Texto: Laura Villamayor
Fotos: Antonio Pinta
El camino hacia el placer, aseguran, tiene tantas escalas como necesite el deseo. ¿Cómo resistirse ante semejante invitación? Es cuestión de olvidar el pudor, al menos por un rato, dejar de lado las inhibiciones y animarse a explorar sin tapujos los terrenos donde la seducción se vuelve el principal ingrediente. La comida, asociada desde tiempos inmemoriales al disfrute y a las artes del amor, es una posibilidad concreta para probar nuevas experiencias y encuentra cada vez más adeptos, en especial, cuando lleva el mote de afrodisíaca (denominación que proviene de una fiesta popular que los griegos realizaban en honor a Afrodita, diosa del amor y la belleza, donde los excesos de alimentos y bebidas ayudaban a los comensales a despertar sus deseos carnales).
Esta nueva ruta para los sentidos se abre paso en la oferta gastronómica porteña con una propuesta que va más allá de los ingredientes asociados desde siempre, por obra y gracia de la tradición popular, con el encendido del ardor sexual —espárragos, chocolate, ostras y nueces— para ubicarse más cerca de lo lúdico.
El pionero de la movida es el restaurante temático Te Mataré Ramírez, que rompió con las convenciones bajo la consigna “dejar volar la imaginación . Su propietario, Carlos Di Cesare, explica: “Mi propuesta es lúdica. Si te entregas al juego, vas a experimentar un efecto afrodisíaco. ¿Qué es erótico? Todo aquello que causa una sensación de bienestar y placer. Y la comida servida en una escenografía provocativa y seductora, logra ese cometido . Después de todo, no en vano afirman que la mente domina al cuerpo. “El secreto está en incentivar la fantasía.
Si el tema de la comida afrodisíaca fuese irrefutable, yo sería millonario. Si bien hay ingredientes que son energizantes, no podemos hacer ninguna promesa concreta en cuanto a los resultados. Nuestra idea es crear un ámbito donde las convenciones y los prejuicios queden atrás para darle paso al goce de una salida distinta . Se trata, en definitiva, de gozar una nueva experiencia. El rojo domina la ambientación y seduce desde las cortinas de terciopelo, los sillones de cuero plagados de almohadones, la vajilla barroca.
Su cocina de autor se destaca también por los nombres elegidos para cada plato que, enunciados en tono poético, revelan fantasías: Sudores de niña virgen, Ruego que enardecida te derrames por todo mi cuerpo o Tendidos en la sábana ocre de la arena y el poniente son algunas de las propuestas. Para Di Cesare, apelar a lo visceral hasta para denominar un plato es indispensable: “No somos light. Ofrecemos una propuesta que puede catalogarse de afrodisíaca porque apunta a estimular todos los sentidos a través de aromas, colores y texturas , sostiene.
Pero además de un menú desbordante de exquisiteces, este sugerente rincón porteño abre las puertas a una serie de actividades que exploran la pasión a través de diferentes expresiones artísticas. La obra Rubor (sexo al oído), montada al estilo stand-up comedy, repasa el teatro picaresco con textos de autores clásicos con los actores Fernanda Caride y Adrián Batista, quienes toman a la risa como punto de partida para derribar las inhibiciones. Transitando ese mismo camino se ofrecen también otros espectáculos de alto voltaje, como Títeres Bien Hot (fantasías adultas en la piel de los muñecos) y El Rebenque Show, un extravagante cabaret que obtuvo el Premio ACE 2006 al Mejor Espectáculo de Café Concert. De esa manera, el proyecto comandado por Di Cesare —con sede en Gorriti 5054 y en Primera Junta 702, San Isidro— se fortalece también como un espacio de arte vinculado al erotismo.
¿Mito o realidad?
Ostras, espárragos, almendras, canela, bananas, albahaca, chocolate, huevos, higos, almejas, apio, ajo, nueces, menta, miel y mariscos son algunos de los alimentos a los que se atribuyen propiedades afrodisíacas. Sin embargo, sus supuestos poderes son cuestionados en ciertos círculos gourmet. La pregunta inevitable es: ¿existe la comida afrodisíaca? Alexandre-Balthazar Grimond de la Reynière, sibarita francés que vivió entre 1758 y 1837 y es considerado el primer periodista gastronómico de la historia, apuntó: “En la cocina, como en el amor, los estimulantes son tan útiles como necesarios, pero el gourmet encontrará más afrodisíacos en la despensa que en la farmacia . ¿Siguen escépticos? Su contemporáneo Jean Anthelme Brillat-Savarin, autor del primer tratado de gastronomía (Fisiología del Gusto, 1825), sostuvo: “Después de una comida, el cuerpo y el alma gozan de un bienestar especialísimo. En lo físico, el color sube, los ojos brillan y por todos los miembros se extiende un suave calor. En lo moral, el ingenio se aguza, la imaginación se caldea y las palabras agradables circulan .
En tiempos globalizados, la relación entre el hecho culinario y el acto carnal se ha masificado al punto de convertirse en tópico de manuales de alimentos, recetarios, novelas y hasta largometrajes. Hasta el mismísimo Ferrán Adriá, considerado por muchos el mejor cocinero del mundo, opina sobre el tema: “Comer y hacer el amor son actividades tan intensamente relacionadas que a veces se confunden . Eso reza en el prólogo del libro Abre la boca. Las mejores recetas sexuales para gourmets, de Carmen Freixa. Por estas tierras, el escritor y periodista Miguel Brascó asegura que la condición afrodisíaca de ciertos alimentos es un mito inventado por la literatura, opinión que comparten los chef super star Narda Lepes y Fernando Trocca. Ejemplos sobran. El libro Las recetas del amor, de Max de Roche, mezcla los productos exóticos con la mejor tradición romántica. En Afrodita, de la chilena Isabel Allende, se combinan atinadamente los placeres de la buena mesa con los deleites carnales: “En la cocina se concilian los cuatro elementos de la naturaleza en un platillo, más un quinto que es la carga sensual. Esa energía es la que convierte el acto de comer en un acto de amor. La energía de la mujer, mezclada con los olores, los sabores, las texturas, penetra en el cuerpo del hombre, calurosa, voluptuosa, haciendo uno el placer gastronómico y sexual . Por su parte, la mexicana Laura Esquivel alude al tema en Como agua para chocolate, historia que terminó en la pantalla: “No puedo separar el erotismo de la comida. El placer carnal más intenso, gozado sin apuro en una cama desordenada y clandestina, combinación de caricias, risas y juegos de la mente, tiene gusto a baguette, prosciutto, queso y vino del Rin .
¿La mejor receta? Una buena dosis de fantasía, algo de cariño y mucha seducción. En definitiva, no hay órgano más poderoso que el cerebro para estimular los sentidos.