Cuando Burberry organizó su desfile en febrero, después de un ensordecedor trueno, comenzó a caer lluvia falsa sobre un techo de vidrio debajo del cual aparecieron las modelos con gigantes paraguas.


Esta semana, la tormenta no fue simulada para vender pilotos, sino verdadera. El grupo de artículos de lujo advirtió que sus ganancias no serán las previstas, tras lo cual las acciones retrocedieron 21%.


La advertencia generó temor en toda la industria del lujo, que hasta ahora parecía desafiar la desaceleración económica mundial debido a que los consumidores adinerados de China y Medio Oriente seguían adquiriendo productos que van desde las bufandas Louis Vuitton de 500 libras hasta los relojes Cartier de 10.000 libras.


Burberry informó que sufrió una contracción general, que menos personas visitaron sus tiendas de Europa, Estados Unidos y Asia. La facturación en los comercios inaugurados hace al menos un año se mantuvo estables en las diez semanas hasta el 8 de septiembre, y las ventas comparables cayeron en las últimas dos semanas.


Las acciones de los grupos de artículos de lujo en Europa y Estados Unidos registraron descensos debido a la preocupación de que la advertencia de Burberry pueda indicar un repentina contracción del mercado de lujo. Sabemos que no somos los únicos, señaló Stacey Cartwright, directora financiera de Burberry.


También aumenta el temor a que Burberry corra peligro a raíz del menor movimiento en el mercado chino de artículos de lujo. Por supuesto que China colabora en la caída, explicó Cartwright.


En China, las ventas minoristas se mantienen relativamente fuertes pese a la desaceleración económica del país, con ventas que subieron 13% en julio impulsadas al menos en parte por las ventas de artículos de alta gama.


Sin embargo, una encuesta a los consumidores del mercado de lujo en China señala que ellos planean cambiar sus patrones de consumo debido a la incertidumbre económica. Los relojes de marcas exclusivas quedan fuera de la lista de compras, y el 54% de los consultados aseguró que planea gastar menos en joyas en los próximos 12 meses, según el sondeo elaborado en junio por Ipsos y Ruder Finn.


Las carteras y los relojes tampoco demostraron ser prioridades. Pero las personas encuestadas señalaron que comprarán más zapatos, vinos, cosméticos y cigarros de lujo.


Burberry además está sufriendo en Europa y Estados Unidos.


Hay también decepción en Tiffany, donde la caída de las ventas en el continente americano y Asia el mes pasado obligó a la cadena de joyerías a recortar su pronóstico de ganancias anuales.


Otros rivales siguen cobrando fuerza. Hermès International elevó sus metas anuales de ventas y rentabilidad después de que la compañía francesa de artículos de lujo informara utilidades en el primer semestre superiores a las esperadas. Pero ese desempeño se debió a que sus carteras Birkin y chalinas de seda tuvieron fuerte demanda en China.


A los grupos de lujo más grandes de Italia hasta ahora les va bien. John Guy, analista de Berenberg, señaló que hay comentarios positivos sobre Ferragamo y Ermenegildo Zegna.


Cartwright cree que son las marcas más maduras las que se están viendo afectadas, y no los nuevos participantes del mercado, que tienen más combustible en el tanque para este particular momento del ciclo.
Esto sugiere que algunos de los problemas podrían ser más específicos de Burberry. El grupo cada vez apunta más al mercado de alta gama, apuntando a los consumidores de alto poder adquisitivo de todo el mundo, incluyendo China.


Vende cada vez menos carteras más baratas, fabricadas en Asia. El precio más bajo para un abrigo trench es cercano a 1.000 libras. Hay cierto dolor autoinfligido, aseguró Guy.


Las chinas adineradas se están volcando por las marcas italianas como Gucci y Prada, pero también las francesas Hermès y Chanel, además de buscar a la norteamericana Coach.