Para quienes busquen emociones fuertes y puestas en escena inquietantes, hay algunas curiosidades en cartel. Por un lado, El Descueve repone Hermosura, un espectáculo de danza, música y acrobacias, donde las pasiones más virulentas suben a escena, de la mano de una mirada irónica acerca de las fantasías amorosas como vía de escape de la realidad. Quita el aliento el dominio físico del grupo a la hora de crear metáforas acrobáticas acerca de la relación entre el hombre y el erotismo, partiendo de canciones de amor algo kitsch. Por otro lado, vuelve a subir el telón de Las mucamas, una versión del clásico Las criadas, de Jean Genet, ambientada en la Buenos Aires de 1952, donde dos mucamas juegan a ser “la señora y representan su asesinato con un entusiasmo casi infantil. Pero este ritual las encadena aún con más fuerza al objeto de su odio y veneración.
Más perturbadora es, en su desembarco en el teatro comercial, la puesta Catch. La transgresora obra de José María Muscari expone crudamente a 15 mujeres sensibles, exhibicionistas y enternecedoras, en un entrenamiento duro de supervivencia que deriva en un sórdido círculo de relaciones perversas. Quizás el hecho más destacado en este rubro sea el regreso a las carteleras de Libertad Leblanc quien, en La Zorra y sus Lolitos, encara un homenaje satírico a su figura, símbolo sexy indiscutido durante los revoltosos años 60 y 70. Rodeada de 6 jóvenes galanes, la Diosa Blanca del cine argentino se le atreve a danzas sensuales, canciones picantes y pasos de comedia en su rol de dueña de una agencia de modelos masculinos. Cuando comienzan las proyecciones multimedia de sus escenas eróticas más memorables resulta inquietante el descubrimiento de que La Liber sigue haciendo gala de un perturbador sentido del humor, especialmente cuando de mirarse en el espejo se trata.