Cuando una persona tiene dificultades para cumplir con varios pagos al mismo tiempo, suele buscar alternativas inmediatas para reducir la presión económica. Sin embargo, tomar nuevas decisiones sin revisar el presupuesto puede agravar el problema.
Uno de los errores más comunes consiste en solicitar un nuevo crédito para cubrir deudas existentes sin analizar la capacidad real de pago. También puede ser riesgoso realizar únicamente los pagos mínimos o desconocer el costo total del financiamiento.
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2024, elaborada por el INEGI en colaboración con la CNBV, mostró que el 37.3% de las personas de entre 18 y 70 años tenía al menos un crédito formal. El indicador aumentó 8.2 puntos porcentuales respecto de 2015.
En este contexto, Bravo, firma dedicada a la negociación y liquidación de deudas, ofrece diagnósticos financieros y planes personalizados para ayudar a las personas a evaluar su situación y recuperar el control de sus finanzas, según la información proporcionada por la compañía.
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Cuando el problema no es la deuda, sino la estrategia
Tener una deuda no necesariamente implica un problema financiero. La dificultad aparece cuando los compromisos superan los ingresos disponibles o cuando se utiliza un crédito para cubrir gastos corrientes de manera constante.
Antes de contratar un nuevo financiamiento, es importante revisar los ingresos, los gastos fijos, las tasas de interés, las comisiones y el monto total que se deberá pagar. También conviene identificar qué originó el desequilibrio para evitar que vuelva a repetirse.
La ENIF 2024 reveló que el 65.3% de la población llevaba un registro de sus gastos o los de su hogar. Dentro de ese grupo, 39.5% registraba sus recibos o deudas pendientes y 23.9% llevaba un presupuesto o anotaba sus ingresos y gastos.
Las señales que indican que es momento de reorganizarse
Realizar únicamente pagos mínimos durante varios meses, utilizar una deuda para cubrir otra o depender del financiamiento para afrontar gastos básicos son señales de que el presupuesto necesita una revisión.
La Condusef recomienda comparar las alternativas disponibles, analizar el costo total de los créditos y revisar las condiciones antes de asumir nuevas obligaciones. También recomienda desconfiar de empresas que prometen eliminar deudas de forma inmediata o garantizada, o que aseguran tener “soluciones mágicas” para sacarte del Buró de Crédito, ya que este tipo de afirmaciones suelen ser engañosas.
Salir de deudas requiere conocer la situación financiera real y diseñar una estrategia acorde con las posibilidades de cada persona. Evitar decisiones apresuradas puede ayudar a ordenar el presupuesto y prevenir que el problema aumente con el tiempo.
Este contenido patrocinado fue elaborado con inteligencia artificial generativa y contó con la supervisión, edición y validación de un periodista de El Cronista.