“Pura vida”: la filosofía con la que Costa Rica busca atraer viajeros. Turismo sostenible. Esencial Costa Rica
Caminata por un sendero del bosque tropical

Con el 6,5% de la biodiversidad mundial y más de 30 parques nacionales, el país busca atraer a más viajeros argentinos a través de una propuesta basada en la sostenibilidad y las experiencias auténticas.

Gastronomía local en Cahuita, Limón Laguna del Volcán Poás entre las nubes Kayak frente al Volcán Arenal Paddle al atardecer en el Golfo Dulce Aguas termales en el bosque

En un territorio de poco más de 51.000 kilómetros cuadrados conviven playas del Pacífico y el Caribe, volcanes, bosques tropicales, parques nacionales y distintos microclimas. Costa Rica convirtió esa diversidad natural en el eje de su propuesta turística y, desde hace más de tres décadas, trabaja para que el crecimiento de la actividad sea compatible con la conservación del ambiente y el desarrollo de las comunidades.

“En Costa Rica entendemos la sostenibilidad como un modelo integral de desarrollo turístico. Involucra no solamente políticas ambientales, sino también a las comunidades, la cultura y el desarrollo socioeconómico general”, explica Heilyn James, coordinadora del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) para los mercados de América Latina.

Costa Rica cerró 2025 con el ingreso de 2.689.278 turistas por vía aérea, según datos institucionales. En este contexto, América Latina se consolidó como un mercado cada vez más relevante para la estrategia de promoción turística del país. Durante 2025, Costa Rica recibió 155.589 turistas procedentes de América del Sur por todas las vías de ingreso, de los cuales 36.992 fueron argentinos.

Playa Quesera, Península de Nicoya

Un modelo turístico basado en la conservación

Costa Rica ocupa menos del 1% de la superficie del planeta, pero alberga el 6,5% de la biodiversidad mundial. Además, cuenta con más de 30 parques nacionales, 150 áreas silvestres protegidas y más del 25% de su territorio bajo algún sistema de conservación.
Para Heilyn James, esos resultados son consecuencia de una política sostenida en el tiempo.

“Llevamos mucho más de 30 años con este modelo de desarrollo turístico. Mucho antes de que la sostenibilidad se convirtiera en un tema de moda, Costa Rica ya había decidido desarrollar su actividad turística sobre esa base”, sostiene.

El país también logró revertir parte del proceso de deforestación y actualmente más de la mitad de su territorio está cubierto por bosques. A esto se suma una matriz energética basada casi por completo en fuentes renovables, como el agua, la geotermia, el viento, la biomasa y la energía solar.

La estrategia busca evitar que la sostenibilidad sea solamente un concepto asociado a la comunicación turística. “Nos hemos esforzado para que Costa Rica no sea considerado un caso de greenwashing. La sostenibilidad tiene que ser algo esencial, estar en el ADN de cada uno de nosotros”, afirma la representante del ICT.

Costa Rica en cifras: el 6,5% de la biodiversidad mundial se encuentra en Costa Rica Biodiversidad y conservación: 25,5% del territorio bajo protección, 30 parques nacionales, más de 900 especies de aves Dos costas, Pacífico y Caribe: 143 playas con Bandera Azul Ecológica y 1 de las 5 Zonas Azules del mundo Energía y fuerza natural: 98,6% de electricidad renovable en 2025 y 5 volcanes con actividad Naturaleza, conservación y energía renovable Costa Rica en cifras Biodiversidad y conservación Infografía Costa Rica Infografía Costa Rica Infografía Costa Rica Infografía Costa Rica Infografía Costa Rica Infografía Costa Rica Infografía Costa Rica

Uno de los principales desafíos para cualquier destino turístico consiste en equilibrar el aumento de visitantes con el cuidado de sus recursos. En Costa Rica, la conservación es parte central de la experiencia que busca el viajero.

“Crecimiento y conservación no son conceptos que se contrapongan. Pueden desarrollarse en paralelo”, explica Heilyn James. Y agrega: “Nuestros parques nacionales, playas, volcanes, flora y fauna son algunos de los motivos por los cuales el turista viene a Costa Rica. Si queremos continuar con el crecimiento turístico, tenemos que seguir cuidando aquello que hace atractivo al país”.

La propuesta se apoya en programas como Bandera Azul Ecológica, una iniciativa que reconoce el compromiso de las comunidades con la protección de los recursos naturales y la implementación de prácticas sostenibles. Actualmente, 143 playas cuentan con esta certificación.

El trabajo, sin embargo, no se limita a la gestión ambiental. También incluye educación y participación comunitaria. “Es un trabajo continuo, de hormiguita. Hay que seguir integrando comunidades y personas. Esto se logra a través de la educación, que debe comenzar desde las escuelas”, señala Heilyn James.

Desde 1997, el Certificado de Sostenibilidad Turística (CST) permite reconocer a las empresas que incorporan prácticas responsables en su funcionamiento. La iniciativa evalúa aspectos ambientales, sociales, económicos y culturales.

Entre los criterios se encuentran el uso eficiente del agua y la energía, la gestión de residuos, la conservación de la naturaleza, la reducción del impacto ambiental y la relación de las empresas con las comunidades.

“Lo importante es que el empresario pueda decir: realmente vale la pena sumarme, también desde el punto de vista económico”, plantea Heilyn James. Para la funcionaria, la sostenibilidad debe generar beneficios concretos tanto para las compañías como para las comunidades que forman parte de la actividad turística.

En agosto de 2026, 163 empresas y organizaciones turísticas se encontraban certificadas. “Hay mucho camino por delante, pero también es importante reconocer todo lo que hemos recorrido”, agrega.

Pymes y desarrollo local:
cómo se distribuye el ingreso turístico

El 80% de las empresas turísticas de Costa Rica son pequeñas y medianas. Además, el 90% de los hoteles cuenta con menos de 40 habitaciones. Este perfil empresarial permite que una mayor parte del valor generado por el turismo permanezca en las comunidades.

La estrategia busca fortalecer una cadena integrada por hoteles, restaurantes, guías locales, productores, artesanos y emprendimientos rurales. De esta manera, la actividad turística puede extenderse más allá del alojamiento y beneficiar a distintas regiones del país.

“Cuando un viajero recorre una finca de café o cacao, contrata un guía local, prueba la gastronomía en un restaurante pequeño o compra productos elaborados por artesanos, le está dando movimiento a la economía local”, explica Heilyn James.

El objetivo, sintetiza, es “democratizar ese dólar turístico” para que el impacto de cada visitante alcance a más familias y emprendimientos.

Playas, volcanes y bosques:
una diversidad concentrada
en pocos kilómetros

Volcán Arenal
Familia en la playa
Cráter del Volcán Irazú
Kayak frente al Volcán Arenal
Snorkel en Cahuita
Canopy sobre el bosque
Puente colgante en el bosque

Costa Rica ofrece una amplia variedad de experiencias en un territorio relativamente pequeño. En un mismo viaje, un visitante puede combinar playa, aventura, gastronomía, naturaleza y bienestar.

El país cuenta con más de 900 especies de aves, más de 100 volcanes y cinco volcanes con actividad. También ofrece actividades como canopy, rafting, kayak, senderismo, surf, observación de fauna y recorridos por puentes colgantes.

“En unas vacaciones de siete o diez días podés hacer muchas actividades y recorrer gran parte del país. Se siente como si estuvieras haciendo varios viajes en uno solo”, describe Heilyn James.

La diversidad también se refleja en sus microclimas: en algunos puntos es posible pasar de temperaturas cercanas a los 20 grados a otras de 27 o 28 grados en menos de una hora. Las costas del Pacífico y el Caribe, además, presentan paisajes y condiciones diferentes, lo que permite diseñar itinerarios variados según el perfil de cada viajero.

“Pura vida”: una filosofía que atraviesa la experiencia

Caminata en el bosque nuboso de Monteverde

“Pura vida” es una de las expresiones más reconocidas de Costa Rica. Sin embargo, para los costarricenses representa mucho más que un saludo o un eslogan turístico. “Es una filosofía de vida que está en nuestra esencia. Es una manera de relacionarnos con las personas, con el entorno y con la vida cotidiana”, explica Heilyn James.

La expresión está asociada con disfrutar el presente, valorar los vínculos cercanos y encontrar bienestar en las actividades simples. Esa mirada también se vincula con la Península de Nicoya, una de las cinco zonas azules del mundo, reconocida por la longevidad y la calidad de vida de sus habitantes.

Para Heilyn James, ese bienestar se relaciona con la alimentación tradicional, la actividad física cotidiana, la vida comunitaria y el contacto permanente con la naturaleza. Todos esos elementos forman parte de una propuesta turística que combina descanso, gastronomía saludable y experiencias auténticas.

Por qué Costa Rica busca
atraer a más argentinos

Argentina es uno de los mercados prioritarios para Costa Rica en Sudamérica. Durante 2025, 36.992 turistas argentinos visitaron el país, una cifra que lo ubicó como el principal mercado de la región.

“Existe una afinidad muy interesante entre el viajero argentino y nuestra propuesta turística. Sabemos que los argentinos aman las playas, pero Costa Rica ofrece la posibilidad de combinar ese atractivo con aventura, volcanes, bosques tropicales, gastronomía y cultura”, señala Heilyn James.

El desafío del ICT consiste en ampliar la imagen que los argentinos tienen del destino. La intención es que Costa Rica no sea asociada únicamente con sus playas, sino también con la posibilidad de armar un viaje a medida.

“El argentino todavía necesita entender que somos mucho más que playas. Tenemos muchísimos productos para ofrecer y diferentes maneras de combinarlos”, afirma.

La expectativa es que los viajeros puedan imaginar su propio itinerario: pasar unos días en la costa, visitar un volcán, practicar rafting, recorrer un bosque tropical o conocer una finca de café. “Cuando el argentino tenga más información, estamos seguras de que esos casi 37.000 turistas se van a multiplicar”, concluye Heilyn James.

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