Ya a los 12 años miraba las acciones. Mi abuela me regaló plata, algo así como 500 pesos de ahora. Los invertí y miraba el diario para ver cómo venía el mercado. De todas formas mi viejo decidía si compraba o no. El tenía la última palabra. Pero a los 14 años, fruto de esas inversiones, me pude comprar una moto.
Ernesto Allaria, presidente de Allaria Ledesma & Cía. Sociedad de Bolsa, supo desde ese entonces que su destino iba a estar en el mundo financiero, quizás como una especie de mandato familiar, ya que su padre (también Ernesto Allaria Ledesma) fundó hace 43 años la sociedad (que fue unipersonal hasta 1995). Pero él asegura no haberlo vivido como tal. Y promete no ponerle presión a su hijo mayor, de 14 años, que lleva también el nombre Ernesto. Por ahora sólo mira. No tiene fanatismo. No sé, veremos... Si lo es, magnífico, porque me encantaría, pero no le voy a poner la mochila de ser agente de bolsa porque es una carga pesada, reflexiona.
Además de ser titular de la sociedad de bolsa número uno de la Argentina por tercer año consecutivo, Allaria es director del Mercado de Valores. Desde varias trincheras defiende el mercado de capitales y su potencial, dado que sólo el 3% o 4% de la población invierte en bolsa. Docencia, paciencia y dedicarle tiempo a la gente, asegura, es la clave para acercar los productos al ahorrista.
Y quién mejor que él que vivió varias etapas del mercado. Desde sus inicios como cadete y liquidador (el que iba a la Caja de Valores a liquidar las operaciones) a los 18 años mientras estudiaba administración de empresas, hasta llegar a los 21 años como mandatario, vivió el boom bursátil de los 90. En esa época había una entrada de capitales infernal del exterior, además del ahorro argentino. Ingresó al mercado cualquier cantidad de gente. Muchos quizás no entendían bien las operaciones que se hacían, como las opciones de acciones. Había papeles que subían 5-6 veces el precio en seis meses. E invirtiendo en opciones se multiplicaba por 5 en dos meses....Nadie lo podía creer. Pero yo no estoy seguro que la gente en ese momento supiera lo que estaba haciendo. Si iba mal no sabían que podían perder toda su plata, recuerda.
Claro que después las sucesivas crisis como el Tequila, Asia y Brasil, golpearon al mercado hasta llegar a la de 2001-2002. La crisis del 2002, que para la Argentina fue una gran crisis, para nosotros fue una oportunidad. En ese año éramos 20 personas trabajando en la sociedad y ahora somos más de 100. Seguimos apostando y por eso llegamos a ser número uno, explica.
Allaria, con 44 años, dice que ser operador se lleva en la sangre. Si bien como gran parte del mercado espera que pronto se dé el salto tecnológico con el ruteo de órdenes y el sistema DMA (acceso directo al mercado) recuerda con una sonrisa la forma en la que se operaba en el pasado. Antes te mirabas a la cara en el piso de operaciones. Con eso se terminó ese folklore. Mirarse a la cara era adivinar las operaciones que podía tener el otro, era muy lindo. Pero el mundo evoluciona y para tener más volumen, es más eficiente la tecnología, afirma.
Reconoce que el 70% del volumen de las bolsas más desarrolladas como Brasil proviene de la tecnología. Y dice que es posible copiar cómo evolucionó ese mercado en los últimos años. Tenemos que lograr que haya más empresas y reinsertarnos en el mundo. Internet es fundamental. Hay que educar a nivel nacional a la población acerca del mercado. El mercado y la bolsa tienen que estar preparadas para cuando Argentina sea más apetecible para captar más clientes, dice.
Su futuro inmediato no esconde misterios para una persona que creció mirando cotizaciones en los diarios y acuñó su primera victoria como inversor hace 30 años. Seguramente siga acá. Obviamente esto tiene sus picos de laburo, cuando el laburo afloja es hora de dedicarle más a la familia, a viajar...Y me veo siguiendo acá, en esta sociedad de bolsa, manteniendo los primeros puestos, que no es poco. Es mucho más difícil mantenerse que llegar, se sincera.