La seguridad de los consumidores vuelve a estar en el centro del debate sanitario en España. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha comunicado la retirada del mercado de varias cremas dermatológicas y protectoras de la marca MediHoney al identificar posibles problemas que podrían afectar a su seguridad y resultar perjudiciales para la piel.
La decisión se tomó tras el aviso del distribuidor autorizado, que informó de fallos en el proceso de fabricación. La AEMPS detalla que estos productos “podrían estar contaminados debido a procesos de fabricación inadecuados y causar inflamación de la piel, irritación o reacciones alérgicas”, según el comunicado oficial.
La medida afecta tanto a cremas de uso dermatológico como a aquellos productos que los consumidores utilizan a diario para proteger la piel de la sequedad o rozaduras.
Qué productos se han retirado y por qué
Los productos retirados del mercado no son secundarios o poco usados. Se trata de cremas que muchos españoles pueden tener en casa o haber comprado en farmacias y parafarmacias para cuidar y proteger la piel en diversas situaciones cotidianas.
Entre los artículos afectados están la crema dermatológica Medihoney en tubo de 50 g (referencia 597) y varias presentaciones de crema protectora MediHoney (referencias 582 y 800).
La AEMPS subraya que la razón principal de la retirada es que “los procesos de fabricación no eran adecuados” y esto puede dar lugar a contaminación. Según las autoridades sanitarias, una crema que no mantenga condiciones de fabricación controladas puede permitir el crecimiento de microorganismos o partículas que irriten o dañen la piel de quienes la aplican.
Para los pacientes esto representa un riesgo real de irritación o reacción adversa cutánea, especialmente en personas con piel sensible o con condiciones dermatológicas preexistentes.
La empresa Prim S.A., con sede en Madrid, ha recibido instrucciones de notificar a distribuidores, profesionales sanitarios, farmacias y pacientes sobre qué hacer con los productos afectados.
Qué deben hacer los consumidores y profesionales
La alerta no es solo una advertencia sobre una mala práctica industrial. Tiene implicaciones directas sobre la salud de quienes usan estos productos regularmente.
La AEMPS ha señalado que si un consumidor tiene en casa alguna de estas cremas, debe dejar de usarla de inmediato y desecharla. Para quienes dependen de estos productos por razones médicas o de cuidado personal, se recomienda que contacten con su profesional sanitario de confianza para buscar alternativas seguras y adaptadas a sus necesidades.
Los profesionales sanitarios que tengan inventario de estas cremas deben revisarlo con urgencia, retirar los productos afectados y comunicarse con sus distribuidores para gestionar su devolución o cuarentena. En las farmacias, la recomendación es similar: separar los productos retirados, no suministrarlos y avisar a los distribuidores correspondientemente.
La responsabilidad de garantizar que estos productos no sigan en circulación recae tanto en el canal de distribución como en las instituciones sanitarias que velan por la protección de los pacientes.
Por qué esta retirada es relevante para todos
Una retirada de este tipo no es una formalidad menor. Las cremas dermatológicas y protectoras tienen un uso extendido en la población, desde personas con piel seca o irritada hasta quienes requieren cuidados puntuales en zonas sensibles del cuerpo.
La posible contaminación microbiológica o de partículas no controladas en estos productos puede derivar en efectos adversos que van más allá de una molestia ligera en la piel. La AEMPS explica que la exposición a productos no estériles puede provocar irritación considerable o reacciones alérgicas.
Esto es especialmente preocupante en pacientes con el sistema inmunitario debilitado o con condiciones cutáneas que ya requieren atención médica regular.
La alerta publicada el 4 de febrero de 2026 pone de manifiesto la importancia de los controles de calidad en productos sanitarios y cosméticos. Las autoridades recuerdan que, aunque un artículo esté disponible en el mercado, su seguridad debe estar garantizada en cada lote y en cada fase de su producción y distribución.
Para muchos consumidores, esta retirada puede ser un recordatorio de que revisar la seguridad de los productos que se aplican en la piel es tan importante como hacerlo con medicamentos o alimentos. La colaboración entre agencias regulatorias, distribuidores, profesionales de la salud y usuarios es clave para asegurar que productos cotidianos no representen un peligro oculto para la salud.