

Si bien el Gobierno destaca una serie de indicadores macroeconómicos favorables para respaldar el rumbo y profundización de su programa económico, voces diversas del ámbito académico y financiero advierten sobre algunos aspectos más endebles del modelo, especialmente por su impacto directo en la economía real y el nivel de actividad.
En ese sentido, el economista y académico Roberto Frenkel, quien supo ser profesor del presidente Javier Milei, señaló que el esquema basado en el ancla cambiaria y el ajuste fiscal no tiene bases sólidas para mantenerse en el tiempo.
En una entrevista con Plan M, Frenkel puntualizó que la decisión de utilizar el tipo de cambio para frenar la nominalidad conlleva un “riesgo enorme” para el tejido productivo nacional.
“Vamos a quedar con un tipo de cambio de Arabia Saudita, pero sin trabajo para la gente, porque con este tipo de cambio no producimos nada acá. O sea, salvo petróleo, minerales, cobre y el campo. Pero, ¿y de qué labura la gente? Tenemos un conurbano de 12 millones de personas. Si no pensamos en eso, no pensamos en el país”, cuestionó el economista.
Al explicar la dinámica histórica de este tipo de programas basados en un ancla cambiaria, Frenkel detalló cómo inevitablemente conducen a un cuello de botella externo tras un veranito inicial.
“Baja la inflación en el corto plazo, genera una reactivación porque el atraso cambiario aumenta el poder adquisitivo de los salarios, permite expandir la demanda agregada hasta que la situación de balance de pagos hace que la tasa de interés tenga que subir”, describió.
Esa necesidad de atraer capitales encarece el crédito y da inicio a un ciclo recesivo que termina asfixiando a la economía. “Entra en una fase contractiva que dura hasta que no queda posibilidad de refinanciar el déficit. Y entonces tenés una crisis financiera, de balance de pagos, que tiene que ser resuelta vía una maxidevaluación”, advirtió.

En esa misma línea, el investigador titular del CEDES graficó la delicada coyuntura macroeconómica utilizando una metáfora contundente sobre la dependencia del flujo de capitales y el impacto que podría tener cualquier evento adverso en el plano global.
“Eso no es una situación sostenible, más en una situación de incertidumbre internacional como la que hay ahora. Es una situación donde estamos colgados del pincel. O sea, una sacudidita y se cae. Esa fragilidad es la que determina que la prima de riesgo país sea tan alta”, explicó.
Al profundizar en la mecánica del plan, Frenkel desestimó que se pueda salir del esquema actual sin que se generen fuertes costos inflacionarios.
“La corrección cambiaria va a subir la inflación. Cualquier cambio de precios relativos en este sistema que tenemos funcionando, que está todo indexado, provoca aceleración de la inflación”, sostuvo, advirtiendo que el modelo carece de herramientas para desactivar la inercia sin aplicar un shock devaluatorio.
El académico también apuntó contra el marco teórico que guía las decisiones del equipo económico y la resistencia a adoptar herramientas ortodoxas modernas que han funcionado en el resto de la región.

“Lo esencial para el manejo macro en todo el mundo es tener inflation targeting e independencia del Banco Central. Acá vamos por otro lado, un lado inventado, un lado austríaco. Nadie hizo una estabilización austríaca hasta ahora”, remarcó, tomando distancia de las políticas implementadas por la Casa Rosada.
El exprofesor de Milei insistió en subrayar que el fin último de ordenar las variables macroeconómicas se está perdiendo de vista ante el profundo deterioro social.
“Lo único que pueden decir es bajamos la inflación y la vamos a bajar este año a cero, en algún momento, pero ya llevamos más de dos años así. Entonces, hasta ahora este programa no ha dado frutos, la gente está peor, no mejor. ¿Para qué se hace un programa de estabilización? Para corregir la inflación, efectivamente, pero para que la economía funcione normalmente, no para tener medio país parado durmiendo en la calle”, sentenció.
Finalmente, y como respuesta directa a la pregunta sobre el futuro del plan de Javier Milei, Frenkel aseguró que la sostenibilidad de la estabilización económica depende de cumplir tres condiciones: ajustar el tipo de cambio, corregir el déficit de cuenta corriente y acumular reservas genuinas.
De lo contrario, consideró, los riesgos de repetir las crisis pasadas se mantienen intactos, pese a las innovaciones y apoyos internacionales que diferencian el escenario actual de los precedentes históricos.







