La inseguridad se ubica en el podio de los problemas cotidianos que los argentinos subrayan ante cualquier encuesta. En los últimos años, un empresario, ante la consulta, reclamaba políticas contra este flagelo y se expresaba como un ciudadano común, pero no lo pensaba en función de la necesidad de resguardar además los activos de la compañía. La historia reciente demostró que la instalación de filosas rejas, altos alambrados o delegación del cuidado de la firma y sus perímetros en manos de un ‘guardia’ no ha funcionado. Es por ello que, de la mano de la mayor profesionalización que viene demostrando el pequeño y mediano ejecutivo en pos de mejorar también sus procesos productivos, creció un 15% la cantidad de empresas que invirtieron en la instalación de distintos dispositivos de seguridad electrónica en el último año. En un contexto de crisis, las pymes comenzaron a relacionar a estos elementos como una inversión, y no como un gasto con resultados inciertos.
“Las compañías vienen tomando conciencia de la necesidad de contar con sistemas de seguridad electrónica. En especial, se observa un gran avance en la demanda de accesos para control de personal y proveedores, seguidos por los sistemas de grabación digital, tanto para sectores externos de la planta como en sus principales áreas productivas y depósitos , destaca Eduardo Capelo, presidente de la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (Casel). El ingeniero subraya que la mayor demanda proviene de aquellos sectores como el metalmecánico y textil que, además de controlar los procesos, necesitan de ese recorrido para transformarlo en un indicador donde apoyarse y, a partir de allí, fortalecer la búsqueda de mejora continua y eficientizar, de esta manera, la economía de la empresa. “Los empresarios que se dan cuenta de esta utilidad adicional a la seguridad en sí no dudan en invertir, ya que el recupero de ese dinero es muy rápido. Los sistemas de seguridad electrónica se pagan solos y desnuda mucho al conocimiento del negocio , enfatiza Castelo.
Demostrando el interés empresario en la temática, ayer comenzó en La Rural la octava edición de Seguriexpo, un evento que reunirá a 115 expositores, que exhibirán hasta mañana la última tecnología del sector. Ezequiel Gorbarán, gerente de Proyecto de la exposición (organizada también por Indexport Messe Frankfurt, referentes también en ferias de la industria automotriz, alimenticia, ferretera y cosmética) rescata que, hasta hace pocos años, las pymes no tenían ni oferta ni información en soluciones sobre seguridad. “Los principales problemas se vincularon históricamente con el efectivo control del trabajo en galpones y las sorpresas con la falta de stock a la hora de realizar inventarios , indica.
Los sistemas de control de accesos, sean con molinetes o huellas dactilares (con un costo que se aproxima a los u$s 10.000) y las grabaciones digitales dentro de un circuito cerrado de televisión (que puede requerir una erogación de hasta u$s 30.000) son los dispositivos con mayor demanda.
De acuerdo a las estadísticas que maneja Casel, la inversión de las empresas en el sector rondará los u$s 400 millones este año. Y según se puntualizó en la feria que se realizó en Madrid, en el último mes de junio, los países latinoamericanos demandarán a corto plazo más elementos de seguridad electrónica que los europeos. Dos motivos motorizarán esta tendencia: los regionales se encuentran más retraídos tecnológicamente frente a los del viejo continente, y la crisis seguirá golpeando con mayor fuerza en las naciones del primer mundo.
No todo es presentismo
Los expertos del sector destacan que las pymes son las que más necesitan estos dispositivos, pero aún muchos no se dan cuenta. “Una cámara no solo tiene que instalarse para el control de horario y movimientos del personal o el presentismo; debe considerarse como una inversión muy baja en relación al uso de la tecnología para mejorar la productividad , aconseja Gorbarán.
La clave para la pyme es detectar cuál es su principal necesidad para ordenar al personal y analizar mejoras. La última tecnología ofrece cámaras que se conectan a una red de internet, donde la imagen de la grabación se puede visualizar desde un celular. “En general, para una empresa de entre 50 y 100 personas, que tiene su negocio concentrado en un lugar, sería suficiente la videograbación analógica. Pero si la compañía dispone de grandes extensiones perimetrales, apuntar a la videograbadora digital es la mejor opción, ya que se puede visualizar por internet lo que está sucediendo en distintas parte de la empresa o depósito. Y si no hay movimiento, se puede visualizar, pero la grabación no se registra , aconseja Capelo, quien agrega que, si bien se está avanzando en los sistemas de detección y extinción de incendios, muchas pymes aún tienen matafuegos sólo porque la ley los obliga.
Martín Coccaro