

Madrid pierde uno de sus espacios gastronómicos más reconocidos en los últimos años. El chef Andrés Madrigal anunció el cierre de Per Se Bistró, su restaurante ubicado en el barrio de Chueca, tras apenas dos años de actividad. La decisión no responde a razones económicas ni a una caída de clientes, sino a un giro personal que marca un nuevo rumbo en su vida.
El propio cocinero comunicó la noticia con un mensaje en el que sintetizó el sentido de esta despedida: cerrar un capítulo profesional para priorizar el reencuentro familiar. Así, uno de los proyectos más íntimos de su carrera baja la persiana en pleno reconocimiento.
Per Se Bistró logró posicionarse rápidamente dentro del circuito gastronómico madrileño. En un corto período, obtuvo un Sol Repsol y apareció recomendado en guías de prestigio como Michelin, Tapas y Macarfi, lo que consolidó su proyección internacional.
Su propuesta, basada en el producto de temporada y en una cocina marcada por la experiencia global del chef, conectó con un público exigente.
El restaurante, situado en la calle Augusto Figueroa, se convirtió en un punto de referencia en Chueca. Su formato reducido y su enfoque personal ofrecieron una experiencia cercana, casi íntima, que reflejaba la trayectoria y la identidad culinaria de Madrigal.
¿Por qué cierra Per Se Bistró si tenía éxito?
La principal razón del cierre no está vinculada al rendimiento del negocio. Madrigal fue claro al respecto: se trata de una decisión estrictamente personal.
Tras años de desarrollo profesional fuera de España y una larga separación familiar, el chef optó por trasladarse a Asturias para recuperar el tiempo perdido.

El propio cocinero explicó que llevaba siete años alejado de su entorno más cercano. Este contexto influyó de manera determinante en su decisión. El cierre, en este sentido, no responde a una crisis sino a una redefinición de prioridades.
Además, el chef ya había dejado entrever una reflexión sobre el sector gastronómico. En el primer aniversario del restaurante, señaló que existe una saturación en la oferta: “No hay tanto cliente para tanto restaurante”. Aunque esta frase generó debate, no fue el motivo central de la clausura.
¿Qué pasará con la carrera de Andrés Madrigal?
Lejos de significar una retirada, el cierre de Per Se Bistró abre una nueva etapa profesional. Madrigal continuará activo en el ámbito gastronómico mediante eventos y asesorías, tanto en España como en otros países.

Su trayectoria respalda esta continuidad. Antes de este proyecto, logró una estrella Michelin en restaurantes como Alboroque y El Olivo, y consolidó su prestigio en espacios como Balzac. También desarrolló una intensa actividad internacional, especialmente en Latinoamérica.
Per Se Bistró representó, según el propio chef, un “auto-homenaje” y una síntesis de su recorrido. Un concepto culinario sin fronteras, construido a partir de la memoria, los viajes y la técnica. Su cierre no implica el fin de esa visión, sino su transformación en nuevos formatos y escenarios.









