El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presidió este lunes la firma del acuerdo que eleva el salario mínimo interprofesional (SMI) un 3,1 % en 2026.
El entendimiento fue alcanzado entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos CCOO y UGT, mientras que la patronal CEOE-Cepyme decidió desmarcarse del pacto.
La suba implicará un incremento de 37 euros brutos mensuales y situará el SMI en 1221 euros al mes en 14 pagas. El Ejecutivo prevé aprobar el real decreto en el próximo Consejo de Ministros, con efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2026.
¿Por qué la patronal rechazó el acuerdo?
CEOE y Cepyme optaron por no firmar el acuerdo tras no prosperar su propuesta de actualizar los contratos suscritos con la Administración Pública conforme al nuevo salario mínimo. La negativa marcó una ruptura respecto de otras negociaciones salariales en las que sí hubo consenso tripartito.
Durante el acto, Sánchez reprochó la ausencia empresarial y calificó la medida como “un acto de justicia social” en un contexto de crecimiento económico.
El presidente se preguntó dónde está la patronal cuando el IBEX 35 alcanza máximos históricos y los beneficios empresariales registran cifras récord.
El jefe del Ejecutivo sostuvo que los buenos resultados macroeconómicos no se explican sin el esfuerzo de millones de trabajadores. “No es admisible mirar con lupa el salario mínimo mientras se ignoran beneficios multimillonarios”, afirmó, y reclamó una distribución más equitativa de la bonanza.
¿A quiénes beneficia la suba del SMI?
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, destacó que la medida alcanzará a 2,5 millones de personas, en su mayoría mujeres y jóvenes. Subrayó que el incremento no responde solo a una cifra, sino a una decisión política orientada a reforzar el bienestar social.
Díaz agradeció a Sánchez por “haber estado siempre en el lado correcto de la historia” en debates internos del Ejecutivo y defendió su posición en favor de los trabajadores. Remarcó que el Gobierno impulsará nuevas iniciativas como la reducción de jornada y el refuerzo del control horario.
Desde el ámbito sindical, Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT) afirmaron que las sucesivas subas del SMI desmontaron los pronósticos que advertían destrucción de empleo.
Ambos dirigentes reclamaron que la mejora del salario mínimo actúe como impulso para elevar el conjunto de las remuneraciones a través de la negociación colectiva.