

Al momento de elegir pollo en la carnicería o el supermercado, muchas personas creen que el color de la piel es un indicador de calidad.
Para algunos, el pollo amarillo parece más natural o sabroso, mientras que otros prefieren el de piel blanca por considerarlo más magro.
Sin embargo, especialistas en nutrición y organismos del sector avícola coinciden en que esta diferencia visual no determina el valor nutricional ni la calidad de la carne. El color responde a otro factor que pocas personas conocen y que no representa un riesgo para la salud.
Por qué algunos pollos tienen la piel amarilla y otros blanca
La principal diferencia entre ambos está en la alimentación que recibió el ave.

Según explica la Federación Avícola Catalana, el tono amarillo aparece cuando el alimento del pollo contiene carotenoides, pigmentos naturales presentes en ingredientes como el maíz y otros vegetales.
Estos compuestos se absorben durante la alimentación y se depositan en la piel y la grasa del animal, otorgándole esa coloración característica.
En cambio, cuando el pienso no incorpora carotenoides u otros pigmentos autorizados, la piel conserva un color blanco o ligeramente rosado.
Esto significa que el color no está relacionado con la forma de crianza, el bienestar animal ni con un proceso de producción más artesanal, sino únicamente con la composición de la dieta.
¿El pollo amarillo es más saludable que el blanco?
La respuesta es no, ya que desde el punto de vista nutricional, ambos ofrecen prácticamente los mismos beneficios. Tanto el pollo de piel amarilla como el de piel blanca aportan:
- Proteínas de alto valor biológico.
- Vitaminas del complejo B, como la B6 y la niacina.
- Minerales esenciales, entre ellos fósforo y zinc.
- Bajo contenido de grasa cuando se consume sin piel.
Por eso, elegir uno u otro no implica una ventaja nutricional significativa.
¿Los pigmentos utilizados son seguros?
Sí. Tanto la Unión Europea como el Código Alimentario Argentino regulan el uso de los pigmentos que pueden incorporarse a la alimentación de las aves.

Los carotenoides autorizados deben cumplir estrictos controles de calidad, inocuidad y seguridad alimentaria antes de ser utilizados en la producción avícola.
Por ese motivo, el color amarillo de la piel no representa un riesgo para la salud ni modifica las propiedades del alimento.
¿Qué tipo de pollo conviene comprar?
La elección depende principalmente del gusto personal y no del valor nutricional.
Algunas personas prefieren el pollo amarillo porque lo asocian con un sabor más intenso o una apariencia más tradicional, mientras que otras optan por el blanco simplemente por una cuestión estética.
En cualquier caso, los especialistas recomiendan prestar mayor atención a aspectos como la frescura del producto, su correcta conservación y las condiciones de manipulación, ya que esos factores sí influyen en la calidad y seguridad del pollo que llega a la mesa.


