

Juan Carlos De Pablo ofreció una radiografía sin concesiones sobre la realidad económica argentina, haciendo hincapié en la necesidad de entender la “heterogeneidad” que atraviesa al país.
Según el economista, el éxito de cualquier estrategia depende de la especificidad del diagnóstico: “La realidad es totalmente heterogénea. Yo te puedo decir que hablo con 20 personas por día y tengo 20 discursos, 20 relatos; es una heterogeneidad que desafía los sectores y la geografía”.
En un análisis sobre el dólar y la inflación, el economista señaló que la calma cambiaria debe ser interpretada con cautela: “Estamos delante de un fenómeno nuevo. Transitorio o permanente, no tengo cómo saberlo. Pero por la duda, parece bastante prudente que vamos a entrar en esa condición y decir: ‘Compro’. Si no comprara, tendríamos el dólar a cuánto, a $ 1200, y otro se dedica a cantar”.
La “enfermedad holandesa” y el desafío productivo que ve De Pablo
Al abordar los problemas de competitividad, De Pablo rescató conceptos históricos para explicar el presente. “Cuando vos sos asesor, nunca sos penalizado por alertar contra cosas que no ocurren. Pero sos penalizado por no haber alertado contra cosas que ocurren”, señaló.
En este sentido, advirtió sobre la llamada “enfermedad holandesa”, tanto en su vertiente comercial como financiera: “En la década del 60, los holandeses descubrieron gas en el Mar del Norte. El gas es un producto de exportación. Se empezó a exportar, cayó el tipo de cambio, arregló, apareció el fenómeno de desindustrialización. Es decir, algunas industrias que tenían, digamos, cerraron. Esa es la idea de la enfermedad holandesa”.
Para el economista, el desafío actual requiere una mirada que trascienda la política cambiaria: “Esto no se va a resolver con tipo de cambio. A ver qué hacés vos, interiormente, con la estructura de costos, qué hace la política con el sistema impositivo, con las regulaciones, con los juicios, cosas por el estilo”.
La política y el “momento de la verdad”
De cara al futuro electoral, De Pablo fue tajante respecto a las expectativas sobre el oficialismo y la oposición. Ante la consulta sobre posibles giros hacia el populismo, sentenció: “Nadie va a pensar que vamos a tener una campaña racional. Va a ser una campaña de eslóganes, de esto, de lo otro... y Dios sabe cómo se hace para ganar una elección”.
Asimismo, proyectó una imagen sobre la gestión del próximo presidente, más allá de quién sea el elegido en 2027: “Ese es el momento en el cual los que dicen que le van a dar la ayuda al Presidente tienen que estar ahí con la lógica de lo que es la política económica. Ese es el momento en el cual el presidente de la nación se cansó de dar la mano a los dignatarios extranjeros, pidió un café, mira el cementerio que le dejó el otro y dice: ‘Ahora qué carajo hago’”.
Finalmente, el consultor desestimó las lecturas simplistas basadas en indicadores generales. Sobre el debate respecto al consumo y las supuestas restricciones, De Pablo apuntó contra los errores de interpretación: “La tentación de explicar lo que pasa en la Argentina por lo que nos pasa a mí o por los habitantes es entendible. Entonces, vos lo que decís es: si yo tengo sustitución entre canales, no me venga con un dato. Porque un dato no es indicador de lo que es la Argentina”.
Sobre las expectativas de la clase política y los consejos que recibe el Gobierno, el economista concluyó: “Yo no me imagino, en la campaña electoral del año que viene, un candidato a presidente que digan: ‘Viva el déficit fiscal, volvamos a la joda’. No con eso que no lo haga. Porque, entendamos, la lógica de una campaña es que decís cosas”.




