Las bolsas en Asia retrocedieron hoy al asentarse las dudas sobre si los líderes europeos podrán acordar un plan para enfrentar la crisis de deuda en la zona euro en una cumbre el viernes.

Ante la cercanía de importantes eventos -el Banco Central Europeo (BCE) sostendrá hoy su última reunión de política monetaria y la Unión Europea (UE) llevará a cabo su encuentro el viernes- los inversores no están dispuestos a comprometer nuevos fondos, lo que debilitaba a los activos de riesgo.

El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio bajó hoy desde el máximo en cuatro semanas que tocó la jornada anterior por la toma de ganancias antes del cierre de contratos a futuro y en momentos en que los operadores del mercado actuaban con cautela antes de citas clave en Europa.

Unos datos más débiles que los previstos de pedidos de maquinaria también pesaron sobre el mercado, empujando a la baja las acciones de fabricantes como Komatsu.

El índice Nikkei cedió un 0,7% a 8.664,58 puntos, retrocediendo desde el máximo en cuatro semanas que tocó el miércoles, sobre 8.700 unidades, pero sobre su promedio de movimiento en 75 días de 8.638, visto como un nivel clave de apoyo.

Por su parte, la Bolsa de Shanghai cerró hoy con una caída de un 0,12%, frente a las ganancias moderadas que se anotó en la sesión anterior y que llegaron al 0,29%.

El índice general de Shanghai (acciones convertibles y no convertibles) concluyó su cotización diaria en 2.329,82 puntos, 2,91 puntos por debajo del cierre de ayer.

El volumen de negocios fue de 49.220 millones de yuanes (5.765 millones de euros), por encima de los 39.770 millones de yuanes registrados ayer (4.652 millones de euros).

El principal indicador de las bolsas chinas cayó en lo que va de 2011 un 15,05%, aunque este otoño hubo días en que llegó a precipitarse hasta un 19%.

Desde mayo pasado no consiguió remontar por encima de los 3.000 puntos.

En la cumbre del viernes, Francia y Alemania presentarán un plan para enmendar los tratados de la UE que establecería una disciplina fiscal más estricta, buscando restaurar la confianza de los mercados y frenar la crisis de deuda.

Pero el optimismo fue empañado el miércoles, cuando un funcionario alemán de alto rango dijo en una sesión informativa que estaba “más pesimista que la semana pasada respecto a alcanzar un acuerdo integral”.

La mayoría de los economistas espera que el BCE recorte su tasa de interés clave a un 1%, el mínimo histórico que alcanzó durante la crisis financiera en el 2009.