Un estudio sobre los lagos de la Antártida aporta una explicación inédita sobre su funcionamiento. La investigación demuestra que los lagos de la Antártida están conectados con el océano bajo tierra y que incluso reaccionan a las mareas.
El trabajo describe por primera vez cómo circula el agua subterránea en este entorno extremo. En concreto, se centra en los lagos de agua dulce de la isla Decepción, un punto clave para entender la dinámica hidrológica.
Según los investigadores, se trata de un avance que permite comprender cómo se mantienen estos cuerpos de agua y cómo pueden evolucionar en el contexto del cambio climático.
Cómo funciona el sistema de agua en los lagos de la Antártida
El estudio explica que los lagos de la Antártida están conectados con el océano bajo tierra a través de un sistema de acuíferos. Esta conexión ocurre pese a que los lagos se encuentran en cráteres cerrados.
Los expertos comprobaron que el agua subterránea circula por sedimentos volcánicos muy permeables. Esto permite que el agua del deshielo y la lluvia se infiltre con gran eficiencia.
Además, detectaron que los lagos reaccionan a las mareas, lo que confirma su conexión directa con el mar. Este comportamiento resulta poco habitual en entornos polares y volcánicos.
Un sistema acuífero clave en la Antártida
La investigación describe la existencia de dos acuíferos interconectados en la Antártida. Uno de ellos es superficial y estacional, vinculado al permafrost. El otro acuífero es más profundo y permanente. En este nivel, el agua circula con facilidad y mantiene una conexión directa con el océano bajo tierra.
Los científicos destacan que la descarga subterránea de ambos sistemas controla el nivel de los lagos de la Antártida. También explica por qué el agua permanece dulce.
El análisis muestra que la recarga anual del acuífero equivale al 41% de la precipitación. Este dato confirma la gran capacidad de infiltración del terreno. El deshielo estival tiene un papel central en este proceso. Aporta una cantidad significativa de agua que alimenta los acuíferos y mantiene el equilibrio del sistema.
Los expertos subrayan que este mecanismo resulta fundamental para el funcionamiento de los lagos de la Antártida y su estabilidad a lo largo del tiempo.
Qué revela el origen del agua en la Antártida
El estudio también establece una relación entre la composición isotópica del agua y la altitud. Esto permite identificar el origen del agua que recarga los acuíferos.
Según los investigadores, esta información ayuda a reconstruir los aportes de nieve y lluvia. También mejora la interpretación de los registros climáticos.
Este avance abre la puerta a mejorar los modelos climáticos e hidrológicos en la Antártida. Además, puede aplicarse a otras regiones polares con características similares.