La invasión de marcas de origen chino en el mercado mexicano de autos abre una ventana de oportunidad para la banca comercial en un negocio históricamente dominado por las financieras cautivas de las armadoras tradicionales, señaló Moody’s.
A diferencia de los competidores tradicionales en México, ninguno de los nuevos participantes chinos ha constituido hasta ahora una financiera de marca propia.
Esta condición permite a los bancos comerciales disputar una mayor cuota en el financiamiento al consumidor final y explorar el crédito de inventarios para distribuidores, aunque no está libre de retos en la gestión de riesgo residual y la valuación de los activos.
Los autos hechos en China ya representan más de una cuarta parte de los autos vendidos en el país, pues entre enero y septiembre de este año, los autos fabricados en ese país alcanzaron 28% del mercado nacional, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de autos.
La métrica contrasta con el 20% observado en el mismo periodo de 2024 y con el 6% registrado en 2018, primer año con datos comparables.
En tanto, las marcas de origen chino alcanzaron una participación ajustada de 17% en las ventas totales del país. El cálculo mantiene cierta dificultad técnica debido a que firmas con volumen creciente, como BYD, Chirey u Omoda, no reportan sus cifras de comercialización al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), dijo la agencia.
Hegemonía de las financieras automotrices y el nicho bancario
Pese al empuje asiático, las financieras cautivas asociadas a las grandes armadoras mantienen la posición dominante en el mercado de crédito automotor.
De acuerdo con la AMDA, la participación de las financieras de marca pasó de 79.24% a 79.82% entre el primer semestre de 2025 y el mismo lapso de 2026, mientras que la proporción de los bancos descendió de 19.75% a 19.20%.
Aunque las instituciones bancarias incrementaron 5.6% interanual las colocaciones para vehículos nuevos al alcanzar 89,452 operaciones, el desempeño se vio neutralizado por un retroceso de 11.2% en el crédito para unidades seminuevas, que se ubicó en 38,095 operaciones.
La penetración de las marcas chinas abre a los bancos la posibilidad de concretar alianzas estratégicas, captar clientes y cerrar acuerdos directos con distribuidores, si bien intensifica la competencia en tasas, esquemas de subsidios, tiempos de aprobación y experiencia de servicio en el punto de venta.
En la actualidad, el nicho de financiamiento bancario permanece concentrado en las instituciones de mayor tamaño del sistema financiero nacional (G-8).
El desafío de la valuación residual
Para la banca, el incremento de la exposición a marcas chinas introduce presiones en la estimación del valor residual de los vehículos, particularmente en los modelos eléctricos e híbridos.
Moody’s señala que en la medida que estas unidades ganen tracción en los portafolios, los prestamistas deberán precisar sus parámetros de recuperación, pues una depreciación acelerada reduce el valor de las garantías y acentúa las pérdidas en caso de incumplimiento, especialmente cuando el saldo insoluto supera el valor de reventa en el mercado secundario.
La falta de información histórica en México complica la proyección de estos valores. Entre los factores de incertidumbre destacan las constantes reducciones de precios en autos nuevos derivadas de eficiencias tecnológicas, las dudas sobre la durabilidad de las baterías y otros componentes, así como la escasez de métricas sobre el comportamiento de estas marcas en el mercado de seminuevos.
A ello se suman aspectos operativos como la cobertura territorial de las agencias, la disponibilidad de refacciones y los tiempos de reparación, variables que incidirán directamente en la conservación del valor del vehículo durante la vida del préstamo.
El resultado crediticio para las instituciones financieras dependerá de la disciplina en la originación y de la solidez de los ecosistemas de servicio de cada marca. Por ahora, las métricas agregadas del sector bancario no muestran señales de deterioro en la calidad de la cartera automotriz ni en sus índices de morosidad, argumentó la calificadora.