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Desde su invención, el Wi‑Fi se convirtió en una de las tecnologías más fascinantes y transformadoras de la vida cotidiana. Su impacto es tal que hoy resulta casi imposible imaginar un hogar, una oficina o un espacio público sin conexión inalámbrica.

Sin embargo, el crecimiento exponencial de dispositivos conectados también expuso sus límites. Ahora, un grupo de investigadores del Reino Unido desarrolló un nuevo sistema inalámbrico mucho más veloz, que supera ampliamente la capacidad del Wi‑Fi tradicional y podría marcar el inicio de una nueva era en la conectividad digital.

Cuál es el nuevo invento que reemplaza al wifi para siempre

El avance fue desarrollado por un equipo de científicos británicos, que creó un sistema inalámbrico óptico a escala de chip capaz de transmitir datos a velocidades récord de hasta 362,7 gigabits por segundo (Gbps). Esta cifra deja muy atrás al Wi‑Fi convencional y posiciona a la tecnología como una de las más rápidas del mundo en su tipo.

La clave del invento radica en que no utiliza ondas de radio, como ocurre con el Wi‑Fi, sino luz. Al cambiar el medio de transmisión, el sistema logra un ancho de banda mucho mayor, reduce las interferencias y consume menos energía.

Este salto tecnológico surge en un contexto de saturación de las redes inalámbricas actuales. El crecimiento del streaming, las videollamadas y los dispositivos inteligentes explotó a las infraestructuras basadas en radiofrecuencia, especialmente en ambientes cerrados con muchos usuarios conectados al mismo tiempo.

¿Cómo funciona el sistema inalámbrico óptico?

El corazón de esta tecnología es un chip compacto que utiliza una matriz de diminutos láseres conocidos como VCSEL, una tecnología ya empleada en centros de datos. En el desarrollo se trabajó con una matriz de 5 por 5 láseres, donde cada uno transmite su propia señal de datos en paralelo.

Durante las pruebas, se activaron 21 láseres de forma simultánea, con velocidades individuales que oscilaron entre 13 y 19 Gbps. En conjunto, el sistema alcanzó una velocidad agregada de 362,7 Gbps mediante un enlace de dos metros en espacio libre, un rendimiento que lo ubica entre los sistemas ópticos inalámbricos más rápidos a nivel global.

Además, se aplicó una técnica de modulación avanzada que divide la información en múltiples canales de frecuencia, lo que optimiza el uso del ancho de banda y permite adaptarse mejor a las variaciones de la señal.

Menos consumo energético y cero interferencias

Otro de los grandes puntos a favor del sistema es su eficiencia energética. El consumo estimado es de alrededor de 1,4 nanojulios por bit, aproximadamente la mitad de lo que requieren tecnologías Wi‑Fi comparables. Esto abre la puerta a una reducción significativa del gasto eléctrico en redes inalámbricas de alta demanda.

El uso de haces de luz dirigidos permite, además, minimizar las interferencias. A diferencia del Wi‑Fi, la comunicación óptica no compite con otros sistemas inalámbricos y puede apuntar con precisión a zonas o usuarios específicos. Para lograrlo, los investigadores desarrollaron un sistema de microlentes que da forma y orienta cada haz de luz hacia un área determinada.

Las pruebas demostraron una uniformidad de iluminación superior al 90% en la zona de cobertura y la posibilidad de establecer conexiones simultáneas para múltiples usuarios. En uno de los ensayos, cuatro enlaces funcionaron al mismo tiempo de forma estable, alcanzando una velocidad combinada de unos 22 Gbps.