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La carrera presidencial brasileña afronta una nueva instancia con aparente máxima paridad. La encuesta Atlas/Bloomberg publicada en las últimas horas muestra a Flávio Bolsonaro con 49,8% de intención de voto frente a 47,6% de Lula en el eventual segundo turno.

La diferencia es de 2,2 puntos, apenas por encima del margen de error de la medición, que es de ±1 punto porcentual.

El dato adquiere otra dimensión cuando se mira la serie completa. A mitad de este año, la ventaja para lula parecía irremontable, con 5,4 puntos de diferencia. Pero los resultados de la primera vuelta cambiaron el panorama y pusieron al hijo de Jair como favorito.

Ahora, la encuesta más reciente fue realizada entre el 13 y el 18 de octubre sobre 4.998 personas y muestran a Lula recortando el resultado, poniéndose cerca del escenario de empate técnica.

Histórico Lula-BolsonaroAtlas-INTEl

La pregunta que queda abierta no es solamente quién está primero. Es qué grupos están sosteniendo a cada candidato y dónde aparecen los movimientos capaces de modificar una elección tan cerrada.

Mujeres con Lula, hombres con Flávio

El corte por género es uno de los más contundentes de toda la encuesta.

Entre los hombres, Flávio Bolsonaro alcanza 61,7%, frente a 35% de Lula. Entre las mujeres ocurre exactamente lo contrario: Lula llega a 58,9%, mientras Flávio obtiene 39,2%.

La distancia es de casi 27 puntos en ambos casos, aunque en sentidos opuestos.

Esto convierte al género en una de las variables que mejor explica la estructura actual de la elección. Lula no necesita ser competitivo entre los hombres para sostener una disputa nacional si conserva una ventaja tan amplia entre las mujeres. Flávio, a su vez, tiene un colchón muy importante en el electorado masculino.

El resultado es una elección fuertemente segmentada, más que una disputa en la que ambos candidatos compiten de manera homogénea por todo el electorado.

El mapa regional de Brasil también está partido en dos

La geografía electoral brasileña mantiene una división conocida, pero con una intensidad que puede resultar decisiva.

Lula llega a 62,8% en el Nordeste, mientras Flávio obtiene 35,3%. En el Sudeste, en cambio, Flávio alcanza 55,4% contra 42,4% de Lula.

La diferencia se amplía todavía más en el Sur, donde Flávio llega a 59,5% y Lula queda en 36,1%. En el Centro-Oeste, el candidato del PL tiene 56,5% frente a 41% del presidente.

El Norte aparece como el territorio más equilibrado, con 49,4% para Flávio y 47,2% para Lula.

Es decir, Lula tiene una base regional extraordinariamente fuerte, pero Flávio compensa esa diferencia con una ventaja importante en regiones de mayor peso electoral.

Por eso un movimiento relativamente pequeño en el Sudeste puede tener un efecto nacional muy diferente al mismo movimiento en el Nordeste.

Religión: el bastión que Flávio Bolsonaro conserva

La religión aparece como otra de las variables que ordenan el voto.

Entre los evangélicos, Flávio Bolsonaro tiene 69,7% y Lula apenas 26,3%. Entre los católicos, la situación se invierte, aunque con una diferencia bastante menor: Lula obtiene 51,7% y Flávio 46,3%.

También hay una diferencia muy marcada entre quienes se identifican como agnósticos o ateos. Allí Lula llega a 84,6%.

El dato importante para entender el movimiento reciente es que el dominio de Flávio entre los evangélicos no es completamente estático. En la medición anterior estaba en torno al 73%, de modo que la última encuesta registra una pérdida de algunos puntos dentro de ese grupo.

No alcanza para hablar de un cambio de comportamiento de los evangélicos. Siguen siendo, por lejos, uno de los principales respaldos de Flávio. Pero sí muestra dónde pudo haberse producido parte de la variación que llevó la elección hacia una mayor paridad.

La renta no dibuja una elección de ricos contra pobres en Brasil

Otro corte que evita una lectura demasiado sencilla es el nivel de ingresos. Lula lidera entre quienes tienen ingresos familiares de hasta R$2.000, con 55,7%.

Flávio domina en los segmentos intermedios. Tiene 57,5% entre quienes ganan entre R$2.000 y R$3.000; 52,4% entre R$3.000 y R$5.000; y 53% entre R$5.000 y R$10.000.

Pero entre quienes tienen ingresos familiares superiores a R$10.000 vuelve a aparecer Lula, con 51,7% contra 46,2% de Flávio.

Cuando se preguntó cómo había quedado normalmente la situación financiera de la familia durante los 12 meses anteriores, el 30,4% respondió que podía pagar todo pero sin que sobrara dinero. Otro 19,7% dijo que había podido guardar dinero algunos meses, mientras que 16,3% afirmó haber conseguido ahorrar con regularidad.

En el extremo negativo, 19,6% señaló que le faltaba dinero la mayoría de los meses y 13,9% que le faltaba dinero algunos meses.

La comparación con abril mostraba una mejora en la capacidad de ahorro. La proporción que decía poder guardar dinero había pasado de 31,5% a alrededor de 36%, mientras que quienes señalaban que les faltaba dinero habían bajado desde algo más de 40% a 34%.

Edad y educación también separan a los candidatos

La edad muestra otra división. Lula lidera entre los jóvenes: alcanza 49,8% entre quienes tienen entre 16 y 24 años y 51,5% entre los de 25 a 34.

A partir de los 35 años, la ventaja comienza a desplazarse hacia Flávio. Entre 35 y 44 años están prácticamente empatados, pero el candidato del PL llega a 53,5% tanto entre quienes tienen 45 a 59 años como entre los mayores de 60.

La educación muestra una división parecida. Lula llega a 56,1% entre quienes tienen educación superior, mientras Flávio obtiene 53,7% entre quienes tienen hasta educación media.

El voto de los candidatos que quedaron afuera puede ser decisivo

Hay una última variable que adquiere especial importancia cuando una elección se aproxima a un empate: qué ocurre con los votantes que no están directamente alineados con ninguno de los dos principales candidatos.

La encuesta permite observar el comportamiento declarado de quienes habían elegido a otros candidatos en la primera vuelta.

Entre quienes habían votado a Ronaldo Caiado, Flávio obtiene una ventaja enorme: 69,8% contra 24,5% de Lula.

Con Augusto Cury ocurre lo contrario: Lula alcanza 52,1% y Flávio 42,4%.

Pero el caso más abierto es el de Renan Santos. Allí Lula tiene 31,9%, Flávio 33,5% y el grupo que responde blanco, nulo o no sabe llega a 34,6%.

Ese último dato es importante porque muestra que no todos los votos que quedaron fuera de los dos principales candidatos tienen un destino definido.

Además, entre quienes dicen que no votaron en la primera vuelta, Lula alcanza 55,7%, frente a 35,7% de Flávio.