En Riggs Bank, los investigadores todavía buscan pistas.
Hace dos meses, el banco más antiguo de Washington DC fue multado por u$s 25 millones por no haber informado operaciones sospechosas en cuentas controladas por Teodoro Obiang, el dictador de Guinea Ecuatorial, y el Príncipe Bandar bin Sultan, el embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos.
Dos meses después, las investigaciones a cargo de los reguladores bancarios están lejos de haber finalizado.
La semana próxima, el subcomité permanente de investigaciones del Senado de Estados Unidos escuchará más testimonios sobre el caso Riggs, lo que será la tercera audiencia parlamentaria sobre el tema.
El escándalo hizo sonar la alarma. Como los banqueros ven que se debilita la reputación de una institución, temen quedar también en el candelero por no haber detectado lavado de dinero y financiamiento a terroristas.
En estos días, están circulando otros informes sobre actividades sospechosas en los escritorios del Tesoro de EE.UU. Los bancos están completando más Reportes de Actividades Sospechosas de lo habitual, para protegerse de los controles.
El gobierno debe proporcionar más pautas sobre cómo detectar esas actividades sospechosas, afirma John Byrne, abogado de la Asociación Estadounidense de Banqueros.
“Estamos bajo el microscopio. La evaluación de riesgo es un tema importante acá . . ¿Cuál es due diligence suficiente?, se pregunta Byrne. “Nade parece realmente saberlo .
La presión para detectar movimiento de dinero vinculado a terroristas es intensa desde que el Congreso promulgó la ley denominada Patriot Act después los atentados del 11-S.