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El aumento de la morosidad en las deudas de las familias, la fragilidad del empleo y la caída del salario real están entre los ítems con los que más castiga la oposición al Gobierno, tratando de amargar los festejos que, en la Casa Rosada, celebran los ultimos datos positivos de actividad económica.

En ese contexto, un grupo de diputados de Unión por la Patria avanzó con una nueva herramienta para medir el impacto de la economía en los hogares. Se trata del Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC), un indicador mensual que buscará captar, con variables concretas, las tensiones que atraviesan las familias y que, al mismo tiempo, concentran buena parte de los desafíos del actual esquema económico.

El indicador releva cinco variables clave: inflación, ingresos reales, empleo asalariado formal privado, dinámica de empresas y morosidad de las familias. La iniciativa fue impulsada por Nicolás Trotta, José Glinski, Cristian Andino, Jorge Chica, Guillermo Snopek y Santiago Roberto, integrantes del espacio Primero la Patria.

El objetivo es construir una medición mensual que refleje la evolución de la economía real y su impacto directo sobre los hogares. “Esta herramienta busca poner en evidencia lo que pasa en la economía real y aportar información seria para construir alternativas que permitan revertir esta situación”, sostuvo Santiago Roberto.

El índice se mide en una escala de 1 a 10, donde los valores más bajos reflejan solidez económica y los más altos indican mayores niveles de fragilidad. Según el primer informe, correspondiente a diciembre de 2025, el IVFC se ubicó en 4,9 puntos, dentro del rango de “fragilidad familiar”.

El dato no solo marca una zona de vulnerabilidad, sino también una tendencia: acumula cinco meses consecutivos de aumento, lo que refleja un deterioro sostenido de las condiciones económicas de los hogares. “Esta primera publicación toma diciembre de 2025 como punto de partida porque es el último mes con información completa y comparable para las cinco variables que integran el índice”, aclararon los impulsores de la herramienta.

Las variables que explican la fragilidad

El índice pone el foco en variables que se convirtieron en ejes del debate económico reciente. Entre ellas, la morosidad de los hogares aparece como uno de los indicadores más sensibles: en diciembre de 2025 alcanzó el 9,3%, el nivel más alto desde 2010, tras 14 meses consecutivos de suba.

“La morosidad en niveles récord refleja que cada vez más hogares se endeudan para cubrir gastos básicos. Ya no se trata de consumo, se trata de supervivencia”, afirmó José Glinski.

El deterioro del mercado laboral también incidió en el resultado del índice. En diciembre se destruyeron 12.399 puestos de trabajo formales en el sector privado, con una pérdida acumulada de más de 200.000 empleos desde noviembre de 2023.

“La destrucción de puestos de trabajo no es un dato aislado. Es parte de un modelo económico que ajusta sobre el trabajo y debilita el entramado productivo”, señaló Cristian Andino.

A esto se sumó la caída del tejido empresarial: solo en diciembre cerraron 670 empresas y el total acumulado desde noviembre de 2023 superó las 22.600 unidades productivas.

“Cuando cierran empresas, no solo se pierden empleos: se rompe el tejido productivo y se apagan oportunidades en todo el país”, advirtió Jorge Chica.

El impacto del salario y la inflación

Otro de los factores centrales del índice es la evolución del salario real. Según el informe, el poder adquisitivo acumuló una caída de 7,1 puntos desde diciembre de 2023.

“La caída del salario real explica gran parte de la crisis. Si el ingreso pierde contra la inflación, la economía se paraliza y la desigualdad se profundiza”, sostuvo Guillermo Snopek.

El índice también incorpora una medición alternativa de inflación —el denominado IPC federal— que, según el documento, busca reflejar de manera más precisa el costo de vida actual, considerando cambios en la estructura de consumo de los hogares.

Crecimiento sin mejora en los hogares

Uno de los ejes conceptuales del IVFC es el desacople entre actividad económica y bienestar. El informe destaca que, aunque la economía creció 3,5% interanual en 2025, ese avance no se tradujo en mejoras en el empleo ni en los ingresos.

Se trató, según el documento, del primer año en tres décadas en el que hubo crecimiento sin generación de empleo formal, impulsado por sectores con bajo requerimiento de mano de obra.

“Mientras el Gobierno insiste con un relato de recuperación, en los hogares la situación se vuelve cada vez más difícil. Este índice viene a mostrar con datos lo que millones de argentinos ya sienten en su vida cotidiana”, afirmó Nicolás Trotta.

Perspectivas

El informe anticipa que el índice podría seguir en alza en los próximos meses, en un escenario marcado por tensiones sobre los precios —vinculadas a factores internacionales— y persistencia de conflictos en el mercado laboral.

En ese marco, los impulsores del IVFC señalaron que la herramienta se publicará mensualmente con el objetivo de consolidarse como una referencia para seguir la evolución de la economía real y su impacto en la vida cotidiana.

El indicador, en definitiva, busca instalar una lectura alternativa sobre la marcha de la economía: una que no se limite a las variables macro, sino que mida, de forma sistemática, cómo esas variables se traducen —o no— en las condiciones de vida de los hogares.