueve de manera homogénea.

La inflación baja, pero no tanto como esperaba el Gobierno

El IPC de septiembre aumentó 1,9% mensual y acumuló 33,4% interanual. Suramericana proyecta que la inflación de 2026 termine alrededor del 30,8%-31%.

El FMI, en su actualización de octubre, también revisó sus números para Argentina. Bajó su pronóstico de crecimiento para 2026 a 2,1% y para 2027 a 3,5%, mientras elevó su previsión de inflación para 2027 hasta 25%, casi cuatro puntos por encima de su estimación anterior.

Para Suramericana, además, el proceso de desinflación enfrenta un límite porque los servicios continúan aumentando más que el índice general. En septiembre subieron 2,4% mensual frente al 1,7% de los bienes.

Esos números, asociados a la actividad económica que no registra números homogéneos ponen en entredicho el pronóstico de mejoras en la recaudación y en otras variables.

Indirectamente, algunos analistas creen que la inestabilidad microeconómica podría jaquear expectativas electorales del gobierno libertario. Allí el bucle se comienza a retroalimentar, con un alza del Riesgo País que se aleja de números razonables, deteriorando, a su vez, la capacidad de maniobra financiera del palacio de Hacienda. Habrá que esperar para conocer cuándo y cómo se corta ese ciclo.