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Durante décadas, para los argentinos fue más importante protegerse que invertir. La inflación crónica, las devaluaciones y la inestabilidad económica moldearon un perfil de ahorro conservador, donde preservar el capital pasó a ser la prioridad por encima de hacerlo crecer.
Según los números de los Fondos Comunes de Inversión (FCI), el 56,8% del patrimonio administrado se encuentra hoy en fondos money market, mientras que otro 36% está invertido en estrategias de renta fija. En contraste, apenas el 2% del total se destina a renta variable, es decir, acciones.
La distribución refleja una marcada preferencia por los instrumentos de bajo riesgo y alta liquidez. Es decir, el argentino todavía está lejos de convertirse en un inversor agresivo. Pero los instrumentos de renta fija empiezan a ganar espacio frente a las alternativas tradicionales.
“El núcleo sigue siendo conservador. La mayoría del ahorro va a plazo fijo o FCI conservadores, es decir, la mayor ponderación sigue en instrumentos de baja volatilidad”, explica el asesor financiero Nahuel Bernués. Sin embargo, el especialista advierte que existe “una franja creciente que se anima a sumar cedears, acciones y bonos como diversificación”.
El perfil de inversión de los argentinos
Aunque el ahorrista argentino continúa privilegiando la seguridad, el acceso a nuevas herramientas financieras comenzó a modificar lentamente los hábitos de inversión.
“El ahorrista pasó de solo comprar dólar y hacer plazo fijo a una cartera más diversificada que combina FCI, bonos, acciones y Cedears. Incluso varios incursionan en criptoactivos”, explica Bernués.

Detrás de este cambio aparecen varios factores. Por un lado, una mayor conciencia sobre la pérdida de poder adquisitivo que genera la inflación. Por otro, la facilidad para operar desde billeteras virtuales y brokers digitales, que acercaron el mercado de capitales a millones de personas.
En este contexto, todavía conviven dos comportamientos bien marcados. Según Nicolás Parreira, asesor financiero y director financiero de Grupo Sigma, están quienes priorizan mantener liquidez para el corto plazo y quienes buscan alternativas para proteger sus ahorros frente a la inflación o una eventual suba del dólar.
Dónde están poniendo los pesos hoy los argentinos
Los datos más recientes muestran que empieza a producirse una rotación desde la liquidez inmediata hacia instrumentos capaces de ofrecer mayores retornos.
Los fondos money market siguen siendo masivos. De acuerdo con datos del Banco Central, a diciembre de 2025 existían 26,5 millones de cuentas de pago con saldos invertidos en este tipo de fondos. Además, la preferencia por los plazos cortos continúa siendo dominante: el 92,1% de los depósitos a plazo fijo en pesos se encontraba colocado entre 30 y 44 días.
Sin embargo, el panorama empezó a cambiar durante este año. Según la Cámara Argentina de Fondos Comunes de Inversión, en julio los fondos de renta fija recibieron ingresos netos por aproximadamente $ 1,45 billones, mientras que los fondos money market registraron rescates por unos $ 705.000 millones.

El movimiento no es menor. En lo que va de 2026, los fondos de renta fija acumularon ingresos por casi $ 9,96 billones, lo que representa un crecimiento del 52,4% respecto a diciembre de 2025.
“Esto muestra que ganaron protagonismo las LECAP, los instrumentos CER y los fondos de renta fija. El plazo fijo tradicional perdió atractivo relativo frente a esas opciones”, afirma Parreira.
Cuál es la inversión en pesos que más atrae hoy a los especialistas
Parreira considera que una de las mejores alternativas para hacer rendir los pesos durante los próximos meses es un fondo común de renta fija de corta duración que combine activos a tasa fija con instrumentos ajustados por CER.
“La combinación permite cubrir dos escenarios. Si la inflación continúa desacelerándose, las LECAP permiten fijar una tasa nominal atractiva. Si la inflación se mantiene elevada o vuelve a acelerarse, el componente CER ayuda a preservar el poder adquisitivo”, explica.
La ventaja principal es la diversificación y la posibilidad de rescatar el dinero generalmente en 24 o 48 horas. Como contraparte, el rendimiento no está garantizado y las cuotapartes pueden registrar fluctuaciones.

Bernués también destaca el crecimiento de los instrumentos a tasa fija, algo que resultaba impensado pocos años atrás. “Al tener desinflación y un tipo de cambio estable, empezaron a ser considerados con mayor confianza”, sostiene.
Dentro de las alternativas conservadoras, los plazos fijos UVA también recuperaron protagonismo. Según Parreira, son una opción adecuada para quienes buscan preservar el poder adquisitivo y pueden inmovilizar el capital por al menos 90 días. Sin embargo, advierte que pierden atractivo frente a las LECAP si la inflación continúa bajando y presentan una importante limitación de liquidez.
¿Conviene comprar dólares hoy?
La tradicional pregunta sobre el dólar sigue presente entre los ahorristas, aunque los especialistas aseguran que hoy existen más alternativas que simplemente dolarizarse.
“Si alguien tiene excedentes de pesos, en lugar de pensar en comprar dólares como única alternativa en un escenario de solo dos variables, le sugiero evaluar un panorama más amplio dentro del mercado”, señala Gastón Lentini, fundador de Doctor de tus Finanzas.
El especialista recomienda considerar bonos corporativos de empresas como YPF o Pampa Energía, fondos en dólares que invierten en bonos latinoamericanos y, para perfiles más sofisticados, exposición a oro y plata a través de Cedears.
Por su parte, Parreira menciona desde plazos fijos en dólares hasta fondos comunes de inversión en moneda extranjera, obligaciones negociables, bonos soberanos, títulos del Tesoro estadounidense y activos de renta variable como Cedears y ETF.
“Cada alternativa responde a un nivel de riesgo diferente”, explica. Mientras los plazos fijos ofrecen simplicidad pero bajas tasas, las obligaciones negociables pueden brindar rendimientos superiores, aunque incorporan riesgo crediticio y riesgo argentino.
La clave, según los analistas, pasa por entender cuál es el objetivo de cada inversor. Comprar dólares puede servir como cobertura cambiaria, pero mantenerlos inmovilizados implica resignar potencial de rendimiento.





