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La Argentina seguirá ocupando un lugar relevante en el comercio agroalimentario mundial durante la próxima década, según el informe OECD-FAO Agricultural Outlook 2026-2035, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la FAO.

Aunque no está dedicado específicamente a la Argentina, el documento ubica al país dentro del grupo de actores clave de América Latina en el abastecimiento global de alimentos.

En ese sentido, confirma que la región mantendría su posición como principal exportadora neta de productos agrícolas, con Brasil, Argentina y Paraguay como protagonistas centrales.

Respecto a los cereales, uno de los sectores más destacados, el informe proyecta que la Argentina seguirá teniendo peso en el comercio mundial de maíz y trigo.

En particular, aparece entre los principales exportadores de maíz hacia 2035, en un mercado que continuará liderado por Estados Unidos y Brasil.

La soja y sus derivados también ocupan un lugar estratégico. La OCDE-FAO señala que el crecimiento agrícola en América Latina estará asociado a esquemas de doble cultivo, como soja con trigo en Argentina y soja con maíz en Brasil.

Además, el país mantendría un papel central en la exportación de harinas proteicas, un rubro clave para la alimentación animal y para la cadena global de carnes.

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El informe también menciona a la Argentina como exportador relevante de leche en polvo entera, aunque con una participación más acotada que en granos y subproductos oleaginosos.

En cambio, en biocombustibles, el panorama aparece más moderado. La producción de biodiésel tendería a estancarse por limitadas oportunidades adicionales de exportación, mientras que el etanol crecería acompañando la demanda interna de combustibles.

Gana el volumen, pierde el precio

La principal advertencia del informe es que la próxima década no estaría marcada por un fuerte aumento real de los precios agrícolas internacionales.

Por el contrario, la OCDE-FAO proyecta precios reales estables o levemente inferiores a los niveles actuales, debido a mejoras de productividad y eficiencia en la producción global.

En ese contexto, la oportunidad para la Argentina no dependería únicamente de un viento de cola externo, sino de su capacidad para ganar competitividad.

Infraestructura, logística, estabilidad normativa, tecnología, agregado de valor y acceso a mercados aparecen como factores decisivos para aprovechar la demanda global de alimentos.

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El fenómeno de El Niño podría afectar la producción de alimentos y elevar los precios en Colombia.Fuente: ShutterstockShutterstock

El documento también advierte sobre riesgos relevantes para el comercio agroalimentario mundial, entre ellos la volatilidad climática, los costos de energía y fertilizantes, las tensiones geopolíticas y posibles cambios en las reglas comerciales.

En síntesis, la OCDE-FAO proyecta un escenario en el que la Argentina conserva ventajas claras como proveedor global de granos, harinas proteicas y alimentos, pero deberá competir en un mercado más exigente, con precios reales sin grandes saltos y una creciente demanda de eficiencia, trazabilidad y valor agregado.