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El Plan de Sostenibilidad 2026-2030 de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) basa el crecimiento de la matriz energética en el gas natural, lo que incluye la construcción de cuatro plantas de ciclo combinado para el resto del sexenio, pero además de un incremento de las importaciones desde Estados Unidos; sin embargo, este plan no está libre de riesgos.

Central de Ciclo Combinado Elvia Carrillo Puerto, en Yucatán.Cortesía CFE

La CFE podría podría enfrentar cuellos de botella en el abasto de gas natural, en caso de que los gasoductos qué se desarrollan en el país enfrenten retrasos mayores.

Para Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, uno de los principales riesgos es que las centrales de ciclo combinado estén terminadas, pero que no exista una forma de llevar el gas hasta ellas, por retrasos en la infraestructura de transporte del combustible.

La Península de Yucatán, riesgo potencial

Una zona con alta exposición a estos riesgos es la Península de Yucatán, pues en esa región está proyectada la construcción de las centrales de ciclo combinado de Valladolid, Mérida IV y Riviera Maya.

Monroy explica que esas plantas dependen de la ampliación del gasoducto Mayakan, a cargo de la empresa Engie, a través del tramo Cuxtal.

La obra, diseñada originalmente para concluir a finales de 2027, acumula diferimientos que podrían desplazar su puesta en marcha hasta 2028 o 2029.

“Aquí tenemos un hecho donde estas buenas intenciones no son razonables ni cabalmente cumplibles. Vas a tener una planta que vas a tener que alimentar muy probablemente de diésel pagando un gas natural porque es un take or pay (pagar por la capacidad contratada aunque no pueda transportarse) que no puedes llevar para allá. Obviamente estamos hablando de una cantidad de sobrecostos gigantescos”, advierte Gonzalo Monroy.

Un segundo factor, son los ramales que transportan el gas entre un estado y otro, como ocurre con el ducto de Puerta al Sureste, que tiens una capacidad de 1.3 mil millones de pies cúbicos diarios.

Monroy detalla que la infraestructura opera actualmente a una fracción cercana a los 200 millones debido a la falta del tramo de interconexión Leona Vicario para enlazar Dos Bocas, en Tabasco, con Cactus: “Tenemos un 80% de capacidad no utilizada, que obviamente aún así la tenemos que pagar”.

Transmisión saturada frena a las renovables

El plan de la empresa que encabeza Emilia Calleja contempla que la generación a partir de fuentes renovables crezca apenas un 9% en el periodo 2026-2030.

Detrás de esta meta conservadora no solo está la preferencia por los combustibles fósiles, sino el rezago sistemático en la inversión en la Red Nacional de Transmisión.

De acuerdo con el especialista, la integración masiva de energía solar y eólica requiere de una red de transmisión robusta para evitar inestabilidad en el Sistema Eléctrico Nacional. Ante el déficit de infraestructura de red y almacenamiento, la estatal prefiere priorizar los ciclos combinados.

“CFE es el primero en decirte: ‘Sí, quiero renovables, pero no pueden ser la columna vertebral por temas de disponibilidad y protección de la red’. Por un lado, sí quiero más renovables, pero me mete problemas de la red; y por el otro, quiero energía base que no me va a dar problemas de la red, pero es menos amigable con el medio ambiente”, explica Monroy.

El mito del fracking nacional para sustituir importaciones

Uno de los proyectos nuevos del gobierno de Claudia Sheinbaum y que rompe directamente con uno de los cánones de la administración pasada, es la intención de desarrollar el fracking para aumentar la producción de Pemex en gas natural.

Para ello, la presidenta pidió a un grupo de investigaciones desarrollar una propuesta para revisar la viabilidad de los proyectos.

Como resultado, el grupo de 27 investigadores determinó que es viable extraer el combustible en las cuencas de Burgos y Sabina Picachos, sin considerar que son zonas donde falta agua, uno de los insumos esenciales para el fracking.

Monroy señala que, aunque se realicen pozos de prueba, las cuencas del norte representan las regiones de mayor estrés hídrico del país, por lo que la cantidad de agua requerida para masificar miles de pozos vuelve inviable la extracción a escala comercial a corto y mediano plazo.

“Esas zonas son del más alto estrés hídrico del país. Para la cantidad de agua que se requiere para algo tan simple como 1,000 pozos, no tenemos ninguna posibilidad de poder masificar ahí. La estrategia de fracking en los términos planteados está destinada al fracaso”, asestó el director de GMEC.

Exposición a volatilidad y presión tarifaria

Pero el problema no termina en la escasez de gas producido en México, sino que se extiende a factores tan volubles como el clima o la política internacional, y esto es consecuencia de que México carece de capacidad de almacenamiento en materia de hidrocarburos.

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas), México tiene menos de tres días de capacidad de almacenamiento del combustible, lo que lo pone en riesgo frente a interrupciones de suministro inesperadas, así como a variaciones abruptas del precio internacional.

México ya ha vivido las consecuencias de problemas de suministro por temas climatológicos. Entre el 12 y el 16 de febrero de 2021, las tuberías de Texas se congelaron como consecuencia de la tormenta “Uri”, lo que generó apagones en el norte del país y en Texas.

Para Monroy, la combinación de una matriz altamente concentrada en gas importado, sobrecostos por el uso de combustibles de respaldo (como el diésel) y capacidad de transporte subutilizada expone al sistema eléctrico a dos riesgos directos:

  1. Vulnerabilidad a shocks externos: Un evento climático extremo en el sur de Estados Unidos o un pico internacional en los precios del gas repercute de manera inmediata en los costos de generación de la CFE.
  2. Impacto fiscal y tarifario: Los costos adicionales generados por ineficiencias en el transporte o combustibles caros solo pueden ser absorbidos por dos vías: un incremento en las tarifas eléctricas para el sector industrial y comercial, o un aumento en las transferencias y subsidios desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De esta manera, el reto del Plan de Sostenibilidad de la CFE no radica únicamente en conseguir el suministro de gas natural, sino en resolver los cuellos de botella físicos y financieros que amenazan con mermar la operación del sistema eléctrico al cierre de la década, dijo Monroy.