

Guardar los medicamentos en el baño es una costumbre habitual en muchos hogares. Sin embargo, este espacio no siempre ofrece las condiciones adecuadas para conservarlos, debido a la humedad y los cambios de temperatura que se producen diariamente.
Según explica MedlinePlus, un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, el calor, el aire, la luz y la humedad pueden dañar los medicamentos y afectar su funcionamiento, incluso antes de que alcancen su fecha de vencimiento.
¿Por qué no se recomienda guardar los medicamentos en el baño?
El principal problema es la exposición al calor y la humedad que se generan al utilizar la ducha, la bañera o el lavabo.
De acuerdo con MedlinePlus, estas condiciones pueden provocar que los medicamentos pierdan potencia o se deterioren antes de la fecha indicada en sus envases.
Las pastillas y cápsulas son especialmente sensibles a estos factores. Por eso, aunque un medicamento todavía no haya vencido, las condiciones en las que se almacena pueden afectar su conservación.
¿Cuál es el mejor lugar de la casa para guardar los medicamentos?
MedlinePlus recomienda conservar los medicamentos en un lugar fresco y seco, alejado de fuentes de calor y humedad.

Entre los espacios sugeridos se encuentran:
- Un cajón del dormitorio.
- Un armario o gabinete ubicado en un ambiente seco.
- Un gabinete de la cocina, siempre que esté alejado de la estufa, el fregadero y los electrodomésticos que generan calor.
Además, el organismo aconseja mantener los medicamentos en sus envases originales y consultar al farmacéutico cuando existan instrucciones específicas de almacenamiento.
También es importante guardarlos fuera del alcance y de la vista de los niños, preferentemente en un gabinete con cierre de seguridad.
¿Cómo saber si un medicamento se deterioró?
MedlinePlus advierte que existen algunas señales que pueden indicar que un medicamento sufrió alteraciones, incluso cuando todavía no alcanzó su fecha de vencimiento.
Entre ellas se encuentran:
- Cambios en el color, la textura o el olor.
- Pastillas que se pegan entre sí.
- Comprimidos más duros o blandos de lo habitual.
- Pastillas agrietadas o astilladas.
Ante cualquiera de estas señales, no se recomienda consumir el medicamento. Es conveniente consultar con un profesional de la salud o farmacéutico para saber cómo proceder y si es necesario reemplazarlo.












