

El Gobierno español impulsó una nueva ofensiva diplomática y comercial ante Estados Unidos con el objetivo de incluir productos clave como el aceite de oliva, el vino, el queso o el pulpo dentro de los listados de bienes exentos de aranceles.
La propuesta se presentó en el Congreso, donde el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, explicó que la medida podría beneficiar tanto a los productores españoles como a los consumidores estadounidenses, en un contexto marcado por un déficit comercial creciente.
Durante su comparecencia, el ministro destacó la necesidad de reforzar el acuerdo arancelario entre la Unión Europea y Estados Unidos, mientras defendió que la liberalización de estas barreras comerciales permitiría aliviar el desequilibrio bilateral, deteriorado desde 2024 por la caída de exportaciones en sectores estratégicos como el aceite de oliva.
¿Por qué España reclama una exención arancelaria más amplia?
El Gobierno elaboró una lista de productos considerados estratégicos para su incorporación en futuros catálogos de exención de aranceles que Estados Unidos revisa de manera periódica.
Entre ellos figuran aceite de oliva, aceitunas, vino, queso, atún rojo, pulpo, perfumes, yeso y materiales de construcción. La selección responde al peso exportador de estos bienes y a su posicionamiento en el mercado estadounidense, donde algunos registran cuotas de consumo significativas.

Carlos Cuerpo expuso que el aceite de oliva es el caso más representativo. En Estados Unidos solo el 2% del consumo doméstico se produce de manera local, mientras que el resto proviene de importaciones. De ese volumen, el 40% corresponde a España.
Con esos datos, el ministro planteó que la eliminación de aranceles favorecería a ambas partes: los productores españoles mejorarían su competitividad y los consumidores estadounidenses accederían a precios más convenientes.
El Ejecutivo defiende que esta estrategia forma parte de una revisión más amplia del marco comercial entre Bruselas y Washington. Según Cuerpo, España trabaja para fortalecer cláusulas de salvaguarda, agilizar respuestas ante disputas y garantizar la plena compatibilidad con las normas de la Organización Mundial del Comercio.
El Gobierno entiende este proceso como un paso previo hacia una liberalización comercial más ambiciosa en el medio plazo.
¿Cómo evolucionó el comercio bilateral entre España y Estados Unidos?
El ministro detalló ante el Congreso que la relación comercial entre ambos países mostró signos de deterioro desde mediados de 2024. Los datos del Informe Mensual de Comercio Exterior confirman que el déficit comercial español alcanzó los 10.785,6 millones de euros en los primeros nueve meses del año, un aumento del 38,7% respecto del mismo periodo del año anterior. El salto refleja tanto un incremento de importaciones como una caída de las exportaciones en sectores clave.

El comportamiento del aceite de oliva incidió de manera notable en este retroceso. Aunque el valor exportado descendió debido al aumento de precios, al descontar este factor el volumen enviado a Estados Unidos alcanzó máximos de los últimos tres años.
La cartera económica también destacó el desempeño positivo de productos como los perfumes, un sector que mantiene competitividad pese a los aranceles, y de los medicamentos, cuyas exportaciones marcan récords históricos.
A pesar del contexto adverso, Cuerpo subrayó que las empresas españolas lograron adaptarse con claridad al nuevo escenario. Según afirmó, el tejido exportador demostró capacidad para sostener su presencia en el mercado estadounidense, incluso enfrentando mayores costes y un marco comercial más complejo. Para el Gobierno, ampliar las exenciones arancelarias sería un paso decisivo para recuperar terreno y equilibrar las relaciones económicas transatlánticas.









