En 2005, Paula Socolovsky, diseñadora gráfica, Daniela Fiorini, licenciada en Comunicación, y Aldo Paparella, realizador de cine, crearon la editorial PicNic, dedicada al cine argentino contemporáneo. Nos conocimos en una escuela de cine (Cievic) donde Aldo es director y coincidimos en que no había bibliografía con buen nivel crítico y académico sobre el nuevo cine nacional, cuenta Paula. Empezamos a pensar en libros para estudiantes, docentes y fanáticos del cine, que sean coleccionables y cuenten cómo se hizo cada película. Luego de casi dos años de preparación, lanzaron el primer libro, sobre el film La Ciénaga, dirigida por Lucrecia Martel, y llevan nueve títulos publicados, en tiradas de 1.500 ejemplares.
Cada libro que editan es un proyecto en sí mismo para el que trabajan los tres socios y contratan algunos profesionales (un periodista escribe el texto, y a veces se requiere otro diagramadador). El primer título lo sacamos con inversión de nuestros bolsillos, mucho tiempo y trabajando desde nuestras casas ya que no tenemos oficina. Luego vamos reinvirtiendo lo que se genera por las ventas en los próximos libros, dice Paula. La edición es en blanco y negro, con mucha fotografía fija, ficha técnica y entrevista al director de la película. El formato es pequeño (100 a 120 páginas) y su costo accesible (alrededor de $ 40).
La impresión está tercerizada en una imprenta pyme y para la distribución hicieron un acuerdo con la editorial Granica, con llegada a todo el país. También venden ejemplares online, a través del blog nuevocineargentino.blogspot.com. Por el momento, la editorial es más que una empresa, un gusto que nos damos, dice Paula. Pero los emprendedores no dudan de que, en algún momento, podrán dedicarse full time a este proyecto. Encontramos un nicho interesante en el que editoriales más grandes no se meten. En muchos casos no vendemos en librerías, sino que vamos a festivales de cine y video, porque allíestán nuestros lectores.
Como la editorial PicNic, cada vez más emprendedores y pymes incursionan en un sector que parecía reservado a grandes jugadores y grupos concentrados de multimedios. Las llamadas industrias culturales, que involucran la producción, distribución y comercialización de libros, películas, música, espectáculos y obras de arte, son uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional y representan un 3,5% del PBI argentino ($ 13.532 millones a valores constantes), más que actividades extractivas como la pesca y la minería, señala Natalia Calcagno, directora del SINCA (Sistema de Información Cultural de la Argentina). La máxima expresión de esta tendencia es el creciente negocio de la Feria del Libro que arranca la próxima semana en Buenos Aires (ver recuadro).

Hacia una cultura audiovisual

Buenos Aires concentra casi el 80% de la producción editorial, discográfica y audiovisual del país. No obstante, San Luis está impulsando la actividad cinematográfica a partir de su propia Ley de Cine y la promoción para la instalación de productoras en su territorio. En la provincia de Córdoba, en tanto, se están impulsando programas de promoción para la industria editorial desde el área de Gestión Cultural de la Facultad de Ciencias Econmóicas de la Universidad Nacional de Córdoba.
Las nuevas tecnologías han diversificado las oportunidades para los emprendedores, a partir de la creación y distribución de contenidos en formato digital. La especialización y segmentación del público son campo fértil para el surgimiento de pequeñas editoriales, discográficas y productoras.
La producción de audiovisuales para televisión, cine e Internet es la actividad de mayor crecimiento en los últimos años, según Calcagno. A tal punto que la Argentina se ha posicionado, según un informe de la BBC, como el cuarto exportador mundial de contenidos televisivos, detrás de Gran Bretaña, Estados Unidos y Holanda. Este rubro, que incluye la venta de derechos para producir el formato a nivel local (idea, guión y adaptación), explica en parte el superávit en la exportación de servicios culturales que se alcanzó a partir de 2008.
El auge de la industria nacional de contenidos televisivos tiene mucho que ver con la estructura de pequeñas productoras independientes creadas en los 90 para tercerizar una tarea que hasta entonces correspondía a las emisoras de aire. Lo que empezó como un parche para cuidar la caja de los canales y precarizar el empleo se convirtió en una oportunidad de crecimiento para la industria, que multiplicó fuentes de trabajo, mejoró su calidad y ganó mercados internacionales, apunta Claudio Martínez, director de El Oso Producciones (Científicos Industria Argentina), en el libro Valor y Símbolo, Dos siglos de Industrias Culturales, editado por el Sistema de Información Cultural de la Argentina.
Con programas innovadores, de alta calidad y a un costo relativamente menor, las productoras comenzaron a ganar espacio y se convirtieron en pymes. Algunas dejaron de ser independientes y, en los primeros años de esta década, fueron compradas por los canales. Otras pasaron a ser parte de conglomerados internacionales. En este proceso, el país pasó de importar latas y cintas a exportar contenidos.

De la idea al mercado

La calidad de las películas, cortos y videos argentinos suele traducirse en premios y menciones en festivales. Sin embargo, eso no se refleja en un éxito de taquilla, ni siquiera en la rentabilidad del proyecto. Conscientes de esta falencia, Roxana Galtés y Alex Segura crearon la consultora de Estrategia Audiovisual Segura Galtés, cuya actividad principal es el desarrollo y gestión comercial de proyectos audiovisuales. El desarrollo del proyecto es a una película lo que el plan de negocios a una empresa, resume Alex Segura. Se puede tener la mejor idea o guión, pero si no se planifica y gestiona adecuadamente, no será viable, advierte Roxana Galtés, ex actriz y productora radial. Los errores de planificación son frecuentes en un ámbito creativo y poco afecto a los temas de gestión del negocio. Los consultores apuntan el caso de una productora que filmó un documental y una vez terminado, cayó en la cuenta de que no había pedido a los participantes que firmen una cesión de derechos para poder difundir sus imágenes, con lo cual la cadena internacional que iba a comprar el producto desistió de hacerlo.
Las grandes productoras tienen departamentos (legales, de exportación, contables y administrativos) que se ocupan de estos aspectos. Pero los emprendedores pymes deben recurrir a servicios tercerizados. Además de gestionar proyectos de terceros, la dupla creó otra empresa -Excebiel Entertainment- con la que están realizando una película de animación infantil, financiada con los ingresos de consultoría.

Nuevas tecnologías, nuevos negocios

La notable expansión del acceso a Internet de banda ancha en los hogares (que pasaron de 130.000 conexiones en 2001 a 4,7 millones en 2010, según la consultora Prince & Cooke) impulsó el consumo de videos online. Así como hasta hace un par de años toda empresa o institución debía tener una página web, hoy hay que sumarle un video, dicen Romeo y Daniel Zazzini, fundadores de Hellboyz! producciones, un estudio de servicios audiovisuales online. Daniel (33) viene de trabajar casi 10 años en producción de televisión, y su hermano Romeo (28), se especializó en animación web luego de estudiar y trabajar en administración hotelera. Comenzaron haciendo animaciones y videos institucionales en forma independiente y, en 2008, decidieron crear su productora.
En total, invirtieron unos $ 40.000 en equipos (computadoras y filmadoras digitales), y el hecho de haber ganado el concurso Incuba del gobierno de la Ciudad les permitió acceder a una oficina y un programa de asesoramientos y tutorías en el Centro Metropolitano del Diseño. Nuestros clientes son en su mayoría pymes y emprendedores que quieren posicionarse en Internet a través de un video institucional o explicativo de sus productos y servicios, cuenta Romeo. Co los ingresos que obtienen de este tipo de trabajos (esperan facturar $ 200.000 en 2011), financian sus propios proyectos. Los hermanos ya lanzaron, en su propia web y en YouTube, la serie Políticos en la Red con entrevistas a legisladores y líderes partidarios, y están produciendo un documental sobre la ley de Comunas en la Ciudad. Son temas que nos interesan, y nos gusta difundirlos, destaca Daniel. Pagar un espacio en televisión abierta o de cable sería imposible, pero gracias a Internet, podemos hacerlo con igual calidad y a
un costo accesible.