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Con el año electoral de 2027 como principal fuente de ruido para el mercado, dos relevamientos que suelen marcar el pulso de las expectativas financieras coinciden en las tendencias de fondo para el dólar y la inflación, pero cambian la magnitud del impacto y de los tiempos.
El dólar
Se trata de las variables macroeconómicas presentadas por la calificadora FIX SCR y el Relevamiento de Expectativas de Mercado hecho por consultoras y expertos del mercado, que publica mensualmente el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
FIX SCR proyecta en su escenario base que el tipo de cambio mayorista al cierre 2026 en $ 1.637, un 13% por encima del promedio de agosto, que fue de $ 1.500. Según estiman, continuaría subiendo hasta $ 2.071 a fines de 2027, lo que implicaría una suba interanual del 26,5%.
La calificadora aclara que ese salto responde a una mayor tasa de devaluación mensual en el segundo trimestre de 2027, motivada por la necesidad de cobertura cambiaria de cara a las elecciones.
El REM del BCRA, que releva las proyecciones de 47 participantes entre consultoras, centros de investigación y entidades financieras, ubica la mediana del tipo de cambio en $ 1.630 para diciembre de 2026 y en $ 2.016 para diciembre de 2027, cifras muy cercanas a las del escenario base de FIX. La diferencia más marcada es a 12 meses, cuando el REM proyecta una mediana de $ 1.844 para agosto de 2027.
En el escenario alternativo de FIX, que contempla mayor estrés financiero de las familias y un clima político más adverso para el oficialismo, el dólar treparía a $ 1.677 en 2026 y a $ 2.256 en 2027, una diferencia de casi 9% respecto del escenario base.
La inflación converge hacia la desaceleración
En materia de precios, ambos relevamientos coinciden en que la desinflación continuará, aunque a ritmos distintos. FIX proyecta una inflación de 29,8% para 2026 en su escenario base, con una tendencia gradual pero no lineal a la baja, y de 19,1% para 2027. El REM ubica su mediana en 30% interanual para diciembre de 2026 y en 20,5% para diciembre de 2027, con el Top 10 de mejores pronosticadores en niveles muy similares.
Para el IPC núcleo, que excluye estacionales y regulados, el REM proyectó en agosto una inflación mensual de 1,7%, en línea con el dato observado, y estimó que ese indicador cerrará 2026 en 27,7% interanual, para bajar a 20,9% en 2027.
En el escenario alternativo de FIX, la inflación de 2026 se mantendría en niveles más altos, en torno al 31,5% interanual, con una tasa promedio mensual de 2,3%, mostrando mayor resistencia a la baja que en el escenario base.
Tasas de interés y actividad
La TAMAR (tasa de referencia para depósitos mayoristas en pesos) promedió 24,3% TNA en agosto, según el dashboard de FIX, y la calificadora proyecta que cierre 2026 en 22,1% y 2027 en 18,0%, en sintonía con la expectativa de una menor necesidad de esterilización. El REM, por su parte, ubicó la mediana de la TAMAR en 23,5% para diciembre de 2026 y en 20,1% para diciembre de 2027, cifras algo más altas que las de FIX, pero que van en la misma dirección descendente.
En cuanto a la actividad, FIX sostiene su proyección de crecimiento del PIB en 2,8% para 2026 y 2,5% para 2027 en el escenario base, traccionado por las exportaciones netas y las inversiones del RIGI en el sector hidrocarburífero. El REM es algo más cauteloso para el año en curso, con una mediana de 2,1% para 2026, pero coincide en una aceleración hacia 2027 y 2028, con proyecciones de 2,9% y 3,0% respectivamente.
Qué pasa con el comercio exterior
Ambos relevamientos destacan el rol del superávit comercial como ancla de las cuentas externas. FIX proyecta que la balanza comercial alcance un superávit de u$s 23.294 millones en 2026, mientras que el REM estima exportaciones por u$s 100.895 millones e importaciones por u$s 75.861 millones para el año, lo que arroja un saldo positivo de u$s 25.034 millones, una cifra apenas superior a la de FIX.
El año electoral y cómo definirá los escenarios de dólar e inflación
El propio informe de FIX dedica un apartado específico a 2027 como año electoral, en el que advierte sobre una mayor volatilidad cambiaria asociada a una probable dolarización de carteras en el tramo previo a los comicios. Bajo el escenario base, la calificadora asume que el oficialismo es reelecto sin sobresaltos mayores, lo que permite mantener la inflación en niveles moderados pese al ruido cambiario. En el escenario alternativo, en cambio, un clima político más adverso derivaría en mayor demanda de divisas, presión sobre las reservas y una suba adicional de la tasa de interés.
En ese sentido, la evolución de las reservas internacionales del BCRA será una de las variables a monitorear. Según el dashboard de FIX, la autoridad monetaria compró u$s 14.107 millones entre enero y agosto de 2026, y las reservas netas ajustadas volvieron a terreno positivo en agosto, tras casi dos años de valores negativos.
El análisis de 3 especialistas sobre qué va a pasar con el dólar
Según el exdirector del BCRA Enrique Szewach se descarta un riesgo inminente de corrida cambiaria, sostenido por el superávit comercial del agro y Vaca Muerta. “Este año vamos a tener u$s 25.000 millones más que el año pasado y probablemente el año que viene tengamos u$s 30.000 millones más. Hoy ese riesgo no está”, afirmó en Ahora Play.
Sin embargo, advirtió sobre la fragilidad del sistema ante un cambio de humor de los depositantes, recordando que tras las PASO de 2019 se retiró “el 40% de los depósitos” en dólares: “El riesgo no es que el dólar explote, es que frente a una incertidumbre grande la gente se lleve los dólares a la casa por las dudas”.
Por su parte y, más optimista, el llamado “Gurú del Blue” Salvador Di Stéfano sostuvo que “el dólar dejó de ser negocio”, con el MEP subiendo apenas 3% en el último año (de 1.488 a 1.531 pesos) frente a una inflación del 36%. Además, atribuyó el cambio al fin del esquema de déficit fiscal crónico y al récord de exportaciones agrícolas y energéticas, junto a los ingresos del RIGI.
El economista Juan Carlos De Pablo destacó un un solo indicador, basado en que “la realidad es totalmente heterogénea” y advirtió que el desafío de competitividad no se resuelve solo con el tipo de cambio, sino con la estructura de costos, el sistema impositivo y las regulaciones.






