El primer año calendario completo de Diego Maradona al frente del equipo argentino dejó un evidente sinsabor en la boca y un gran signo de incógnita con vistas al futuro. Si bien se consiguió el objetivo de asegurar un lugar en Sudáfrica 2010, el nivel de juego aún se encuentra lejos del ideal e, incluso, del mínimo pretendido por los hinchas y gran parte del periodismo.
¿Lo positivo? aún faltan algunos meses para el inicio del Mundial ¿Lo negativo? El feroz recelo que poseen integrantes del cuerpo técnico entre sí y la pelea pública que enfrenta al manager de la Selección, Carlos Bilardo, con el ayudante de campo, Alejandro Mancuso.
A principios de año, Maradona seguramente imaginó que finalizaría el 2009 de una forma diferente. El juego del combinado albiceleste perdió brillo con el transcurso de los meses y partidos disputados. De aquel debut triunfal ante Francia, en Marsella, mucho agua corrió bajo el puente para cerrar el 2009 con el papelón propinado por el combinado regional de Cataluña. Sí, el combinado regional de Cataluña.
Sólo el milagroso gol de Martín Palermo cuando se moría el partido contra Perú, y los fantasmas de fracaso mundialista parecían asomar sus cabezas en el Monumental, salvó a la Selección del peor año de su historia. ¿Por qué? Desde 1919, el equipo argentino no perdía seis partidos a lo largo del año. Bueno, noventa años después, Argentina igualó la opaca y triste marca.
El tanto del histórico goleador de Boca, incluso, dejó con vida al equipo para el posterior match ante Uruguay, en el que finalmente se consiguió la clasificación. El abrazo a los gritos de Maradona con Bilardo, en medio del campo del Centenario, y los posteriores insultos del DT a la prensa consiguieron desviar la atención por algunas semanas.
Sin embargo, los amistosos de fines de año ante España y el combinado de Cataluña desnudaron una vez más la realidad que muchos quisieron tapar gracias a algunas semejanzas con el proceso previo al mundial de México 1986, cuando el equipo jugó muy mal todos los amistosos y después cerró el proceso coronándose campeón del mundo.
Más allá de la particularidad, lo cierto es que Argentina cerró el año con innumerables dudas, con bajo nivel de juego, sin respuestas futbolísticas para resolver situaciones favorables, y ningún argumento que asegure y certifique que la Selección terminará brillando en Sudáfrica, como alguna vez pasó en tierra azteca.
También es preocupante que a pocos meses del inicio del mundial, y cuando restan apenas tres fechas FIFA para jugar amistosos, la base del equipo titular responda apenas a tres nombres: Javier Mascherano, Juan Sebastián Verón y Lionel Messi. Demasiado poco si se tiene en cuenta la insólita decisión del DT de convocar a 85 jugadores desde que comenzó su proceso.
¿Qué fue lo que pasó en el año?
El año calendario comenzó de la mejor manera. El 11 de enero, en Marsella, Argentina superó por 2-0 a Francia, con goles de Jonás Gutiérrez y Lionel Messi, y despertó ilusiones entre los simpatizantes pese a que el encuentro tuvo un trámite parejo. Diego sonreía.
Dos meses más tarde, el 28 de marzo, llegó el debut oficial por los puntos del equipo del Diez. El rival fue Venezuela y el resultado fue contundente. Argentina goleó por 4-0 a la ‘Vinotinto’, con tantos de Messi, Carlos Tevez, Maxi Rodríguez y Sergio Agüero.
Sin embargo, el 1 de abril, el mismo día que falleció el ex presidente Raúl Alfonsín, aquel que alguna vez por junio de 1986 cedió el balcón de la Casa Rosada para que Maradona y Carlos Bilardo festejaran la consagración en el mundial de México, Argentina sufrió un fuerte golpe al mentón. Bolivia vapuleó por 6-1 al equipo albiceleste en La Paz y puso una luz de alerta en el camino del equipo argentino hacia Sudáfrica.
Las críticas surgieron por todos lados y, lentamente, Diego, Pelusa, Dios, bajó del trono y su trabajo terrenal empezó a ser mirado de reojo.
La goleada por 3-1 que Argentina le propinó el 20 de mayo en un amistoso a su par de Panamá, en Santa Fe, con una selección integrada por jugadores del fútbol local, fue insuficiente para aplacar las críticas por el papelón de La Paz.
Incluso, el triunfo agónico por 1-0 ante Colombia, otra vez por la Eliminatoria Sudamericana, el 6 de junio, tampoco pudo tranquilizar las aguas.
Cuatro días más tarde, Argentina perdió por 2-0 ante Ecuador, en la altura de Quito y complicó el panorama aún más. El equipo argentino desechó varias oportunidades en la primera parte. Incluso, el arquero argentino nacionalizado ecuatoriano Marcelo Elizaga le contuvo un penal a Tevez. Como contrapartida, Ecuador cuando atacó en el complemento, fue letal.
El 12 de agosto, en Moscú, Argentina superó por 3-2 a Rusia en un amistoso como parte de su preparación con vistas al clásico frente a Brasil. Por aquel entonces Maradona puso el grito en el cielo por los inconvenientes que generaba tener que jugar este tipo de partidos.
El 5 de septiembre, el equipo de Diego se mudó a la Chicago argentina para recibir a Brasil en un Gigante de Arroyito repleto. Pero el pentacampeón del Mundo no sintió la presión y se impuso por un claro 3-1. Fue otro golpe durísimo para Argentina y los fantasmas de un posible fracaso en la Eliminatoria tomaron mayor fuerza en la cabeza de muchos.
El gancho al mentón propinado por Brasil repercutió en la cabeza de los jugadores, que poco y nada pudieron hacer cuatro días después ante Paraguay. En Asunción, el equipo de Maradona no pudo levantar su nivel y perdió por 1-0 ante los dirigidos por Gerardo Martino. El clima popular era cada vez más espeso e, incluso, muchos pidieron la cabeza del Diez.
El 30 de septiembre, antes de jugar la serie definitiva de la Eliminatoria ante Perú y Uruguay, un nuevo amistoso, disputado esta vez en Córdoba, midió a la Argentina con una Ghana repleta de suplentes. Fue triunfo argentino por 2-0 con tantos de Palermo.
Y fue el turno de la verdad. El 10 de octubre llegó el promocionado encuentro con Perú. Otra vez en el Monumental. Luego de un primer tiempo parejo, Gonzalo Higuaín puso arriba a la Argentina en el arranque del complemento. Con el resultado a su favor, el equipo argentino hizo todo al revés y Perú consiguió el merecido empate cerca del final. Afortunadamente, en tiempo de descuento, la última pelota de la noche le cayó a Palermo y el goleador pudo al fin redimirse de los tres penales errados en la Copa América de Paraguay 1999. Maradona, emocionado, se zambulló en el césped del Monumental con una histórica palomita.
Finalmente, el 14 de octubre, Argentina cruzó el charco para jugar un clásico decisivo frente a Uruguay. Si ganaba, iba directamente a Sudáfrica, si perdía, el destino serían dos partidos de repechaje ante Costa Rica. Sin embargo, pese a los temores previos de los hinchas, Argentina jugó de forma inteligente y consiguió un triunfo ajustado e histórico en el estadio Centenario. Mario Bolatti fue el autor del tanto argentino que aseguró un lugar en Sudáfrica.
Algo más aliviada, el 14 de noviembre, en Madrid, Argentina perdió por 2-1 un amistoso ante España, que fue muy superior durante el primer tiempo y marcó una clara diferencia de nivel y funcionamiento entre ambos equipos.
La última presentación del año no fue mucho mejor. El combinado de Cataluña goleó por 4-2 a una muy pobre Argentina, que contó los debuts de Diego Pozo en el arco y Cristian Alvarez en la defensa. Pero el resultado final no fue lo peor. Al término del partido, el manager, Carlos Bilardo, acusó al ayudante de campo, Alejandro Mancuso, de "fomentar la división entre de él y Maradona" y empeoró aún más el clima enrarecido que empezó rodear al cuerpo técnico en el transcurso del año.
El 2009 de la Selección en números:
Este año, bajo el mando de Maradona, Argentina disputó 14 encuentros, con un balance de 8 partidos ganados, 6 perdidos y ningún empate, con 23 goles a favor y 22 en contra.
En 2008, Maradona sólo dirigió a la Argentina en una ocasión. Fue en Glasgow, el 19 de noviembre, en un amistoso ante Escocia. Argentina ganó por 1-0 con un tanto de Maxi Rodríguez.
Las dudas son muchas...las innecesarias peleas internas y los errores cometidos hasta el momento, también. Sin embargo, los hinchas más fanáticos y muchos de los que alguna vez vimos jugar a Diego aún nos aferramos a la esperanza de que el equipo recobre en Sudáfrica la mística ganadora y el hambre de gloria que la Selección supo ostentar durante la era en que el ahora DT fue su ángel y ancho de espadas.