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El dólar mayorista llegó a octubre de 2026 prácticamente en el mismo lugar nominal en el que estaba hace un año, pero el recorrido que realizó durante ese período fue muy diferente en los primeros meses de lo que pasó en la segunda mitad. Falta justo un año para las elecciones de 2027, previstas para el 24 de octubre, y las proyecciones son clave en este momento.
La cotización del dólar mayorista pasó de los $1490,50 el 21 de octubre de 2025 a $1526 que marcó ayer, lo que implica una suba de apenas 2,4% interanual. No obstante, esa aparente estabilidad esconde un movimiento mucho más pronunciado.
Cayó con fuerza durante los primeros meses de 2026 hasta alcanzar un piso cercano a $ 1355 en abril y luego comenzó una recuperación que lo llevó nuevamente a la zona de $ 1500 y, finalmente, a un nuevo máximo nominal. Desde ese mínimo, el mayorista acumula una recuperación de aproximadamente 12,6%.
La cotización parece estable si se mira solamente la comparación interanual, pero tuvo una oscilación cercana al 20% entre el mínimo y el máximo del período.
Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio, viene siguiendo este movimiento de cerca. En la última semana destacó que el mayorista acumulaba una suba de $8 en las primeras tres ruedas, en contraste con la caída de $4 registrada durante el mismo período de la semana anterior.
Señaló que en el mercado todavía existe una importante oferta de divisas vinculada con las exportaciones, mientras que el BCRA aprovecha ese flujo para acumular reservas.
El analista de mercado Cristian Buteler observó que el balance cambiario muestra un fuerte ingreso de dólares de las exportaciones, mientras que las restricciones todavía vigentes sobre las empresas limitan parte de la demanda.
Esa combinación ayuda a explicar por qué el dólar oficial se mantiene relativamente contenido. Pero también advierte que “la demanda puede comenzar a reaccionar” y puede trasladarse hacia los dólares financieros. De hecho, destacó que la brecha comenzó a crecer, especialmente frente al CCL, y consideró que esa diferencia podría ampliarse a medida que se acerque el próximo año electoral.
La brecha con los financieros, en foco
Así, la diferencia entre el mayorista y el contado con liquidación es una de las señales que el mercado comienza a mirar con mayor atención. Ayer, el mayorista se ubicó en torno a $ 1526, mientras que el CCL rondó los $ 1636,52. La diferencia es de unos $110 y representa una brecha de aproximadamente 7,2%.
El MEP, en cambio, opera mucho más cerca del mayorista, en torno a $ 1547,78. El comportamiento también muestra una diferencia importante en lo que va del año. Mientras el mayorista acumula una suba cercana al 4,9%, el CCL avanzó alrededor de 7,6%.
Esto refuerza la lectura de Buteler. La presión cambiaria todavía no se traduce en un salto del mayorista, pero empieza a verse con mayor claridad en los financieros. El próximo punto de referencia será octubre de 2027, cuando se realicen las elecciones nacionales.
Por qué aún encuentra un techo
Gustavo Quintana, operador y analista del mercado cambiario, pone el foco en el flujo de dólares que continúa ingresando a la economía. Según explicó, el mercado mantiene una buena oferta de divisas gracias al desempeño del sector agroexportador, mientras que también aumentaron las ventas externas de minería y combustibles.
A esto se suma la exportación de servicios y los dólares provenientes de las colocaciones de deuda de empresas y provincias, que todavía tienen fondos pendientes de ingresar. Quintana también destacó que el sector sojero mantiene ingresos pendientes.
Ese flujo de oferta ayuda a explicar por qué la recuperación del dólar mayorista todavía no se transformó en una aceleración significativa. Según el analista, incluso con un aumento de la demanda provocado por la cancelación de obligaciones y el giro de dividendos, todavía no aparecen factores objetivos que permitan anticipar una suba importante del tipo de cambio.
La lectura de Quintana es que este escenario puede mantenerse al menos hasta fin de año. El panorama, sin embargo, podría comenzar a modificarse durante 2027, cuando el proceso electoral gane peso sobre las decisiones de empresas, inversores y ahorristas.
¿Qué puede pasar en 2027?
La pregunta ahora es qué puede pasar durante los próximos 12 meses. A un año de las elecciones de 2027, los analistas siguen de cerca si el flujo de dólares que actualmente contiene al mercado será suficiente para absorber una demanda de cobertura que podría aumentar a medida que se acerque el calendario electoral.
A diferencia de lo ocurrido este año, el mercado deberá atravesar un período en el que la demanda de cobertura cambiaria puede adquirir mayor peso.
El escenario hacia octubre del año próximo parte de una situación diferente a la que existía un año atrás. El Banco Central acumuló compras de divisas durante 2026 y el mercado cuenta con una oferta exportadora importante.
Pero el principal interrogante es cuánto puede cambiar la demanda. A medida que se acerque el proceso electoral, las empresas y los inversores podrían incrementar su cobertura cambiaria, especialmente si aumenta la incertidumbre sobre el rumbo económico posterior a las elecciones.
Quintana considera que no hay actualmente factores objetivos que anticipen una suba importante del tipo de cambio, justamente por la magnitud del flujo de dólares que continúa ingresando. Su visión es que la situación puede mantenerse contenida hasta fin de año, mientras que 2027 puede presentar otra dinámica por el proceso electoral.
Los futuros hablan
En paralelo, el mercado de futuros ya incorpora valores superiores para los próximos meses. El contrato de diciembre de 2026 ronda los $1651, mientras que para junio de 2027 se ubica alrededor de $1479,5, una estructura que refleja que las expectativas cambiarias no se mueven necesariamente en línea recta y que existen diferentes precios según el horizonte.
El REM también proyecta una trayectoria ascendente para el dólar mayorista durante 2027, con una referencia cercana a $ 1945 para octubre, el mes en que se realizarían las elecciones nacionales.
Por ahora, Quintana no ve razones objetivas para esperar un salto importante del tipo de cambio, mientras que Buteler advierte que una mayor presión puede comenzar a reflejarse antes en la brecha con el CCL que en el mayorista, tal como viene pasando.
De esta manera, el próximo año tendrá dos variables para seguir de cerca: la capacidad de la economía para seguir generando dólares y la velocidad con la que aumente la demanda de cobertura.