La banda superior comienza a tomar velocidad ya que está capturando la inflación de diciembre de 2,8%. El mercado tiene incorporado precios de dólar futuro y break even de dólar en los títulos en pesos en un tipo de cambio dentro de la banda.
Los analistas ven valor en los bonos en pesos. Cuáles son los títulos recomendados.
La nueva banda toma velocidad
Habiéndose conocido el dato de inflación de diciembre de 2,8%, de a poco la banda superior va tomando una mayor pendiente, haciendo que se aleje del valor actual del tipo de cambio.
Tanto la banda superior como la inferior va incorporando de a poco el dato de diciembre, haciendo que las pendientes de las mismas sean más elevadas.
El hecho de que el crawling de las bandas sea más acelerado, hace también que el tipo de cambio tenga mas espacio antes de tocar la banda superior.
De esta manera, las estrategias de carry trade tienen hoy más margen para operar.
Mirando al futuro de la banda y habiendo conocido el dato de inflación de diciembre, el cual define el crawling de febrero, ya se puede determinar el ritmo de crawling de la banda superior desde febrero y en adelante.
Los analistas de Grupo IEB explicaron que la publicación del dato de inflación dio a conocer el valor de la banda con el que terminará febrero en $1607.
Proyectando la banda hacia adelante con los datos restantes de inflación del REM, desde Grupo IEB trazaron el posible techo de la banda superior para los próximos meses.
En ese sentido, detallaron que, para fin de marzo, la banda superior alcanzaría los $1639, avanzando a $1671 para fin de abril y los $1703 para fin de mayo.
Para septiembre, la banda superior se ubicaría en $1786.
El mercado de futuros tiene incluida en los precios una dinámica cambiaria mas lenta ya que los tipos de cambio implícitos se ubican debajo de la banda superior.
Para fin de febrero, el dólar futuro se ubica en $1512, saltando a $1550 para fin de marzo y $1583 para fin de abril. Finalmente, para septiembre, el dólar oficial alcanzaría los $1721, debajo de los $1786 de la banda superior.
Las oportunidades que buscan los inversores a la hora de operar bonos en pesos y contemplando la dinámica de las bandas es de identificar instrumentos que, considerando su tasa de interés, tengan un dólar implícito por encima de la banda.
Si la tasa esta por encima de la banda, y contemplando el compromiso del BCRA de mantener el dólar debajo de la banda, entonces el carry trade seria mucho mas atractivo con dicho instrumento.
Sin embargo, y a causa de la compresión de tasas de las ultimas semanas, hoy no quedan activos que operen con un break even por encima de la banda superior.
Eventualmente, los inversores deberán posicionarse en bonos de mayor duration para poder identificar bonos con rendimientos mas altos y que puedan dejar un carry más elevado.
En cambio, en los bonos de menor plazo, todos cotizan con un dólar implícito dentro de la banda.
Adrián Yarde Buller, economista jefe y estratega de Facimex Valores, señaló que los bonos en pesos a tasa fija operan con un dólar break even debajo de la banda.
“Al tomar nuestras proyecciones de inflación como referencia del ritmo de ajuste que va a tener el techo de la banda cambiaria, ya no quedaron instrumentos a tasa fija con tipos de cambio oficial break-even que superen el techo de la banda. Esto implica que, por la apreciación del tipo de cambio, el riesgo cambiario de ese tipo de estrategias vuelve a aumentar, especialmente en el tramo corto de la curva de Lecap”, advierten.
Desde el lado de las inversiones, Yarde Buller considera que el atractivo pasa hoy por alargar duration en las carteras.
“Vemos valor en los Boncap largos, donde la cercanía del tipo de cambio break-even con el techo proyectado de la banda cambiaria limita considerablemente el downside risk de estrategias de carry. Esto se da porque el mercado opera con una inflación implícita para 2026 entre 24% 25% que está por encima del 21% que esperamos y el 20% del REM”, indicó Yarde Buller.
Rodrigo Benítez, economista jefe de MegaQM, coincide en que actualmente la mayoría de los activos de tasa fija e inclusive los futuros de tipo de cambio operan en valores que dan por seguro la continuidad de ese techo de la banda.
“Los bonos a tasa fija y el dólar futuro operan a tipos de cambio implícitos que quedan por debajo del escenario proyectado para el techo de la banda. Hoy cuesta ver activos cuyo precio de equilibrio esté por arriba del techo de la banda”, dijo.
En ese sentido, Benitez agregó que “eso hace que el posicionamiento entre los diferentes activos lo estemos realizando en función de esos arbitrajes y de los activos en los cuales estamos viendo valor”
Tomando los plazos mas cortos, las Lecap a febrero tienen un dólar implícito de $1492, cuando el techo de la banda cotizaría en $1610, es decir, es un tipo de cambio dentro de la banda, según cálculos del economista jefe de MegaQM.
Lo mismo ocurre con las lecap a marzo, que tienen un implícito de $1539, debajo de los $1651 del techo de la banda para el mismo periodo.
Para mitad de año, la Lecap a junio cotiza con un break even dólar de $1672, debajo de los $1756 del techo de la banda, según cálculos de Benítez.
Finalmente, para diciembre, el dólar break even de dicha Lecap se ubica en $1928, debajo de los $1954 del techo de la banda.
La inflación que se viene
Una variable clave que mirará el mercado es la inflación que se espera para los próximos meses, dado que dicho registro será importante para determinar el crawling de la banda superior.
De esta manera, el mercado en general espera menos inflación percibida tanto en los break even de inflación, así como también en el REM.
Sin embargo, la desinflación esperada por el mercado luce más lenta hoy respecto de lo que se descontaba en el pasado.
En concentro, el mercado evidenció cierto cambio en la expectativa de menor inflación a mediano plazo desde que el BCRA anunció el programa de acumulación de reservas y modificó el ritmo de ajuste de la banda cambiaria.
Desde entonces, los break even de inflación a 12 meses pasaron casi 6 puntos porcentuales, pasando de 21,2% a 27,1%.
Los analistas de Research Mariva coincidieron en que, por primera vez, parece que las autoridades están dispuestas a tolerar una inflación más alta durante más tiempo.
“Desde que este gobierno asumió el poder, todos los aspectos de la política económica se centraron en una desinflación fuerte y rápida. Esto se produjo, en muchos casos, a expensas de otras variables macroeconómicas importantes. Ahora, la nueva política económica exige compras de divisas sin esterilizar para aumentar las reservas, en consonancia con la evolución de la demanda de dinero”, explicaron.
Desde Research Mariva advierten que las perspectivas de inflación se han vuelto más sombrías, aunque resaltaron que mantienen una visión optimista general sobre la desinflación, pero ahora prevén un ritmo más lento.
“Nuestro escenario base prevé una inflación promedio del 1,9% en el primer trimestre de 2026 y una inflación anual del 12,8%. No podemos descartar un escenario más pesimista, en el que las expectativas se vean afectadas y la inflación se mantenga estable, lo que mantendría la inflación en un promedio del 2,4% en el primer trimestre y del 29,0% para el año”, estimaron.
En esa línea, advierten que, “debido al cambio en la política monetaria, el escenario pesimista ha ganado considerablemente en probabilidad”.
Contemplando esta dinámica de la inflación y del futuro de las bandas, los analistas buscan oportunidades en pesos.
Bajo este escenario, y en cuanto a las estrategias en pesos, desde Grupo IEB mantienen el interés en los bonos duales (Tasa fija-TAMAR).
Particularmente, ven valor en el TTM26 que rinde TAMAR + 6% para marzo 2026.
“El TTM26 se muestra atractivo para devengar tasa de corto, con una tasa breakeven en la zona del 30% (por caso la TAMAR promedio de la última semana se mantuvo en la zona de 33%), y brindando el beneficio de la cobertura para un esquema monetario-cambiario que se mantiene tirante y necesitará de tasas reales altas”, detallaron.
Los analistas de Cohen consideran que tras el dato de inflación se reforzó la percepción de que el proceso de desinflación enfrenta mayores desafíos en el corto plazo.
Por esta razón, consideran que se vuelve a poner en valor las estrategias de cobertura.
“Fortalecemos el posicionamiento tanto en instrumentos CER como dólar linked, en especial considerando que, a partir de febrero, el techo de la banda cambiaria comenzará a ajustarse al 2,8% mensual, ampliando el margen para una eventual corrección del tipo de cambio”, detallaron.
En particular, recomiendan el tramo medio de los bonos CER, como el Boncer a junio (TZX26), que rinde CER +5,9% y el Boncer a diciembre (TZXD6), que rinde CER +7%.
“Estos bonos descuentan una inflación implícita del 2% mensual entre febrero y abril y del 1,8% mensual entre mayo y octubre de 2026. En cuanto a los instrumentos de cobertura cambiaria, destacamos el dólar linked a abril (D30A6), que rinde devaluación +5%, y cuya devaluación implícita directa hacia abril se sitúa en torno al 9%”, puntualizaron.
Compras de dólares y tasas al alza
El ruido de corto plazo con el dato de inflación y las tasas overnight provocaron que el desplome de los activos de tasa fija se traslade también a la parte media y larga de la curva.
Las tasas en pesos se desplazaron al alza, empujadas por la sorpresa inflacionaria, así como también por otros factores monetarios.
Entre ellos, el mercado local transita un contexto de iliquidez, lo cual hace subir las tasas de interés.
En paralelo, la mayor demanda estacional de dinero también hace que las tasas en pesos se desplacen al alza.
Todo ello hace que los rendimientos en moneda local sean más elevados, pudiendo representar un punto de entrada para el posicionamiento en pesos y contemplando también la dinámica de desinflación esperada para los próximos meses.
La curva a tasa fija opera con tasas por encima del 3% en el tramo corto y en niveles de 2,5% en el tramo más largo.
Esto son niveles superiores a los que se evidenciaban a comienzo de año, cuando la curva promediaba en tasas mensuales (TEM) del 2,4%.
Por otro lado, otra variable clave para el futuro de las inversiones en pesos pasa por la compra de divisas por parte del BCRA.
El BCRA compró u$s 125 millones el viernes, llevando el acumulado de la semana a u$s 469 millones y el acumulado del año a u$s 687 millones.
De esta forma, el BCRA acumula 10 ruedas consecutivas con compras de divisas.
Por lo tanto, el hecho de que el BCRA pueda hacerse de dólares, esto sirve también para anclar las expectativas a los inversores en materia cambiaria y potenciar las inversiones en pesos.
Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, consideró que la compra de dólares resulta clave para la dinámica de las inversiones en pesos.
“Desde el cambio en el esquema de bandas por parte del BCRA, el mismo ha logrado en las primeras dos semanas del año acumular alrededor de u$s 690 millones. Es de suma importancia que esta dinámica logre mantenerse y de hecho que crezca de manera sustancial para el segundo trimestre del año que tendremos la cosecha gruesa”, sostuvo.
Sobre la dinámica nominal de los próximos meses, Ruggieri consideró que, si bien podemos tener un primer trimestre con una inflación más cercana al 2,5% que al 2%, espera que el sendero de desinflación siga su rumbo.
En ese sentido, Ruggieri ve como oportunidad por la parte corta de la curva a tasa fija en pesos.
“Hasta el segundo trimestre deberíamos ver una divisa más ofertada, con lo cual como oportunidad la Lecap a abril (S17A6), que hoy la encontramos con una TEM en 2,9%, de la misma para una estrategia de más corto plazo el vehículo que elegiría sería la Lecap a febrero (S27F6) con TEM del 3%.
Finalmente, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, agregó que por el momento no vemos una demanda significativa de dólares y recomiendan mantener una posición pesificada para hacer carry trade.
“Hoy el escenario sigue siendo favorable para el carry trade y para colocar pesos a un horizonte de mediano plazo, más que para una dolarización defensiva”, afirmó.
En este escenario, Lazzati no espera presión cambiaria al menos hasta fin de mes.
“El mercado ya se dolarizó fuertemente en la previa de las elecciones de octubre y, además, estamos en un contexto de cosecha récord de trigo, con un flujo de liquidaciones que todavía sigue entrando. Recién hacia comienzos de febrero podría aparecer algo de demanda puntual, más asociada a episodios de volatilidad vinculados a la reforma laboral que a un cambio estructural de expectativas”, dijo Lazzati.