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Desde que lanzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, los objetivos declarados de Donald Trump han ido desde destruir el arsenal balístico y el programa nuclear de la república islámica hasta provocar un cambio de liderazgo al estilo Venezuela y lograr una “rendición incondicional”.
El presidente estadounidense afirmó que sería una operación militar “masiva”, cuyo calendario pasó de unos pocos días a varias semanas o incluso “el tiempo que sea necesario”. El lunes aseguró que terminaría “muy pronto”.
Sin embargo, el hecho de que el presidente no haya explicado cómo Estados Unidos medirá el éxito de esos objetivos deja poca claridad sobre cómo o cuándo terminará la guerra.
¿Trump puede detener la guerra y declarar victoria?
Analistas políticos estadounidenses esperan que Trump declare victoria independientemente de cómo termine el conflicto.
Tras un fuerte aumento del precio del petróleo el lunes, Trump dijo que la guerra estaba “prácticamente completa”, aunque agregó que Estados Unidos “podría ir más lejos”. También insistió en que Washington “no está buscando un acuerdo”.
Pero podría verse obligado a hacerlo pronto. “Irán tiene una estrategia muy coherente”, dijo Michael Doran, investigador principal del Hudson Institute y asesor de política de Medio Oriente durante la administración de George W. Bush.
Al atacar a aliados de Estados Unidos, degradar las capacidades de defensa de la región y elevar los costos globales de la energía, Irán está ejerciendo “máxima presión sobre Estados Unidos”, explicó Doran.
Steve Witkoff, asesor principal de Trump y negociador con Irán, dijo a periodistas el sábado que todavía cree que hay margen para alcanzar un acuerdo, aunque “dependerá del presidente” decidirlo.
Trump también enfrentará una presión interna creciente cuanto más se prolongue el conflicto, aunque será cauteloso de terminar la guerra de una forma que permita a Teherán declarar victoria. “Está bajo una presión real para ponerle fin”, señaló Doran.

¿Existe un escenario “Venezuela”?
Trump sugirió la semana pasada que quería participar en la selección del próximo líder de Irán, como —según él— ocurrió en Venezuela después del asalto militar estadounidense a Caracas para capturar a Nicolás Maduro.
Pero la guerra contra Irán no es comparable con la operación contra Maduro. El operativo militar en Caracas duró apenas unas horas, no hubo bajas estadounidenses y Maduro fue reemplazado por su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que coopera con Washington mientras el régimen se mantiene intacto.
En contraste, la guerra con Irán ya entró en su segunda semana; murieron siete estadounidenses; la respuesta iraní ha alterado el transporte y el comercio en el Golfo petrolero y los precios globales de la energía se dispararon.
El régimen islámico además parece endurecerse: eligió a Mojtaba Jameneí, hijo del líder supremo asesinado, Alí Jameneí, como sucesor.
“La elección de Mojtaba básicamente está diciendo que toda esta presión que Estados Unidos ejerció sobre Irán no cambió nada”, dijo Ali Vaez, experto en Irán del think tank Crisis Group.
Estados Unidos o Israel podrían intentar asesinar a Mojtaba, pero incluso si —como su padre— muriera, no se espera que Trump encuentre un equivalente iraní a “Delcy”. La elección de Mojtaba es una señal de que “más personas en Irán preferirían ser Maduro antes que Rodríguez”, dijo Vaez.

¿Irán aceptará un acuerdo?
Hasta ahora no hay señales de que Irán vaya a aceptar un alto el fuego mientras Estados Unidos e Israel continúen atacándolo. Y después de que los bombardeos estadounidenses e israelíes mataran al padre, la madre, la esposa, la hermana y una sobrina de Mojtaba, los analistas consideran difícil que esté dispuesto a ceder.
Las exigencias de Trump de que Irán desmantele completamente su programa nuclear, acepte fuertes limitaciones a su arsenal de misiles y termine su apoyo a grupos militantes regionales siempre fueron consideradas una línea roja para el régimen, que ve la capitulación como una amenaza mayor para su supervivencia que la propia guerra.
Para la república islámica, simplemente sobrevivir al ataque de la fuerza militar más poderosa del mundo y demostrar que puede seguir respondiendo ya sería suficiente para que Teherán reclame “victoria”, señalan los analistas.
La decisión de Trump de iniciar la guerra mientras Washington y Teherán estaban negociando probablemente fortaleció a los sectores más duros. Incluso cuando termine el conflicto, Irán podría mostrarse reacio a volver a negociar su programa nuclear y su arsenal balístico, advirtió Vaez.
Sin embargo, un funcionario regional dijo que aún podría alcanzarse un acuerdo “si las circunstancias son las adecuadas”.
¿Sobrevivirá el régimen?
Por ahora no hay señales de fracturas dentro del poder ni de deserciones.
Irán continúa lanzando misiles y drones contra Israel y contra estados del Golfo tras días de bombardeos intensos, aunque funcionarios estadounidenses e israelíes dicen que la intensidad de los ataques iraníes disminuyó desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.
Tampoco hay señales de disturbios sociales ni de una repetición de las protestas masivas contra el régimen que fueron reprimidas con dureza en enero y dejaron miles de muertos.
Los iraníes “están más preocupados por sobrevivir”, dijo Vali Nasr, exfuncionario estadounidense que ahora trabaja en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins.
Vaez cree que todas las partes están atrapadas en una guerra de desgaste, esperando que el otro ceda primero.
Por un lado, Irán espera que Estados Unidos e Israel comiencen a sufrir escasez de interceptores de misiles, clave para los sistemas de defensa aérea.
Por el otro, Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu buscan debilitar a Irán “hasta el punto de que quede casi desarmado y no pueda lanzar misiles ni drones hacia Israel o sus vecinos del Golfo”. Pero ambos objetivos son “muy ambiciosos”.
Emile Hokayem, del International Institute for Strategic Studies, cree que la guerra probablemente terminará con el régimen sobreviviendo pero considerablemente debilitado, similar al Irak de Saddam Hussein tras la primera guerra del Golfo.
“Ya no podrá proyectar poder regional, pero aún podrá perturbar, reaccionar violentamente e imponer costos”, dijo Hokayem. “Luego la región pasará a discutir y establecer un sistema costoso, complejo e imperfecto de contención para encerrar a un Irán más aislado que antes”.
Doran también contempla un escenario en el que Irán siga siendo un estado autoritario similar a la Rusia posterior a la Unión Soviética.
“Tal como los oficiales de la KGB se quitaron el uniforme, se pusieron traje y pasaron a dirigir empresas petroleras; de repente son ‘capitalistas’ o ‘demócratas’ que organizan elecciones”, explicó. “Pero el ADN del viejo sistema no desaparece del todo”.
Otra posibilidad es una guerra civil, “con un estado reducido que no controla todo su territorio y milicias étnicas en distintas regiones, con distintos niveles de apoyo e intervención de potencias externas”.

¿Israel seguirá combatiendo a Hezbollah en Líbano?
Si Trump decide poner fin a la guerra estadounidense contra Irán, se espera que Israel haga lo mismo, dada su dependencia del apoyo militar de Washington.
Sin embargo, Israel se prepara para una ofensiva prolongada en Líbano contra Hezbollah, el grupo militante chiita respaldado por Irán, según funcionarios israelíes. Israel lanzó un ataque contra Hezbollah después de que el grupo disparara cohetes y drones contra el país tras la muerte de Jameneí en los ataques estadounidenses e israelíes.
Las fuerzas israelíes han golpeado más de 600 objetivos en todo Líbano, provocaron la mayor evacuación de civiles libaneses desde el final de la guerra de 2024 y han causado más de 480 muertes, según autoridades locales. Hezbollah ha matado a dos soldados israelíes, las primeras bajas en combate de Israel desde que estalló la guerra con Irán.
Israel, que ve una oportunidad para debilitar a sus enemigos, buscará seguir golpeando a la milicia.
Otro riesgo, señaló Hokayem, es el aumento de tensiones sociales en el frágil país multiconfesional entre los partidarios de Hezbollah y quienes lo culpan por arrastrar al país a otra guerra.
“Mi suposición es que Israel volverá al escenario libanés, controlará territorio en el sur, presionará al sistema político y complicará la recuperación y reconstrucción”, dijo Hokayem.






