Sergio Taselli, uno de los empresarios más controvertidos de la era K, recibió un guiño del Gobierno. Una de sus empresas, Materiales Ferroviarios (Materfer), recibió la autorización para operar como terminal automotriz. De esta forma, obtuvo la luz verde que necesitaba para poner en marcha la producción de buses urbanos en su fábrica de Ferreyra, Córdoba.
Así lo determinó el decreto 1447, firmado el 11 de octubre y publicado ayer en el Boletín Oficial. La autorización, que lleva las rúbricas de Néstor Kirchner, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Miguel Peirano, habilita a la empresa a aprovechar los beneficios del régimen de la industria automotriz, tanto en lo que refiere a la compra de autopartes nacionales, como a la importación y exportación de piezas o vehículos terminados.
Pese a que fue uno de los empresarios más cercanos a Kirchner durante sus 12 años como gobernador de Santa Cruz, Taselli también resultó uno de los más castigados en su paso por la Casa Rosada. En junio de 2004, la administración K le quitó a uno de sus activos, Metropolitano, la concesión del ex Ferrocarril San Martín, por la deficiente prestación del servicio. Recibió el segundo golpe del patagónico en mayo último: también le sacó la explotación de las ex líneas Roca y Belgrano Sur. El detonante, en este caso, fue un estallido de violencia de los usuarios que se produjo en la Estación Plaza Constitución, cuyo saldo fue de 20 heridos y 16 detenidos. Por un episodio similar, Eduardo Duhalde le había rescindido el contrato de concesión de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio (YCRT), en julio de 2002.
Nuevos rumbos
Taselli –también dueño de la ex filial argentina de Parmalat y de Aceros Zapla, entre otras empresas que facturan $ 1.000 millones anuales y emplean a 15.000 personas– se convirtió en dueño de Materfer en 2001. En las décadas del ’60 y del ’70, mientras perteneció a Fiat, la empresa había sido emblemática de la pujanza industrial cordobesa. Pero, a principios de los ’80, pasó a manos de un grupo de inversores locales. La compañía languideció hasta 1998, cuando la Justicia decretó su quiebra. La planta de Ferreyra levantó su persiana en marzo de 2002, después la compra de Taselli. El empresario fue el único oferente en el remate de sus instalaciones y maquinarias, por las que pagó u$s 8 millones.
Materfer retomó la producción y reparación de coches ferroviarios –con Metropolitano como cliente exclusivo– e inició la de maquinaria agrícola, equipos que actualmente exporta a Venezuela tras el acuerdo comercial del Gobierno con la República Bolivariana que preside Hugo Chávez. El mercado externo –con Chile, Uruguay y Venezuela como destinos iniciales– también sería el principal objetivo del ómnibus urbano de piso bajo que la empresa desarrolló en los últimos años.
Equipado con motor Cummins, con tecnología de gestión electrónica Euro 3 y 182 caballos de fuerza, el vehículo mide 10,6 metros y tendrá capacidad para 86 pasajeros. También hay intención de comercializarlo en el mercado argentino, donde se registra un atraso en la renovación de flota del transporte público de pasajeros (ver aparte).
Pero, para ello, la empresa aún deberá solicitar uno de los trámites que más tiempo lleva en la Secretaría de Industria: la Licencia de Certificación de Modelo (LCM).