

Un equipo de investigadores y científicos realizó una expedición significativa en las aguas de la Isla Attu, ubicada en el extremo occidental de Alaska, donde se redescubrieron estructuras utilizadas durante la Segunda Guerra Mundial, incluyendo submarinos desaparecidos y restos de bombardeos.
El hallazgo, considerado uno de los más relevantes en tiempos recientes y anunciado en agosto de 2024, proporciona mayor claridad sobre el desenlace de la Segunda Guerra Mundial: permite comprender el destino de estos dispositivos que desempeñaron un papel crucial durante el conflicto. El propósito principal fue redescubrir y documentar naufragios olvidados.
Los trabajos de investigación en la región fueron dirigidos por el doctor Jason Raupp y el investigador Dominic William Bush. Este esfuerzo fue respaldado financieramente por la NOAA y el Servicio de Parques Nacionales de EE.UU., lo que permitió la implementación de tecnología avanzada, como drones submarinos.
Este fue el desenlace real de la Segunda Guerra Mundial
Los hallazgos pueden ser considerados como los más notables del siglo por su importancia: en la zona se encontraron los restos del Cheribon Maru, un buque japonés hundido en 1942 por las bombas de Estados Unidos; el USAT Dellwood, un barco de cableado que fue hundido en 1943; y el Kotohira Maru, un buque carguero japonés bombardeado y hundido a principios de 1943.
Estos barcos desaparecieron y no fueron vistos nunca más desde 1940. Su redescubrimiento, en este contexto, brinda datos claves y reveladores sobre la Campaña de las Aleutianas, un movimiento militar librado entre junio de 1942 y agosto de 1943 en las Islas Aleutianas de Alaska.

Nuevo hallazgo sorprendente sobre la Segunda Guerra Mundial
Los expertos han descubierto, además de los barcos hundidos que son parte del patrimonio histórico de la Segunda Guerra Mundial, redes defensivas sumergidas, equipos portuarios y vehículos de construcción. El objetivo final del equipo es desarrollar modelos digitales tridimensionales.
Las estructuras, como el Cheribon Maru o el Kotohira Mar, son analizadas con un mecanismo de respeto y conforme a estándares internacionales de conservación. La expedición no solo ha permitido documentar material histórico, sino que también ha abierto una nueva ventana para el estudio arqueológico.









