Moreno lo hizo. Otra vez. La política de restricción de las importaciones volvió a impactar en la balanza comercial y las compras externas cayeron un 8% en marzo, en lo que fue la mayor baja desde la crisis de 2009. Con la llave del cerrojo importador colgada en el cuello, el secretario de Comercio Interior ostenta un probado poder de controlar un sector de la economía argentina clave para el andar aceitado del modelo kirchnerista y que en 2011 alcanzó los 73.922 millones de dólares.
Así las cosas, ya son pocos los que ponen en duda la efectividad del funcionario. Y mientras los trámites de empresas y Pymes se apilan en la mesa de entrada de las oficinas de de Diagonal Sur 651 y las fábricas empiezan a hacer malabares para estirar el stock, poco se conoce sobre el ADN importador de la Argentina.
En exclusiva para El Cronista WE, la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), liderada por el ex director de la Fundación Exportar, Marcelo Elizondo, elaboró un informe en el que a través de una investigación con empresas, cámaras y estadísticas se establecieron los principales productos que la Argentina importa y que si se impide que ingresen afectarían el nivel de la actividad económica.
Para llegar a un diagnóstico acertado, es necesario primero conocer algunas señas particulares del paciente: ¿cuáles son las principales importaciones argentinas? ¿De dónde provienen? ¿Cuáles compras son insustituibles? ¿Cuáles son las que realmente mueven el tablero?
"El 80% de las importaciones totales son bienes que se utilizan para la industria. Es decir que una gran mayoría de las importaciones está compuesto por bienes que se utilizan para continuar con procesos productivos en el país", comienza Elizondo.
Al analizar la composición de las compras externas, se observa que el 80% son bienes que se utilizan para la industria. La incidencia de los bienes de capital, que reflejan decisiones de inversión por parte de las empresas, sobre el total de las importaciones de este porcentaje es del 20%. En tanto, los bienes intermedios alcanzan el 29%, las piezas y accesorios para bienes de capital un 19% y los bienes de consumo un 11%. Finalmente el combustible y la energía explican un creciente ascendente 13% y los vehículos un 8%.
Según el estudio, si bien lucen desagregadas, entre los pesos pesados de las importaciones locales se pueden distinguir cuatro grandes rubros: energía, automóviles y autopartes, productos químicos y componentes tecnológicos. Así analiza el portfolio importador Mauricio Claveri, especialista en Comercio Exterior de la consultora Abeceb. "Hay una concentración en torno al sector automotriz; el sector químico, que incluye fertilizantes, agroquímicos y productos farmacéuticos; y el rubro electrónico, con celulares y televisores.", enumera Claveri. Y agrega: "Sin embargo, por cuestiones coyunturales y específicas, en los últimos años se han empezado a destacar importaciones en otros sectores, como es el caso de la energía. Hoy el gas oil, el fuel oil y el gas natural licuado son esenciales para compensar el déficit de la matriz energética local".
En cuanto a la procedencia de los productos, la alianza comercial con Brasil encabeza cómodamente el ranking, que con ventas de vehículos y autopartes, teléfonos celulares, minerales y energía, entre otros productos, superó los u$s 21.000 millones en 2011. Con la mitad del volumen exportador, lo sigue en el podio China (u$s 10.500 millones) y el tercer puesto queda para los Estados Unidos, con ventas por u$s con 6500.
Algunas curiosidades aparecen a la hora de repasar el top 20 de las principales compras externas: el primer puesto de la sangría exportadora se lo lleva el rubro transporte, ya que en 2011 se importaron colectivos y grandes vehículos por una suma aproximada de u$s 3800, principalmente de Brasil, México y Alemania. En el rubro energía, en tanto, exóticos socios comerciales como Letonia, Trinidad y Tobago o Qatar aparecen entre los proveedores de Argentina.
Los intocables
Actualmente las señales de desaceleración en la economía (según reveló la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas esta semana, la actividad industrial cayó por tercer semestre consecutivo por lo que técnicamente puede hablarse de recesión) hacen crujir el modelo de la industria y la pregunta crece como una sombra sobre la Secretaría de Comercio: ¿pueden las trabas a las importaciones contribuir a disminuir el nivel de actividad?
Al respecto, los expertos en comercio exterior consultados por El Cronista WE coinciden en que hay productos "sensibles", que en caso de escasear, afectarían el ritmo de la producción industrial. "La mayoría de las importaciones del país está compuesto por bienes relacionados a procesos productivos, por lo que limitar el ingreso de este tipo de productos afecta inexorablemente el nivel de actividad", alerta Elizondo, de DNI.
En la misma línea se expresa Claveri: "Desde diciembre, a partir de la reasunción de la Presidenta, se exhibe un cambio en la política de comercio exterior, lo cual se intensifica con la imposición de las declaraciones juradas de importación. Desde entonces los controles se generalizaron y ahora no afectan solo a bienes de consumo sino también a bienes intermedios, a bienes de capital a partes y piezas de bienes de capital. Definitivamente, esta intensidad de los controles puede generar problemas productivos". Y agrega: "Esto está causando dificultades a nivel empresario, aunque en muchos casos todavía no se han materializado porque las fábricas tienen stock para seguir produciendo".
Las cifras de marzo del INDEC parecen evidenciar aún más el "efecto Moreno": las importaciones cayeron 8% en marzo, la mayor baja desde 2009. Se derrumbó 21% el ingreso de bienes de capital, 10% el de bienes intermedios y 22% los bienes de consumo. Las exportaciones subieron apenas 2%.
"Esto es muy preocupante. En el corto plazo, que se afecte la entrada de bienes de capital es lo que menos impacto tiene en el nivel de actividad. Es decir, no hay un parate de un día para el otro en la industria. Pero el impacto se siente en el mediano plazo, en términos de pérdida de competitividad y de la imposibilidad de incrementar la capacidad productiva", dice Elizondo.
Los datos del M&S, la consultora de Carlos Melconian, indican que el 60% de las importaciones de la Argentina son bienes insustituibles y el 20% forman parte de acuerdos comerciales con Brasil.
Según los expertos, limitar la compra de productos como chips electrónicos, componentes de la industria automotriz y algunos químicos -además de la energía, por supuesto- afectaría directamente el nivel de actividad.
Las razones para sustituir importaciones
Cabe destacar que hasta el segundo semestre del año pasado, el gobierno de Cristina Kirchner no restringía mayormente las importaciones. De hecho, hay que decir que en todo 2011 éstas han crecido un 31% en relación a los niveles de 2010 (año en el que habían alcanzado 56.502 millones de dólares).
Sin embargo, el crecimiento de 2011 muestra dos etapas marcadas: en el primer semestre se registraron importaciones por 34.236 millones de dólares (un incremento promedio de 38% con respecto al mismo período de 2010).
En cambio, de agosto a diciembre de 2011, las compras externas sumaron 39.687 millones de dólares, lo que implicó una suba del 24%.
"Fue en agosto pasado que el Gobierno empezó a limitarlas y desde entonces cada mes las importaciones fueron decreciendo con respecto al anterior", resume Elizondo.
El abrupto viraje en la dirección de la política de comercio exterior del gobierno nacional pone en tela de juicio si existe como tal un plan de sustitución de importaciones o si el cerrojo responde únicamente a las necesidades cambiarias del modelo económico impulsado por el kirchnerismo, que exige fortalecer la balanza comercial y mantener un superávit holgado por la vía comercial.
"La intensidad de las urgencias cambiarias del Gobierno son mucho mayores a la intensidad de las políticas sustitutivas. Porque un plan de sustitución de importaciones requiere una mejor tasa de inversión, financiamiento y nuevas tecnologías para empezar a producir en el país cosas que antes se importaban. Es un proceso más quirúrgico y sofisticado. No se trata de cortar de cuajo las importaciones en términos absolutos", dispara Elizondo.
"La sustitución de importaciones es un proceso que lleva tiempo. Tanto a nivel energético como nivel industrial, es difícil lograr cambios bruscos de un año para el otro. No se puede parar las importaciones de un día para el otro y pasar a producirlo internamente", opina el especialista Claveri. Y a continuación concluye: "No se ve definido un verdadero plan de sustitución de importaciones ni que haya un análisis oficial detallado acerca de cómo impactan estos controles sobre el sector productivo y que se haya pensado además en minimizar esos impactos. Creo que más bien se van tratando las dificultades a medida que van surgiendo". z we