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ESEl Gobierno busca acelerar la sanción de la reforma laboral en Diputados tras su triunfo contundente en el Senado y apuesta a aprobarla a fines de febrero. La iniciativa forma parte del conjunto de reformas de segunda generación de Javier Milei para la segunda etapa de su gestión, junto con la tributaria y la previsional.
El proyecto que promueve el oficialismo modifica artículos clave de la Ley de Contrato de Trabajo y contempla incentivos para promover el ingreso al empleo formal. En ese sentido, desde Casa Rosada destacaron que la modernización laboral “actualizará un sistema que durante décadas expulsó a millones de argentinos del empleo formal y obstaculizó la creación de trabajo registrado en nuestro país”.
En ese contexto, los números del mercado laboral siguen sin ser alentadores para la gestión nacional, en un contexto donde el sector atraviesa uno de sus momentos más delicados. Así lo reflejó el último estudio de la consultora LCG basado en datos del Informe de la Situación y Evolución del Trabajo Registrado (SIPA).
El relevamiento, que compila datos de noviembre de 2025, ratificó una alarmante tendencia: el empleo privado perdió 6.711 empleos formales y extendió a seis meses consecutivos el período de retroceso.
Este resultado representa una baja del 0,1% mensual desestacionalizado y eleva a 435.452 los empleos formales perdidos en el último año, lo que equivale a una caída interanual del 3,3%.
Cae el empleo privado por sexto mes consecutivo: qué dicen los datos y cuáles fueron los dos rubros más golpeados
La sangría de puestos de trabajo sigue concentrándose principalmente entre los asalariados privados. Este segmento, que constituye el núcleo del mercado laboral formal, sufrió la baja de 13.114 plazas en noviembre.
La cifra cobra mayor importancia cuando se observa el acumulado: en los últimos seis meses, el sector privado perdió 81.000 puestos de trabajo, lo que evidencia una dinámica negativa que se arrastra desde mediados de 2023 y que ha llevado al empleo a estancarse en niveles similares a los de 2012.

Si bien la caída alcanza a todos los sectores de la economía, fue motorizada por dos rubros: el comercio y la industria. Entre ambos sectores explicaron dos tercios del retroceso de los asalariados, con bajas de 4.928 y 4.850 puestos respectivamente.
En el ámbito industrial, el impacto fue generalizado, donde se destacaron las caídas en el rubro textil con 1126 empleos perdidos y la industria automotriz con 860 puestos menos.
Qué pasó con el empleo público y el trabajo independiente
El empleo público tampoco escapó a la contracción general. Según los datos de LCG, en noviembre cayó en 12.957 puestos, lo que significó un retroceso del 0,4% mensual desestacionalizado. Este cifra refleja los ajustes implementados en el sector público durante el último año en línea con las metas de ajuste fiscal del Gobierno nacional.
Como contrapartida, el empleo independiente actuó como un amortiguador parcial frente a la pérdida de puestos asalariados. Los registros de monotributistas sociales crecieron un 3,5% mensual, sumando más de 8.400 personas, mientras que los monotributistas del régimen común (6.788 puestos) y los trabajadores autónomos (1.460 puestos) también mostraron incrementos leves. Este fenómeno sugiere así un desplazamiento de los trabajadores hacia formas de empleo más precarias.
Reforma laboral: las advertencias sobre el impacto que podría tener en el mercado de trabajo
Las perspectivas para el cierre de 2025 tampoco son auspiciosas. Desde LCG anticiparon un nuevo descenso del salario privado SIPA: en términos reales retrocedería 0,9% mensual, lo que suma el cuarto mes consecutivo en baja.
“En comparación con noviembre de 2023, muestra un aumento del 1%, pero considerando el IPC corregido por la actualización de la canasta en función de la ENGHo 2017/18, presenta una caída del 3,5%”, aclaró la consultora.
Sobre el avance de la reforma laboral, los analistas comparten un optimismo moderado y advirtieron que el impacto de la normativa podría ser limitado si no se acompaña de una reactivación más robusta.
“Sin una actividad económica que crezca con mayor fuerza e integre a los sectores más grandes generadores de empleo, su efecto podría ser marginal”, concluyeron.






