La calificadora Japan Credit Ratings (JCR) mantuvo la calificación crediticia de México en “A-“ con perspectiva estable, muy por encima del resto de las grandes agencias, donde Moody’s y Fitch tienen la calificación del país apenas un escalón por arriba del “bono basura”.
La escala de calificaciones de JCR pone a México en el grado medio-alto en calidad crediticia y cuatro niveles por encima del grado especulativo.
La agencia nipona reconoce el trabajo del gobierno mexicano para mejorar la consolidación fiscal y la recuperación del crecimiento económico, aunque advierte que el país no está libre de riesgos.
Incluso, señaló que los niveles de deuda de México, que este año cerrará en torno a 54% del Producto Interno Bruto, es menor a la de países con calificaciones similares.
Pemex, la piedra en el zapato
La agencia advierte que el principal riesgo para la calidad crediticia de México es Pemex.
JCR advierte que debido a años de una inversión insuficiente en proyectos productivos, generó el estancamiento en la extracción de petróleo y sus instalaciones productivas están en deterioro.
“Como resultado, la compañía está sobrecargada con una deuda sustancial y sobre una presión creciente para modernizar sus operaciones”, detalló JCR.
Sin embargo, aclaró que en años recientes la empresa ha mostrado “algunas mejoras” en sus indicadores financieros, debido al apoyo gubernamental, que le dio dinero para reducir la deuda de corto plazo que tenía un alto costo.
A esto se suman esfuerzos para mejorar la eficiencia operativa y de la refinación en el país.
En marzo del año pasado, el gobierno simplificó la carga fiscal de Pemex para aliviar la presión a las finanzas de la empresa del Estado.
Pero, según JCR, estos apoyos incrementaron la presión sobre las finanzas públicas.
“Cualquier apoyo prolongado podría retrasar la consolidación fiscal del país, por lo que el asunto requiere atención especial”, advierte la calificadora.
La clave, añade, reside en si Pemex será capaz de fortalecer su autosuficiencia financiera, a través de la recuperación de la producción de petróleo y una mejora en el flujo de efectivo.