Microsoft afirma que la persona promedio está, la mitad del tiempo, frente a la PC mirando un navegador de Internet. Por ende, es un placer estar en condiciones de informar que la última versión del Internet Explorer (IE) promete presentar mejoras notables al quehacer cotidiano de visitar la Red.
Hasta Google, cuando estaba más que decidido a captar más usuarios para su navegador rival Chrome, se saca el sombrero ante el IE9 (y promete igualarlo muy pronto).
Hay muchas cosas que hacen que valga la pena echarle una mirada al IE9, pese a que gran parte dependerá del acierto con el que los desarrolladores web aprovechen las nuevas posibilidades que les da el navegador.
La riqueza de la experiencia. Aun cuando Google se sume a la carrera, gran parte de la atención se centra en aumentar el límite de velocidad en los motores Javascript que mejoren el rendimiento general de los navegadores. Esta actitud resultó beneficios para todos los usuarios, ya que el resto se vio obligado a reaccionar. En la actualidad, Microsoft cambia su táctica posibilitando que el navegador acceda a más partes del hardware fundamental de una computadora, de modo de permitir una experiencia mejor.
Se hace más evidente en el uso de la capacidad para [soportar gráficos en] las PC. Las animaciones de la Red corren en muchas más imágenes por segundo. El uso de los estándares HTML 5, como el Canvas, eleva la llamada «aceleración de hardware». El resultado: va mejor.
Interacción en sus sitios preferidos. Para la mayor parte de los usuarios de internet, las barras de herramientas que están en la parte superior del navegador de la Red son un desperdicio de espaci. Así que la filosofía del diseño que está detrás del ambiente despojado del IE9 es estimulante. En vez de alentar a los usuarios a buscar en la parte superior del navegador, Microsoft aprovecha las ventajas de un espacio distinto: la barra de tareas que está al pie, donde se en general se muestran las aplicaciones de la PC. Con el IE9 se puede arrastrar hacia abajo el sitio web preferido y «pincharlo» a la barra de tareas.
Esta simple idea genera posibilidades nuevas que son muy interesantes, entre las que se cuentan, la navegación dentro de los sitios desde el terreno conocido de la barra de tareas de la PC.
El IE9 tiene muchos otros detalles simpáticos. Cuando se abre una nueva pestaña en el navegador, se despliega una imagen en miniatura de los ocho sitios que uno visita más a menudo, por ende, es probable que tan solo un clic lo lleve donde uno desea ir. La barra de direcciones y la barra de búsqueda se combinan en una única vista, que facilita el proceso de empezar a teclear cuando solo se sabe a medias cuál es la URL.
A Microsoft le tomó unos cuantos años llegar hasta este punto. Tras la escasez de innovaciones durante gran parte del último decenio, se vio obligado a ponerse a tono, [a raíz de los avances realizados] primero por Firefox y luego por Google. En la actualidad, el IE9 demuestra que Microsoft puede, en verdad, seguir progresando, una vez que se decide a hacerlo. Puede que no sea una ventaja duradera, pero ciertamente es una a la cual hay que darle la bienvenida.
Traducción: María Eugenia García Mauro