

La sostenida carrera de los precios frente a los ingresos sigue modificando el mapa social de la Argentina. Pertenecer a la histórica clase media, un rasgo identitario del país en la región, requiere hoy de un nivel de ingresos que se aleja cada vez más de los salarios promedio.
La constante actualización de los umbrales de consumo obliga a las familias a recalcular sus presupuestos mes a mes para evitar el temido descenso en la pirámide socioeconómica.
Los relevamientos estadísticos recientes exponen la magnitud del desafío económico. Tomando como termómetro a la Ciudad de Buenos Aires, un hogar tipo de cuatro integrantes necesitó durante el mes de abril ingresos cercanos a los 2,4 millones de pesos para ser considerado formalmente dentro del segmento medio.
Esta cifra contempla tanto el pago de bienes y servicios esenciales como la capacidad de mantener pautas de consumo tradicionales, un cálculo que se vuelve aún más pesado si la familia debe afrontar el pago de un alquiler.
A nivel nacional, la dinámica trazada por los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestra una presión similar sobre los bolsillos.
Mientras que la Canasta Básica Total (CBT) funciona como el piso que delimita la línea de pobreza, el salto cuantitativo para alcanzar la holgura propia de la clase media requiere un margen muy superior. Ya no basta con cubrir la alimentación y las tarifas; el estándar exige costear esparcimiento, salud privada y educación, rubros que sufrieron ajustes severos en los últimos meses.

Este escenario plantea una brecha cada vez más profunda entre los requerimientos teóricos y la realidad del mercado laboral. Las paritarias y las actualizaciones de ingresos de los trabajadores corren, en muchos sectores, por detrás de la indexación del costo de vida.
Como resultado de esta asimetría, una gran porción de asalariados formales que históricamente se autopercibían como clase media hoy se encuentran técnicamente en los estratos de vulnerabilidad o apenas
El horizonte de corto plazo indica que la estabilización de esta franja social dependerá de una desaceleración inflacionaria que se mantenga en el tiempo, acompañada por una recuperación real del poder de compra.
Hasta que esa recomposición salarial se materialice en los bolsillos, la línea que separa a la clase media de la fragilidad económica seguirá siendo una frontera sumamente delgada en la economía doméstica.
Cuánto necesito para ser de clase media hoy en Argentina
Los últimos datos disponibles de la CBA y la CBT de la Ciudad de Buenos Aires pertenecen a abril y arrojaron los siguientes resultados:
- En situación de indigencia: menos de $ 821.207,57
- En situación de pobreza no indigente: entre $ 821.207,58 y $ 1.513.033,21
- No pobres vulnerables: entre $ 1.513.033,22 y $ 1.907.612,10
- Sector medio frágil entre $ 1.907.612,11 y $ 2.384.515,13
- Sector medio - “Clase media”: entre $ 2.384.515,14 y $ 7.630.448,43
- Sectores acomodados: desde $ 7.630.448,44.
Por su parte, los datos de CBT a nivel nacional, que publicó el INDEC, señalan que en el cuarto mes del año una familia tipo necesitó ingresos por $1.469.768 para no ser considerada pobre.




