Los fichines siempre fueron una suerte de objeto de culto para los argentinos. Los juegos electrónicos tuvieron un lugar de privilegio entre los entretenimientos a nivel local, aunque la realidad pareciera indicar que ese entusiasmo no se refleja en los números.
De acuerdo con datos oficiales de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentina (ADVA), este negocio mueve en la Argentina nada menos que u$s 90 millones, aunque cabe marcar una particularidad.
Según precisó Ezequiel DAmico, secretario de la ADVA a El Cronista, apenas un 5% de ese total está generado por los consumidores argentinos.
Es decir: la Argentina se transformó durante los últimos años en un lugar en el que las empresas desarrolladoras de videojuegos encuentran para llevar adelante sus negocios, aunque no donde pueden vender sus productos.
Por ese motivo, el 95% de los ingresos se generan gracias a la exportación de video juegos, especialmente al resto de los países de América latina.
Es decir, la industria de video juegos local se ha convertido en un negocio netamente exportador. De hecho, su volumen registró un importante crecimiento durante el último año, ya que en 2011 se habían movido 70 millones de dólares.
Entre las razones por las que el mercado local no logra posicionarse como importante para las compañías del rubro se debe a que los niveles de piratería que se registran son de los más altos del mundo, con una informalidad cercana al 90 por ciento.
Para las empresas, lo que les puede aportar la Argentina en consumo es mínimo. De hecho, casi no es un mercado que se tenga en cuenta, sostuvo DAmico, que participó del seminario Videojuegos: para jugar y hacer negocios, que organizó la Universidad de Palermo.
Para dejar más en claro la poca participación local, el directivo de la ADVA marcó otras cuestiones. Ni la Xbox, la consola de Microsoft, ni la PlayStation de Sony tienen habilitado su sistema para que se puedan comprar actualizaciones por Internet. Esto se debe a que el costo operativo es demasiado alto vinculado a lo que representa el negocio en la Argentina, dijo.
En cuanto a los juegos gratuitos diseñados para utilizar a través de las redes sociales, la participación paga también es pobre. Matías Recchia, CEO de Vostu, una firma dedicada a esa rama del negocio, explicó que entre el 2% y el 5% de los usuarios argentinos pagan por acceder a contenido premium, para lo que realizan un desembolso de entre u$s 8 y 12 dólares.
Del otro lado, en otros mercados donde este negocio está ya más desarrollado, los números que se manejan son distintos.
Por ejemplo, en Estados Unidos el 5% de los usuarios de los juegos online paga por el acceso al material premium, mientras que en Asia alcanza un 15 por ciento.
Recchia consideró que este es un mercado que tiene para crecer, ya que antes los juegos eran para chicos y ahora el público son mujeres de 35 años, con hijos.