

El crédito privado volvió a mostrar señales de recuperación hacia el cierre de 2025 y dejó atrás la contracción registrada en noviembre. Diciembre marcó un rebote impulsado principalmente por el financiamiento a empresas, en un contexto de mayor actividad económica y normalización del sistema financiero.
La pregunta ahora es si este avance puede sostenerse durante 2026 o si se trata de una mejora puntual tras varios años de bajo nivel crediticio. Recientes informes de las consultoras LCG y Delphos permiten observar qué sectores explicaron el repunte reciente y qué panorama se abre para el nuevo año.
¿Cómo fue el desempeño del crédito en diciembre de 2025?
El último informe de LCG, en base a datos oficiales, señala que el crédito al sector privado creció 1,4% en términos reales durante diciembre, con lo que revirtió la caída del mes anterior. Con este resultado, el volumen total de préstamos en pesos cerró 2025 en torno al 10,6% del PBI, el nivel más alto en siete años.
El rebote de fin de año se dio en un contexto de recuperación de la actividad económica, que creció 4,4% en 2025. Este mayor dinamismo ayudó a sostener la demanda de financiamiento, especialmente desde el sector productivo.
Otro dato relevante fue la evolución del crédito en dólares. En diciembre, el stock de préstamos en moneda extranjera aumentó en u$s 171 millones, lo que permitió compensar parte de las fuertes caídas registradas en los meses previos y aportó mayor estabilidad hacia el cierre del año.

¿Qué sectores impulsaron el repunte del crédito?
El principal motor del crecimiento en diciembre fue el financiamiento a empresas. De acuerdo con LCG, este segmento avanzó 3,1% mensual real y explicó la mayor parte del aumento del crédito en el último mes del año.
Dentro de los préstamos con garantía real, el comportamiento fue dispar. Los créditos hipotecarios mostraron un crecimiento sostenido, mientras que los préstamos prendarios retrocedieron, lo que refleja un impulso concentrado en operaciones de más largo plazo.
El crédito al consumo, en cambio, tuvo un desempeño más moderado. El avance de las tarjetas de crédito fue en gran parte neutralizado por la caída de los préstamos personales, una señal de que el consumo de los hogares todavía se mueve con cautela.
¿Quiénes se benefician y qué panorama se abre para 2026?
De cara a 2026, LCG anticipa un escenario de continuidad, aunque con menor intensidad. La consultora proyecta una desaceleración del crecimiento económico y espera que el crédito siga expandiéndose, pero sin repetir el rol reactivador que tuvo en 2025.
Por su parte, Delphos Investment ve con buenos ojos la normalización del crédito y destaca su impacto positivo sobre el sector financiero y las empresas vinculadas al mercado interno. En ese marco, bancos y compañías expuestas al ciclo doméstico aparecen como los principales beneficiados.
El consenso es que el crédito continuará creciendo en 2026, aunque de manera más gradual. Más que un boom, el escenario apunta a una recuperación ordenada, con efectos progresivos sobre la economía y el sistema financiero.





